Y NADIE ES CAPAZ DE ACALLARLO │ ALBERTO HERNÁNDEZ


LOS POEMAS DE AMOR

Los poemas de amor deberían andar desnudos.
Los poemas de amor deberían morderse entre ellos.
Un poema de amor es un cuerpo herido
Un trozo de emergencia.
Un poema de amor disloca la alegría
Y es el preámbulo de todos los tropiezos.
Los poemas de amor se descalzan y corren tras la locura.
A veces la cursilería los abruma
La mayoría de las veces la cursilería los abruma y los destroza.
No hay como un cuerpo desnudo
Para hacerle frente a un poema de amor.


QUE SEAN…

Que sean tus dos promontorios.
Que sea tu vello púbico.
Que sea tu vulva hambrienta y almanaque.
Que sea tu pecho vibrante.
Que sean tus senos toboganes.
Que sea tu ombligo laberinto.
Que sean tus pliegues alambiques.
Que sean tus muslos
Que sean tus talones
Que sean tus dedos
Que sean tus labios abiertos
Que sea tu monte de venus y de otros planetas
Que sean tus glúteos vibrantes
Que sea
Que sean
Que seas toda tú y todo yo.
Seamos paisaje: paraíso perdido.

(De ROPAJE)


POR AHÍ                                                                                                                                                                                                                                                       a Dulcinea del Toboso y Emma Bovary

Nadie se hace cargo de nada.

En este lugar donde el frío nos roba los huesos,
En este sitio donde las sombras invaden el mundo,
En este espacio donde nadie responde por nadie.

El amor
-esa propaganda del aire-
pasa y queda                                                                                                                                                                                                               y nadie es capaz de acallarlo.

(De 70 POEMAS BURGUESES)


SUEÑO DEL RÍO MINHO

En este lado del universo
está la tierra

la que corre pareja con el río.

Lenta, macerada por los siglos,
la corriente es gallega y también portuguesa.

De este lado del mundo
queda el fin del mundo.

Alguien habla y se entiende con las aguas.

Despierta y se descubre
entre dos lenguas,                                                                                                                                                                                                           silencioso.


MADEIRA                                                                                                                                                                                                                                                         a José Barbosa

Las casas suben lentamente hacia el alto de la Isla.
Los jardines de Funchal descuentan las horas para la partida.

Desde el aroma de Quinta do Palheiro Ferreiro
se sabe de América

del otro mundo
donde el pan y el aceite de oliva

el bacalao y las saudades también son absolutos
como el trópico                                                                                                                                                                                                                      de Eugenio Montejo.

(De EL SOLLOZO ABSURDO)


LA MONTURA

Descifra el caballo el tamaño de su misión
Lleva sobre sus lomos el signo de su tiempo
Su destino

Los moscardones no tocan ese espacio mientras la carrera
Sustente los bríos de la bestia que resume sus belfos en el aire

La montura habita en el abismo del jinete
El que mira hacia adelante cuando alza la pierna derecha para
Activar su esquema como parte del animal que lo conjuga

Hombre y caballo son uno solo
La montura es la muestra racional que permite
Que ya bajo la sombra de un árbol
El cuadrúpedo deja de ser caballo
Y el jinete se abandona en el recuerdo de un instante


EL ALMA

Vaga alrededor. Se sienta a mi lado, mastica un trozo de paja que trajo del misterio. De algún bosque del Antiguo Testamento. Dobla las rodillas (digo que lo son porque parecen trapecios) y me mira con unos ojos que no son tales pero con ellos me mira, y habla. Habla lentamente, con voz grave de criatura desaparecida.

Volteo a mirar hacia el cielo y distingo en el aire un turbión, un volcán de aire que se desliza hacia la costa de un extraño país que ya no tiene nombre.

Ella se desnuda en medio de la tormenta.
Su cuerpo es frágil, transparente, liviano, volátil.
No es un ángel. No tiene alas ni forma que delate sus maneras esquivas de ser ángel.
Objeta que la enmarquen en un poema.
Pero su tiempo ya no es el de ahora.
Mi alma caduca cada día y abre los brazos para seguir flotando.

