5 Poemas de Carmen Camacho

Letra pequeña

Hay daños que no cubre el seguro
combinado del hogar, lo sé.
Las llamadas perdidas, por ejemplo,
las cartas rotas, la soga de seda,
la noche que hay detrás de los espejos,
esta plaga de cristales en el pecho.
La ablación de mi sed.

Así contraje la enfermedad de los jabones.

Por eso le quise, con todo el hastío.
Contra la vida en vilo
fui hueco en su hueco, frío en la guantera,
materia inmóvil.
Dejé crecer las paredes de esta casa
conmigo dentro.

Pasaron siglos, siglos de reloj.

No abundaré en detalles, señorita.
Sólo diré que he arrancado la puerta de cuajo,
que he tenido la misericordia
de tirar al barro
el azúcar glasé,
que ahora me entra luz en la despensa.
Ya sé, tampoco contempla la póliza
el amor a terceros, el temporal de sol,
el tumulto en las calles ni el motín de la hormiga.

Pero este es un caso de delicadeza mayor.

Y yo sólo llamaba para decirle, amiga,
que me acabo de conceder
a todo riesgo
la incertidumbre de vivir
abierta de par en par.

(De La mujer del tiempo, Ediciones del 4 de Agosto, 2011)


Reclamo

Pecho mío
pequeño de piel marfil
      transparenta
el sagrado corazón
que a veces se ilumina
en el centro de la noche

(De Campo de Fuerza, Editorial Delirio, 2014)


Etología

Todos los animales
sabrán bramar
en el momento de mi carne

cada cual a su alarido
su graznido su relincho
el eco de ulular el lobo entre las peñas
el rebuzno de los machos
en lo hondo de las cuadras
la batiente ala del rapaz por las almenas
el susurro sinuoso de la abeja
que atraviesa el silencio de los prados
el roce contra el campo
del vientre de la chicharra
Círculo siringe abdomen celo
Tú has perdido la voz criatural
también el olfato
Ellos en cambio no olvidan

Todos los animales
sabrán bramar
en el momento de mi carne

(De Campo de Fuerza, Editorial Delirio, 2014)


[ Φ ]

Cuando dije
      dos botellines más por favor
quise decir
      dos botellines más por favor
estrictamente
No habitaba la tierra del signo
la piel de nuestras manos
ni las monedas
sobre la barra

Todo era
campo magnético

(De Campo de Fuerza, Editorial Delirio, 2014)


Al vuelo
(poesía pájaro)

Guardo una metáfora en el puño. Es un cuerpo caliente que respira en mi mano:

1. El pez volador quiere vivir en la grieta que hay entre el cielo y el mar.

2. El jilguero se posa en el silencio.

3. Palpar el rastro de una mariposa vegetal y ciega.

4. Porque sé el nombre del pájaro, lo veo.

5. Arrancar al águila el ojo avizor no remedia la miopía.

6. Algunas mañanas, al pájaro de las alas amputadas le duele el vuelo.

7. Ladró un cuervo y me salieron las muelas del juicio.

8. Sueña el canario que su criador gana un certamen de mudos.

9. Susurro al loro palabras obscenas para no dormirme tan sola.

10 La primavera pasada vino a verme el mirlo. Era negro. Pero era mirlo.

11. Pájaros que le pían a la claridad. Pájaros que se arrancarían del árbol de la plaza
a la hora del crepúsculo. Pájaros que sólo saben cantar en la noche.

12. Pica el chamarín un haz de luz que se mueve entre las ramas. Mueve como loco la
cabeza, se ríe para dentro. Trina.

13. La onda mínima del agua que libó la avispa.

14. El canto, quiero decir, el vuelo.

15. Pájaro que no vuela
guarda agüero.

(De Zona franca, Cuadernos del Vigía, 2016)


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Carmen Camacho (España, 1976). Deslengua, Vuelo doméstico, Campo de fuerza, La mujer del tiempo, 777 y Arrojada son los títulos de sus poemarios y Zona franca y Minimás sus libros de aforismos. Es una de las autoras seleccionadas por la red internacional Versopolis para promover el talento poético en Europa. Como editora literaria ha estado a cargo de la antología Fuegos de palabras, obra de referencia del aforismo poético español. Interesada en el diálogo de la palabra y las artes, desarrolla varios proyectos con artistas de diversas disciplinas. www.carmencamacho.net

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