LA PERRA LÁCTEA | ANDRÉS CISNEGRO


LA PERRA LÁCTEA

Cuando la tradición viene de arriba, se llama decadencia.
Cuando la tradición viene de abajo, se llama florecimiento.

SÓLO LA PERRA MUERTE ES INMORTAL

Cuando no tienes nada que perder
es fácil te aprieten
en su estrecho corazón
dos manos.

Dorian fue el nombre que recibió
—como una moneda cae al pozo,
para no pedir nada—
eso perrejo negro
que ocupó el centro de un cubo vacío
] el espacio de nadie [
igual que en secreto
todos los perros desean llenar
el cáliz solar
con su propia luz.

Un perro callejero no reconoce más que su hambre
y si no fuera porque se siente insignificante
devoraría el mundo sin pensarlo.
Por ahora sólo gruñe a cualquiera
que le acerque un dedo,
para arrancarle alguno
de sus pétalos, tan suaves
cual espinas.

Quizá si nadie le hubiera dado nombre a Dorian,
no sería una molestia su ruido,
ni un estorbo su ansia.
Si no pertenece a nadie, Dorian.

Una señora le escupió en el rostro
desde un tercer piso
su nombre —igual que una daga— su nombre
un collar de fuego, un lazo invisible
en el carpelo de su magnolia.

Es ridículo el deseo
de guardar a las bestias
en casitas
—en una palabra, retenerlas—
para que nunca se vayan.

Más que una enfermedad, es un cruel vicio.

Dorian, más pequeño que una pulga
—casi invisible el oscuro—
percibe la tibieza de una sombra
en su garganta
mientras un poema
se le enreda al cuello.

Porque ningún veneno pudo curarlo.
Para que sea libre, para que viva
y puedas escucharlo tú
al sentir su encrespada tristeza.
Su ira incendiándole el lomo
mientras muere. Tú,
que podrías mirarle a los ojos sin volverte piedra, dime
si basta con que carguemos entre todos
el cuerpo de la muerte
para que sea benévola y nos libre del peso
de nuestros verdugos.
Dime
si basta este poema
para que Dorian
sea       inmortal.


CLEOPATRA NUNCA SE FUE DE CASA

Diálogo primero con hermana grande

En realidad nunca existió,
es lo que piensa mi abuela perra,
retorcida en su silla se mece, aún ahora
que nadie puede verla.

Nunca estuvo aquí, me cuenta alegre mi bella perra madre,
aún joven, y yo, un cachorro de siete años caninos,
escuchando sus pesadillas como bromas contra el miedo.

Mi padre, pinche perro, ni siquiera toca el tema, porque es ridículo
teorizar sobre alguien —¿o cómo se le dice a los perros?, ¿algo?—
que nunca tuvo presencia física en el mundo.

Mi gran hermana perra,
que me habla en secreto a veces,
me ha dado el consejo de que no haga caso
del aullidero de los canes:
que no saben pronunciar lo invisible,
porque ignoran cómo verlo.

Y Cleopatra, ¿cómo era?
Ella es tan grande y furiosa, que parece
en vez de perra, león.
Una vez, al gruñir, hizo que la tierra entera
se descuartizara en infinitas lágrimas.
Y otra ocasión, al tomar agua de un río,
secó todos los mares.

Por eso la tienen amarrada, oculta, ¿verdad? Sujeta.
No, en realidad está dormida.
Y cada uno de los seres que ves, incluso tus perros amados,
son parte de uno de sus sueños.

¿Y por qué cuando pregunto por ella,
Nadie me responde Nada?
Porque no quieren que la despiertes.
Porque tienen miedo de que se acabe el sueño.

Y Cleopatra, si es tan grande, ¿por qué no sólo despierta?
Porque Cleopatra no es su nombre,
ese nombre es sólo la correa con la que intentaron
sujetarla los canes, para reconocer cuando se moviera.

La gran perra Serena vive
en las llamas que forran a los pájaros,
átomo enloquecido en el pecho
de cada uno de los perros que suben para beber luz,
en la punta de su pezón, al amanecer,
a beber oscuridad en uno de sus infinitos faros:
ovales espejos abiertos entre sus rostros de pelo.
Ella es el filo en la mandíbula
] incluso [ con que los perros en una roca
la muerden, o le pellizcan la costilla para arrancarle vida
con la figura de un cachorro.

