5 poemas inéditos | Claudia Rangel

Nosotros los hornys
estamos dispuestos
a cocinar,
ver cine de arte,
usar skincare,
pasar horas en una app deslizando a la izquierda
buscando matches en un radio de 200 km a la redonda. No nos da miedo
que nos arranquen los vellos del culo con cera caliente,
ni los hilos dentales, ni los kiegls
ni las sentadillas y si se requiere, nos desharemos
de nuestro gag réflex. Haremos lo necesario
con tal de cumplir nuestra misión.
Más que ser una responsabilidad cívica y un deber social
es una cuestión de honor.
Nosotros, los calientes, no hacemos promesas que no podemos cumplir.
Es hora de poner la bala donde ponemos el ojo.
Estamos listos para las risas falsas, los chistes malos
amigos insoportables e incluso familiares entrometidos y mascotas escandalosas.
De ser necesario saldremos solos
y nos meteremos cocaína para que se nos baje la peda
o no nos meteremos para que sí se nos pare.
Haremos. Lo. Necesario.
No dudaremos en mentir,
arruinar amistades, romper relaciones y engañar a nuestras parejas.
Estamos listos para tomar las últimas medidas
y si todo falla, nos subiremos al asiento del copiloto
en el uber camino a casa, a ver si tenemos la suerte
de que el conductor sea mañoso
como nosotros.


I know that yours was true

Entre los likes de mi spoti
hay una canción que me salto siempre.
Si llega más allá de las primeras notas
me morderé tanto las uñas
que se me incendiarán los dedos
y el cerebro se me escurrirá entre los dientes. No
la escucho, pero la conservo
para acordarme que existe
y que exististe tú

conmigo.


Siempre dijiste que veía demasiadas películas

Estoy al volante y giro la cabeza hacia el asiento del pasajero donde estás tú.
Tuvimos un accidente que seguro fue mi culpa.
Intentas decirme algo,
pero tienes la boca llena de sangre
Solo se escucha la estática de la radio que no sirve.

Despierto.
Te mando muchos emojis
“tengo ganas de visitarte”:
foca corazón estrellitas
carita con sombrero de vaquero
sticker de gatito con cuernos de diablo
y otro corazón.
Me siento responsable.
Te mando un audio que dice que nunca aprendí bien a manejar.

Quiero recoger un par de flores camino a tu casa
y me pregunto si así se inventaron los regalos y si por eso tienen una connotación triste
o si es solo que cuando tengo las manos vacías no sé dónde ponerlas.
El trago que siempre llevo en la mano es ansiedad,
entre otras cosas que empiezan con a.

Cada que volteo, algo se ha movido de lugar o ha desaparecido.
Es así como pierdo el camino y no consigo llegar a tu puerta.

Lo que quiero decir es que hace mucho que no tengo tu teléfono en mis contactos,
pero todavía me lo sé de memoria.


Un hombre se divorcia

Los niños querían a los gatos y dejó que se los llevaran.
La compañía de esta mujer requiere dinero,
pero no importa. Los abrazos llevan un precio.
Citarse con ella es más una cuestión de hambre que de apetito.
Entra al cuarto de motel donde la trabajadora sexual lo espera
y a los pocos segundos llega la policía.
Una linterna alumbra la cara del hombre
y la luz revela sus lágrimas.
Hasta esta línea, el hombre era profesor,
ahora, solo es culpable.
El delincuente llora en su auto
camino al Walmart por municiones baratas.
Una vez en casa, donde su exmujer había elegido
el color de las paredes, tira del gatillo.
Mientras el sabor metálico le volaba el paladar
y las esquirlas le destrozaban los dientes,
alcanzó a darse cuenta
de que las balas sí parecían haber sanado algo,

aunque no todo.


Cosas que empiezan con A
Amor Anorexia
Abecedario

Tu amiga a la que todavía sigo en Instagram
hace lo posible por grabar su story
desde un ángulo donde no te veas.
Ya sé que estás parado más allá de la esquina superior izquierda
con la mano en el culo de una morra
que me prometiste que no te gustaba.
Por supuesto que sé quién es
y también sé cuándo empezaron a coger porque esa noche
me pediste una posición que nunca habíamos intentado
y te viniste muchísimo, pero con los ojos cerrados
así que después, lloré un poquito frente al espejo del baño
y me sentí como las señoras de la tele que nos dan lástima.
Como los perritos mojados en la lluvia.
No sabía que en ese reflejo roto
me convertiría en eclipse,
lunar, arcoíris.
Astrolabio.
Lavanda. Una pirámide chupa-rosa.

Aquí, más allá de la esquina inferior derecha
tengo luces en las manos
luciérnagas en la voz
partituras
y canciones de notas que no creí posibles.

Así que supongo que gracias.




Si te gustaron estos poemas de Carmen no te pierdas su entrevista en el noticiero de poesía



Claudia RangelLicenciada en Letras Hispánicas de la Universidad de Guadalajara con certificación internacional en inglés y en italiano. Se desempeña como intérprete de conferencias y traductora de diversos temas, con especialización en temas académicos y literarios. Actualmente está trabajando en dos libros de poetas norteamericanos para su próxima publicación en México y participa en proyectos didácticos con escuelas agrícolas de la región. Siempre le ha apasionado la literatura, los idiomas y la docencia, por lo que busca proyectos en los cuales desarrolle esas tres cosas.

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