TRAGANÍQUEL | WILSON DÍAZ



 

 

TRAGANÍQUEL

Haré de mi cuerpo tu libro,
¡leerán de mí!
Severo Sarduy

 

Tosió.
El grito de nalgas
reblandecido.
El timbre de los monogramas
aún no bastan en la roja humareda en la espalda.

Se agrietan cajas despegadas de carne sobre el muelle
de mis derrotas, los vagones pálidos de mi sonrisa
brindan azufre.

El traganíquel avisa la condecoración
del dobladillo de auras tiñosas.

Tosió.
Pus en la otra pierna,
mi saliva negruzca recorre los pasillos hasta los amplificadores,
desciende en picada hacia el ojal de mis dedos,
vestidos de cabaret, de putas crucificadas de cielo.

Tosió.
El carnaval de muertos en mis huesos,
gatean y bailan entre las escaleras mecánicas,
sopranos tiemblan en mi boca.

El níquel parpadeante refresca mi lengua,
la descubre, la cose, la delata.

Le asigna otro vagón de silencio,
de curvas hervidas y enamoradas de palabras
que yacen en mi cuerpo.

Tosió.
La radio,
el sótano, la memoria,
la enfermedad desnuda entre las artesas
de música desvestida.
Tosió.
La última señal de mi boca, al escuchar el reproche de mis nalgas.

 


 

CUERPO OSCURO

Esa maldita voz avergonzada
de sí misma
José Ángel Leyva

 

En la penumbra
tú diseminaste la señal,
el quejido
la vergüenza de la alcoba
cobardemente terminal.

Restas al recinto
la abrumada piel,
la estría,
sonriente en el espejo.

Curioso revelaras
entre dos fechas,
tú otro rostro,
hallado entre la descreída
voz encandilada.

Te maldices, trazas
en el aire olvido,
te imaginas
dentro del ropero
disfrazado de oscuro.

 


 

PATOGRAFÍA

 

Oyó rojo, el coqueteo de los tuertos
Severo Sarduy

 

Adormecida la lengua
escucha el lenguaje del cuerpo.

Empuja lo limitable
hacia el rostro.

La costra espesa, inacabada
tiende a eliminar
el desconocido aullido.

Tuertos los quebrantos
al fecundar las llagas
oyen el sudor
postrado en el desecho.

Afuera la boca golosa
profetiza el gesto
rojo del fuego.

En cuclillas
la luz estampa
olvido en la cruz.

 



Wilson Díaz Rodríguez. Bogotá, 1978. Cursó estudios Literarios en la Universidad Autónoma de Colombia. Ha sido promotor de literatura infantil y juvenil en espacios no convencionales desde el año 2006. Su libro de poesía Las Heridas del Ruido fue publicado por la Editorial La Valija de Fuego en diciembre del 2015. Colaborador para la revista Liebre de fuego de México y LSD de Uruguay. En el 2019 gana el premio nacional de ensayo organizado por Lit Asociación de literatura en concertación con el Ministerio de Cultura con su trabajo Femina suite, polifonía entre un yo narrativo que se despliega en la trilogía de R. H. Moreno – Durán. Próximamente aparecerá su libro de poesía Leprosario –la curva de la piel- publicado por la editorial La valija de fuego y su libro de poesía Hojalata publicado por la editorial El taller blanco editores. En su poesía,  Wilson nos lleva por las curvas sinuosas de la transgresión y la desgarradura como puntos que se hilvanan a lo humano y lo oscuro. 

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