Ella con la velocidad de todos lo torbellinos
parece una serpiente blanca de radiantes plumas,
espira láctea,y aunque le búsquen nombre,
Ahuízotl, Cuaxólotl o Xólotl, o supongan
que pueden encerrarla en el sueño de una palabra,
ella no pierde el equilibrio, porque sabe lo hacen por miedo,
los perros tímidos que a veces sienten ser
el centro de las estrellas, y tratan de gobernarlas
olvidándose de lo inútiles que son para gobernarse a sí mismos.

Entonces le diré que cuando venga otra vez,
les muestre una de sus patas, para que vean
que ella sólo quiere saludarlos un día.

No hagas eso, perro.
Porque entonces no te volveríamos a ver.

Diálogo segundo con hermana grande

¿Y qué pasa cuando despierta?
Lo que puede pasar es que mueva las piezas del ajedrez;
y si es muy mala la partida, comenzar una nueva.
Y si el tablero ya no es suficiente para las piezas,
crear uno mejor y cambiar de juego.

¿Dónde estamos cuando ella despierta?
Ocultos en sus palabras.

Por eso mi madre mató a otra perra,
por eso mi abuela duerme con los ojos abiertos,
para que Cleopatra no la muerda,
por eso mi padre la busca en la caza.

La perra láctea no necesita irse de caza,
porque ella es la perra de infinitos labios,
de infinitos pezones, de infinitos párpados.
Ella es en donde todas las aves, todas las bestias,
todos los astros y todos los seres se mezclan
en la espesa leche que forma a todas las cosas.


EL AMO LANZA UN HUESO A LOS PERROS

Los cuatro canes
que cargan sobre su pelambre
al mundo
cuidan celosamente
su fuego.
Cada uno vigilando el bistec
sobre las brazas, viendo cómo gira
la Tierra que ellos perciben con ansiedad
igual que a la redondez de las llantas,
babean con el trotar de las perras. Pero.
Fieles a su entraña, los perros,
basta que el amo les lance
un fémur del árbol
para que los cuatro canes
que encierran en su pelambre al mundo,
destruyan todo a su paso,
como cuatro jinetes en su carrera poseída por atrapar
el día, la noche, el batidillo de ambos
en la mixtura de un hueso,
sólo para llevarlo de vuelta a la boca de su amo.
Luego los perros retornan a cuidar la carne.
A macerar la piel. A batirse las patas.
Y regresan los cuatro canes a cargar
sobre su humareda de pelo
la mesa redonda del mundo
sin importarles que a su alrededor todo haya quedado
hecho una mierda.


ANDRÉS CISNEGRO , pseudónimo de Andrés Cisneros de la Cruz. Ciudad de México, 1979. Poeta, ensayista y editor. Es cofundador del Debate Abierto de Crítica Poética, 2008-2012 (en colaboración con Casa del Lago) y del Torneo de Poesía (Adversario en el cuadrilátero), los Miércoles Itinerantes de Poesía y el Premio Latinoamericano de Poesía Transgresora. Colaborador del programa Luces de la ciudad (en la Hora Nacional) y Radio Etiopía. En 2017 realizó la Caravana Nacional de Poesía Colmillos de Musgo, que recorrió en 90 días tres localidades por cada uno de los 32 estados de la República Mexicana, documentando movimientos independientes de poesía. Como periodista fue parte de la mesa de redacción de El Universal y El Independiente, y colaborador de la revista Bucareli 8 y Chilango, así como investigador de poesía especializada, para la Gran Fiesta Internacional Ajedrez, UNAM 2012. Le fue concedido en 2016 el reconocimiento Prometeo Sur (Premio al Fomento de la Cultura, la Ciencia y el Arte), así como el reconocimiento a la trayectoria literaria por parte de la Sociedad de Geografía y Estadística del Estado de México y las Casas del Poeta A. C. en 2019. Segundo lugar en el Certamen Internacional Relámpago de Poesía Bernardo Ruiz, 2008; mención honorífica en el Concurso Nacional de Poesía El Laberinto, 2004, y en el Concurso Nacional de Poesía Jaime Sabines, 1999. Segundo lugar en Premio Nacional de Poesía Temática Tinta Nueva 2011. Han sido publicados más de quince títulos de su obra. También ha colaborado en suplementos y revistas de México, Argentina, Portugal, Venezuela, Nicaragua, Chile y España. Su poesía ha sido traducida al náhuatl, inglés y al portugués. Actualmente es operador del proyecto múltiple Cisnegro. Lectores de alto riesgo y editor online de la revista Blanco Móvil.


 

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