¿QUÉ ES ESTO DE SOBREVIVIENTE? | ABZALON TORRES ECHEVERRIA


ENTRE LA VEGETACIÓN

Alargados
uno al lado del otro
como árboles caídos
ven bordear la maleza
en el constante silencio.

Esta noche
No oirán el graznar de la lechuza.

A los dos muertos
sólo les queda
el ruido de la mano en el aire,
la vegetación silvestre
y el camino al lado del abismo
sin que nadie lo cruce.

(1995)


LA LLEGADA

Mirabas los recuerdos:
La estancia fresca como la madrugada.
El remanso de los pájaros.
La ceniza levantando el vuelo.
Los silencios a la entrada
En espera de alguien.
El viento
amenazando en la calle.
Las horas depositaban
sencillas razones en la huida.
Las manos se frotaban
en medio de la estancia perdida
y las imágenes simples de un ayer
sin regreso.

(1995)


EL CUBILETE

Una mirada
perfecta dentro de lo que se puede,
sin llegar a ver el deseo
sólo las ramas secas en los árboles.
Heladas pupilas
padecen el paisaje de la tarde,
las horas cercanas al crepúsculo
de unos ojos que mueren sin volver a mirar.
Tantas señales en esos ojos densos
como claro discurso a la hora de la muerte
sin otro horizonte que ver nada en medio de la oscuridad.
Cómo decirle el grito de la mirada yerma,
la voz suelta en la realidad,
la vida de otro
que en su andar recoge
lo que siempre dejamos atrás:
un cubilete lleno de flores.

(1996)


ALREDEDOR DE LA MESA

A mis padres.

No sé de la vida de éste par de viejos.
Ni el coraje de haber hecho mucho por el día
sin las recompensas debidas.
No sé lo que esconden en la piel hendida
por los años largos de ver a lo lejos el horizonte.
No sé de sus miles miradas de reojo
guardando secretos en la complicidad
o detrás de la larga oscuridad de la noche.
No sé de sus susurros
cuando el cigarro prendido es testigos entre los labios.
Ni de los párpados cansados
mientras una mano se muestra pesada
en los decorados de una vasija.
No sé de sus manías después de cada jornada
de aquellas oraciones que pronuncian
cuando dejan caer los húmedos algodones.
No sé de sus épocas iluminadas
ni lo que esconden sus pasados.
Sólo sé de su partida
en el lento andar de sus pies desnudos.
Dejando todo abandonado
parten sin voltear
suavizando sus pieles con alcoholes.

(1993)


PRECARIEDAD

Un rosado revuelo de mariposas.

Había caído el alba entre los matorrales
estremeciéndonos al final del camino:
los bosques no guardaban hojas en sus vientres.

(2000)


LA PONDERACIÓN DEL VIENTO

A la comunidad de La suprema
Corregimiento de Matuya- María la baja-Bolívar
(Población víctima del conflicto armado colombiano)

Uno sabía
entre los horcones de cada casa, por lo general, se abrigaba un niño.
Al calentar sus huesos ante el sol tropical e intermitente
alguno dejaba ver sus ojos a través de la ranura de una hoja parecida al trébol.

Uno sabía
las carencias, no en los pasos enclenques de los niños,
sino en la tristeza del follaje cuando pasaba el viento.
Era un lamento en la piel mohosa de las mujeres
y una renuncia masticada entre las mandíbulas de los hombres.
No había en ellos nada por luchar.
Era una dejadez
a la suerte, al azar de los días.

Uno sabía
en la ponderación del viento
un estancado olor a muerte en los parajes de La suprema.
No había nada más que hacer.
La esperanza estaba sitiada como cuerpos flotantes de niños
en aguas estancadas.


¿QUÉ ES ESTO DE SOBREVIVIENTE?

A Víctor López Pertúz

Un amigo que parte,
divide a uno en dos:

Un antes y un después
que no se juntan,
después de la partida.

Un antes y un después
que no se juntan,
después de la soledad en la partida.

Un antes y un después
que no se juntan,
después del rompecabezas de regueros de recuerdos que te atropellan
sin avisarte en cualquier recodo de la calle.

Un amigo que parte para siempre,
más que un dolor en la estampida de la partida,
es un no encaje de cóncavos y convexos
que sigue a uno a cada instante
recordándole para siempre:
¿Qué es esto de sobreviviente?

(2018)


EL VUELO DEL MOSCARDÓN

A Nikolái Rimsky-Kórsakov

Niego a creer que todo está perdido
al observar como restriega sus patas el moscardón de colores encendidos
en pétalo de flor en turno,
cuya imagen me convence que el hecho,
sólo es una de las tantas pausas en el camino.

(Cuarentena de marzo-2020)


ABZALON TORRES ECHEVERRIA, nació en Barranquilla en 1967, y aunque abogado de profesión, a comienzo de la década del 90, coordinó con un grupo de amigos dos proyectos culturales universitarios en su ciudad natal, como la revista de literatura de corte contracultural: “Contracarreta” y el cineclub: “Muchachos por ahí…”, con los cuales forjó una mediana formación en literatura y cine, lo que conllevó al quehacer de la escritura de dos libros, uno, de literatura de relatos breves, denominado “El hombre de la cámara”, y otro, sobre crítica de cine, intitulado: “La sala posible”, los cuales se encuentran aún inéditos, e igualmente, en los actuales momentos trabaja un libro de poesías, que ha titulado: “De lo perdido”, del cual es este un muestrario de ello, que ahora publicamos, después de una selección, en esta edición.


 

 

 

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