UN AIRE DE CUERVOS ENCIENDE OTRO DESTINO | ALEYDA QUEVEDO


PARA OLGA OROZCO

Una noche de dunas
te ha sido destinada;
no dormirás sintiendo
la oscuridad
repitiendo
todos sus posibles nombres
con la nuca tensa
vestida de rojo
Verdugos y carceleros
comen tus huesos
El cuchillo
que viste desde niña
siempre fue para ti
como los seres
que crujen
bajo la cama
reclamándome sus angustias
Lo leo en tus cartas
contra ellas nada vale
y son ellas lo sensorial
La muerte
viene siguiéndote
desde mucho antes
de la sesión cartomántica
Sacerdotisa
nocturna y peligrosa
con el candor
del ave negra
emerges de los muertos
y cantas a los seres
gatos que
se lo juegan todo
a cambio de lo oculto.

De Algunas rosas verdes


EL ÁNGEL DE LISPECTOR

Un gusano de azúcar
se quiebra
entre los dientes
No tiene cara
pero se repite
cuando siento hambre
Por la mañana
tengo el estómago cristalizado
Y la sombra del blando y pegajoso cuerpo
permanece en mi respiración
Así muero
muchas veces
para volver a resucitar.

De Algunas rosas verdes


EDITH PIAF

La mujer
convierte
su voz
en agua,
suficiente
para salvarnos
a todas
del fuego.

De Algunas rosas verdes


EN LA ABADÍA

Allí está
habitando entre eunucos
y espinas de nieve
la niña de firmes nalgas
que se levanta la falda
para mostrar su reloj de arena
A los veinticinco el reloj
se volvió nudo
pero ella ya pertenecía
a las mujeres
que conocen las vocales de la sangre
No fue igual a nadie
y el nudo bajo su falda
era una crucifixión
para los sueños
Ella está marcada
por el aire que no nos llega a todas
Un aire de cuervos
enciende otro destino
alejado de los demoledores
golpes del amor
Domina las vocales de la sangre
en un pacto abierto
con la sabiduría
sagrada y oscura
de la castidad.

De Algunas rosas verdes


ORACIÓN

Poesía, ayúdame a realizar
el último baile
En él
vestiré como la diosa Kalí
y todos sabrán
que soy la novia
que nunca
dejó de soñar
a la hora
en que nacen los condenados.

De Algunas rosas verdes


TÚNEL

Todavía escucho
a los dragones afilados
ingresando en mis entrañas

Tejido quemado
árbol de páramo yo

Vi sombras de arena
y horas abismales
detenidas en mi cabeza

Mas todo se esfumó
por los besos de mi amado.

De Soy mi cuerpo


LIMÓN PERFUMADO

Soy mi cuerpo
atrapado por partículas
de otros cuerpos

Cuerpo
que enjabono en el mar
reconociendo suciedades
y miedos

Miedos míos
enjuagados con
el agua que todo lo cura
la sal de mi sudor
los celos bien guardados
los dulces jugos
y de nuevo el agua
que me concede
un cuerpo nuevo cada día

Cuerpo fresco
tendido en la cama
como limón al filo
de la ventana

Y el sol quemando
el vidrio
la madera
el limón
perfumado y desnudo
de la ventana que soy

¿Sé quién soy?
me miro
en el largo espejo del baño
tengo 33 años
nunca estuve tremendamente sola
abandono de perras
que te marca y deja sin curiosidades

Lloro y mis piernas blancas
se vuelven negrura profunda
que bloquea los sentidos

Quién es mi cuerpo
puede afrontar sus propias
desgracias
incluso las más asfixiantes horas
ansiedad
falta de ti
horas cuando me fundo con un monstruo
que conozco bien

Cuerpo mío
pólvoracielo
intenso estallido
de lámparas que filtran tu claridad
sobre mi pecho

Soy este cuerpo mío.

De Soy mi cuerpo


UNA CERTEZA

Me deslizo
entre camas metálicas
y tanques de oxígeno

Estoy helada
en el fondo marino de este hospicio

Ya mis deudos aceptan que las cenizas
regresarán a las montañas
de dónde salí
cuando las piedras se movieron
por la fe de mis padres.

De Soy mi cuerpo


JAZZ

La voz de Sara Vaughan
frágil y feroz
punza mi corazón
y quedo
sin equilibrio natural

Cuando resuena su música
siento tu abrazo
en la inmensidad fugaz

Suspira mi cuerpo

No se sabrá
que en ese instante
ya no estoy
porque solo Vaughan
explota sobre un destino que no fue
el dique que jamás se romperá.

De Soy mi cuerpo


ALEYDA QUEVEDO ROJAS. Poeta, periodista, editora, ensayista literaria, curadora y gestora cultural, (Quito, Ecuador, 1972). Ha publicado 10 libros de poesía dentro y fuera del país. La Casa de la Cultura Ecuatoriana publicó su poesía reunida en 554 páginas con el nombre: “Cierta manera de la luz sobre el cuerpo”. Obtuvo el Premio Nacional de Poesía “Jorge Carrera Andrade” en 1996 con su libro: “Algunas rosas verdes”. Sus libros “Soy mi Cuerpo” y “Jardín de Dagas” han sido traducidos al francés y este último publicado en Francia. Ha representado a su país en los más importantes encuentros, ferias del libro y festivales internacionales de escritores en Canadá, España, México, Argentina, Colombia, Nicaragua, Puerto Rico, Perú, República Dominicana, Venezuela, Francia, Cuba, Chile, Uruguay y Brasil. Ha sido traducida al francés, inglés, hebreo, sueco, portugués e italiano. Colabora con la revista Casapalabras de la CCE y con la revista digital de cultura y literatura: www.vallejoandcompany.com


Leave a Comment

Categorías