(De OBJETOS POEMADOS / POEMAS SIN OBJETO)


LA BIBLIOTECA

En algún sueño habita la destreza de quien ha abierto un libro
Y ha fijado los ojos en todos los que abundan en la memoria
Y hacen del silencio una antigua casa abandonada.
Los libros solos
Empujados por las sombras
Se abren al dolor y dejan que el mundo los fecunde
Con las historias y los nombres de los olvidados.


EL HÁBITO DEL VERSO

La ceguera sucumbe frente al verso
El poema le asigna a la pupila
El alfabeto entero
Todo el alfabeto y sus pronósticos
No se cansa el camino
Mucho menos los pasos
El poema se orilla y continúa
Su porfiada llovizna

(De LOS POEMAS CIEGOS: BORGEANAS)


ALBERTO HERNÁNDEZ (Calabozo, Guárico, 1952)
Poeta, ensayista, narrador, periodista, docente, cronista y periodista venezolano. Su obra poética comprende los libros, La mofa del musgo (Umbra Editores, Maracay, 1980), Amazonia (Talleres Gráficos del Centro de Capacitación Docente El Macaro, Turmero, 1981), Última instancia (Editorial Sobrevivientes asociados, Maracay, 1985), Párpado de insolación (Ediciones del Ateneo de Calabozo, Editorial Miranda, Villa de Cura, 1989), Ojos de afuera (Fondo Editorial IPASME, Caracas, 1989), Nortes (Editorial Sobrevivientes asociados, Maracay, 1991), Intentos y el exilio (Ediciones de la Casa de Asterión, Ediciones Mucuglifo, Dirección Sectorial de Literatura CONAC, Mérida, 1996), Bestias de superficie (La liebre libre editores, Maracay, 1998), Poética del desatino (Ediciones Estival, Maracay, 2001), El poema de la ciudad (Editorial Blacamán, Villa de Cura; Estival, Maracay, La liebre libre, Maracay; Presagios, México; Umbra, Maracay, 2003), El cielo cotidiano. Poesía en tránsito (Editorial Mucuglifo, Mérida, 2008), Puertas de Galina (Editorial Memorias de Altagracia, Caracas, 2010), Stravaganza (Edizioni Eva, Italia, 2012), Ropaje (Ediciones Presagios, México, 2012), 70 poemas burgueses (Bid & co. editor, Caracas, 2014), El sollozo absurdo (Ediciones Estival, Maracay, 2014), Los ejercicios de la ofensa (The Latino Press, Latin American Writers Institute Eugenio María de Hostos Community College of CUNY, Nueva York, 2014), Objetos poemados / Poemas sin objeto (Editorial Dirtsa Cartonera, Maracay, 2019), Los poemas ciegos: Borgeanas (Ediciones Pavilo, España, 2020). Es Docente de Castellano y Literatura, egresado del Pedagógico de Maracay, con una Maestría en Literatura Latinoamericana por la Universidad Simón Bolívar. Fue cofundador de la revista Umbra (1977). Coordinó la Sección de Literatura de la Dirección de Cultura de la UCV, Aragua. Dirigió el suplemento cultural del diario El Periodiquito de Maracay. Formó parte del Consejo Editorial de La liebre libre, del Consejo Consultivo del diario El Periodiquito y del Consejo Editorial de la revista Poesía de la Universidad de Carabobo. Entre los reconocimientos recibidos, destacan, Premio de Poesía Jesús Bandres de la Casa de la Cultura de Altagracia de Orituco (1989); Premio del II Concurso Literario de Poesía del IPASME (1989); Premio de Poesía en la Bienal Literaria del Ateneo de El Tigre y Diario Antorcha (1992); Premio de Poesía Teatro Simón Bolívar de Juan Griego (1993); Premio Nacional de Poesía Juan Beroes (2000); Premio del Concurso Transgenérico de la Fundación para la Cultura Urbana (2017). En 2020, fue designado miembro correspondiente de la Academia Venezolana de la Lengua por el Estado Aragua. El poeta Hernández ha dicho, con sabias palabras, sobre la poesía, “La poesía… es un gran prestigio, tanto para quien la escribe como para quien la lee, porque su presencia radica en la aristocracia de su respiración… Y cuando digo aristocracia me aferro al justo significado de la palabra: la poesía es un lujo, qué maravilla que todos, desde el campesino hasta el más renombrado científico e intelectual, puedan tomarla como suya.”


Leave a Comment

Categorías