إلى طغاة العالم/A LOS TIRANOS DEL MUNDO | ABU-L QASSIM CHEBBI


إلى طغاة العالم

أَلا أَيُّها الظَّالمُ المستبدُّ
حَبيبُ الظَّلامِ عَدُوّ الحيَاه
سَخرْتَ بأَنَّاتِ شَعْبٍ ضعيفٍ
وكَفُّك مخضوبَةُ من دمَاهْ
وسِرْتَ تُشَوّهُ سِحْرَ الوُجُودِ
وتبذُرُ شوك الأَسى في رُبَاهْ
رُوَيْدَك لا يخدعنْك الرّبيعُ
وصحُو الفضاءِ وضوءُ الصَّباحْ
ففي الأُفُق الرَّحْبِ هولُ الظَّلامِ
وقصفُ الرُّعُودِ وعَصْفُ الرِّياحْ
حَذارِ فَتَحْتَ الرَّمادِ اللَّهيبُ
وَمنْ يبذُرِ الشّوك يَجْنِ الجِراحْ
تأَمَّلْ هنالكَ أَنَّى حَصَدْتَ
رُؤوَس الوَرَى وزُهورَ الأَملْ
وَرَوَّيْتَ بالدَّمِ قَلْبَ التُّرابِ
وأَشْربْتَهُ الدَّمعَ حتَّى ثمِلْ
سيجرفُكُ السَّيْلُ سَيْلُ الدِماءِ
ويأْكُلُكَ العَاصِفُ المشتَعِلْ

أبو القاسم الشابي


Traducción de Ridha Mami


A LOS TIRANOS DEL MUNDO

¡Oh, gran villano despótico e injusto,
amante de las tinieblas
y enemigo de la vida!
Del sufrimiento de un pueblo
desvalido te has mofado,
mientras que con su sangre
te tiñes las manos.
Ahora desfiguras la magia de vivir
y siembras las espinas
de la pena en lo alto de la tierra.
¡Despacio! No te apresures.
¡Que no te engañe la primavera
ni la serenidad del firmamento,
ni la luz de la mañana!
En la inmensidad del horizonte
estarán acechando el terror de la oscuridad,
el estruendo de los truenos
y el impetuoso soplo de los vientos.
¡Cuidado! ¡Ten cuidado! No te confíes,
que, debajo de las cenizas, viva estará la llama.
Y quien siembra espinas recoge heridas.
¡Intenta meditar!
Allí, donde has decapitado cabezas,
has segado las flores de la esperanza,
allí, donde, con lágrimas,
al corazón de la tierra has embriagado
y, con sangre, has apaciguado sus latidos,
te arrasará la furia de los torrentes,
torrentes de sangre, y te devorará
la cruenta y ardiente tempestad.

Abu-l Qasim Chebbi
Los cánticos de la vida


ABU-L QASSIM CHEBBI. Nació Abū-l Qāssim Chebbi en Chebbya, uno de los pueblos de Tozeur situado en el sur tunecino, el 24 de febrero de 1909. Tozeur está en uno de los oasis más bellos y atractivos de Túnez, y es una de las cunas del saber y de las ciencias, donde el pequeño poeta pudo aprender el Corán, realizar sus primeros estudios y adquirir los conocimientos básicos de la retórica. Su primer maestro fue su padre, un hombre docto en letras, quien inculcó a su hijo el amor a la lectura, a los libros y a la naturaleza. Nuestro poeta tuvo una vida triste y dolorosa, lo que explica el grado de amargura que caló hondo en la mayoría de sus versos. Tres hechos importantes influyeron de manera notable en la historia de su vida y, de un modo o de otro, dejaron huellas palpables tanto en su persona como en su producción  literaria y poética: su estado de salud, sus condiciones familiares y sus compromisos patrióticos (1). Desde pequeño sufrió un reuma articular que no hizo más que agravar su salud a medida que iba creciendo, con lo cual no pudo disfrutar de la juventud. Sus médicos le aconsejaron, para el bien de su salud, no casarse y evitar fatigas leyendo y escribiendo. Hizo caso omiso a estos consejos y se casó con su prima en 1930 para cumplir el deseo de su padre, estipulado en sus testamentos antes de morir; de este matrimonio  tuvo dos hijos. Tampoco dejó de componer versos, pues la poesía era para él una necesidad  vital; de hecho, escribió sus mejores y largos poemas entre 1930 y 1934: «El profeta ignorado», «Aflicciones», «Los sueños de un poeta», «Oraciones en el templo del amor», «A la sombra del valle de la muerte», «La voluntad de vivir», «El himno del titán», «El corazón del poeta». A todo esto se añade la muerte del padre cuando el poeta tenía 20 años,  lo  que le causó gran pesadumbre,  pues no estaba preparado para asumir las responsabilidades de la familia. Debo señalar que a nuestro poeta le tocó vivir la lucha tunecina contra el protectorado francés, de modo que nunca se sintió ajeno a los movimientos de liberación y de lucha contra los opresores, impregnando sus versos de un sabor a pueblo y  rebeldía, como corresponde a una actitud poética de franca resistencia. Durante el verano de 1934 empeoró su salud y, no pudiendo resistir más  su enfermedad,  murió el 9 de octubre de este mismo año, legándonos un patrimonio poético en el que la hondura y la autenticidad de sus composiciones hacen de él uno de los grandes poetas  mundiales. La obra de Chebbi se compone de varios textos; en primer lugar, su poemario Los cánticos de la vida, luego su estudio crítico La imaginación poética de los árabes, su Correspondencia, su Diario y sus Impresiones. Su poesía ha sido traducida a la mayoría de las lenguas.

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