CAE LA LUNA Ι ÁNGELA BRICEÑO

ÁNGELA BRICEÑO

 LOS PASOS DEL TREN (FRAGMENTO)*

 

Una rueda fue

y yo

insecto de compañía quise ser

 

no pasaba el tren

Caldera fundió el acero

A más de mil grados sobre cuerpo

 

Y yo

Insecto de compañía quise ser

 

Crujía la espera

En mi otra hoja seca

 

Solté las escamas

 

Penúltimo aliento descargué

 

Una rueda fue,

partió mis alas

insecto de compañía quise ser

 

*fragmento de Los pasos del tren, poema para un videopoema: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=8dTHqgwxpt0&fbclid=IwAR3cTlXAa8qCrwTkn6OMnZTpVnw9kVvA95TnLp-KIkt4yKAIgeMHL_F2-S4 


POSICIÓN FETAL

 

Cuando nos encontraron

arrancaron nuestra lengua

con tal incandescencia que no pudimos

desde entonces

volver a ver

Deambulamos inciertos, escuchamos atentos

la respiración de las raíces, de las rocas

el secreto del agua

 

Cada poro de nuestra piel se fue adhiriendo

l e n t a m e n t e

a la oscura promesa. Caminamos a tientas

Al principio

temimos andar sin antorcha

pero la danza de las cosas nos acogió

 

No era terrible la oscura sombra

esa noche inclemente

que nos anunciaron

cuando nos dieron el miedo y

nada más

 

Nos mecimos sostenidos por la penumbra

pero ya no fueron las tinieblas

que temimos

no el desborde

Fuimos júbilo y coro, percepción universal

 

y un espejo líquido nos abrazó

 

Adquirimos la facultad de penetrar las cosas

nos fundimos en ellas

sensación dolorosa quemó todo temor

No nos habíamos desintegrado por completo

cuando escuchamos

algo que se parecía tanto a la luz

pero que no nos hería

 

Eran las palabras

que lentamente aparecían

instintivas

serenas

ya furiosas

imponentes

 

Las primeras palabras de este poema


UN PEREGRINAR DE LOS LEPROSOS (FRAGMENTO)

 

I

     DIAGNOSTICADA encerrada

madrugada febril

desvaría

escucha el coro de los distantes, júbilo incesante

 

Asintomática -baila

oye acaso el último silbo de tu pecho

irreversible silencio acumulado

porque las palabras saltaban solo en la mente

Muda -aislada -no deshecha

batallan las uñas secas espantando el

polvo de otro rincón. No es el pulmón

no el corazón lo que no contiene más fuerza

-más ritmo hoy en esta esquina izquierda

no por ser noche de niebla será fría la contienda

Qué te desampara o qué otra cosa entonces llega -o se va

una parte de tu cuerpo que nombraste inmortal

qué te falta o qué te sobra, qué desencaja,

qué te borra, qué estorba

 

Cuando arrancaron el último trozo de tu aire

retumbó un diafragma hinchado

Oíste inconsciente el final de su canción:

bailan aún los leprosos en círculo, huesos calientes, no pararán

-no pararán

-no pararán

Pieles descamadas

cantos que creíste que curan

un perro aúlla, aruña, implora

no deja de gemir afuera

también esperas afuera

pero no abrieron la puerta, y nada que amanece

mata las horas saltando el lazo

a medianoche en el parque y sin antebrazos

 

Nadie se asoma


SIETE

 

setenta dedos se alzan

impulsando el agua de la ciénaga

es hora de volver al campamento

ya dejen de reír, gritan las piedras

Hoy te cerraron la puerta esos ojos blancos, abuela

No, en este lugar no hay lápices

yoyos ni trompos, no reconozco bandera

ya deja de rezar, anciana

tu súplica agotada estalla mi cabeza

¿Cómo podrían ser ojos puros de niña

ventanas de una máquina de guerra?

nublada noche, algo caliente en tu aire inquieta

tres bombas del otro lado quiebran sus tímpanos

y escudos camuflados, disueltos, pesan

Abuela, escucha

ven por el trecho amarillo de las palmeras

siete fantasmas, dicen en coro, niños dormidos por la guerra

¿acaso son esos sus pasos?

¿pisan ustedes las hojas secas?

-se acerca-

olor a dinamita

y plumas calientes

blancas plumas que apenas

el aire mece sobre la escena


 

CAE LA LUNA

 

Amanece en una noche

caída

Ha perdido la brújula que le dio la madre

Ha desgastado el último grito

del recuerdo, es un cuadro en la pared

 

Siempre la música estuvo a su diestra

 

Camina a rastras

se resguarda en bolsas del borde

Aún no reportan las noticias

Otro hallazgo mortal, imagina

 

-ellas fueron heridas

los cadáveres de ellos vestidos de gala

Blanco extraviado-

 

Estalla

Escucha la estridencia

se disuelve en la locución

Tantas imágenes hoy

Respira hondo y sin sonido

Los pasos secos de unos pies secos y cansados

no delatan intención

 

La he encontrado escondida

entre ramas inmóviles de

una mata de plátano

 

su mirada me dice que fue un perro en tristeza

su mirada me dice que fue de plata

su mirada, la de un insecto que grita

 

Y cae la luna

 

animal incierto

despojado de carne, de sentido, de piel, de voz

Todo cae

todo intento de palabra

desmaya

con cada paso dado: disolución

con cada paso por venir: célula primera

iris disperso, volverá a nacer en esta luna

 

Una mujer llora detrás de los platanales


ÁNGELA BRICEÑO (Tunja, Colombia, 1987). Poeta, periodista, docente. Licenciada en Idiomas Modernos y estudiante de Maestría en Literatura (Uptc). Microrrelatos y poemas suyos en La esquina delirante, El Espectador; II encuentro de poesía haiku, Cantoalagua México; 5º Circuito Artmenia, Colombia; antología Pandemias crónicas, Corporación Cultural Alejandria (2021); antología Profana, poemas de amor, de locura y de muerte en el siglo XXI, Perro Gris, Argentina (2021); Revista Latinoamericana de Poesía La Raíz Invertida. Poesía visual y performance: Veneris, XXI Salón de Arte Religioso Tunja (2021); Un peregrinar de los leprosos, 48º Festival Internacional de la Cultura, Boyacá (2021); Apenas una palabra, Arte participativa e performance relacional, Brasil (2021); Los pasos del tren y Videopoema del cuerpo para la libertad, Programa Departamental de Estímulos Boyacá reactiva la Cultura (2021). Luz al vórtice de las palabras, cartografía poética de mujeres colombianas, Escarabajo Editorial (2022); Todo ocurre bajo un paraguas (y otros mundos acotados), Tintababelia (2022). https://www.youtube.com/channel/UChstjmf62zi_sn7XjS-eVXg

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