ESPIRAL DE VIDA | CARMEN SALAS DEL RÍO


ESPIRAL DE VIDA

Mis anaqueles cuidan muchos libros
y lucen caracolas
que cogía en los mares de Cádiz,
entre ola y ola,
buceando en el fondo
del inmenso Atlántico.

De los mercaderes del mar huídas
añaden su frescura natural,
pequeña colección de caracolas,
las que siempre me inspiraron palabras,
fantasías en mi mente infantil.

Pegada a mis oídos
imaginaba historias
entre sus gratos zumbidos marinos.
De pronto
receptora de mil sonidos,
era sirena

tortuga

estrella de mar

caballito de mar

banco de coral

pez de color azul
que envuelta aleteaba
entre destellos azules de agua.

Me hablan las caracolas
un lenguaje secreto entre nosotros,
sonidos que conozco.

Un lenguaje que mi bebé
parecía conocer
antes incluso
de aflorar a este mundo,
aprendido en mi vientre
desde mis reflexiones,
oídas del cantar de caracolas
fijados en mi seso,

y en mi sangre,

corriendo por las venas

hasta llegar a sus venas exiguas
de su aún diminuto cuerpecillo
encerrado en mi útero.

Esa estrella de oleajes
origen de la vida
germen de caracolas, símbolos de
femenina matriz,
donde el sonido del mar se cobija
espirales de ritmos de la vida
donde vida y muerte se entremezclan,
dependiendo
si la espiral la recorres
en un sentido
o en el otro.

Son las rosas del mar.

En mis sueños viajo
como fundida en una caracola,
como un poema íntimo
que revive el mito
del nacimiento de Venus.


QUISIERA SER SIRENA

Quisiera ser sirena
de pelo blanco y divertido rostro,
manos pequeñas
y pequeñas aletas de nadar lento,
dejándome llevar por las corrientes
que al son del oleaje
arrastran el cantar de caracolas.

Quiero que me transporten
a playas escondidas,
llenas de sal y arenas
de otras aguas.

Buscando recónditos horizontes,
dejar en cada uno
trozos de entendimiento,
pizcas de intuición,
porciones de consciencia.

Quedarme seca de sabiduría,
acabar impregnada
solo de agua y sal
y volver a aprender
el juego de una vida
donde el hoy se ha vuelto

inesperadamente

pleno de libertad.


SURCO DEL DESEO

De un latir luminoso
nació la esencia amable
de un surco de mi alma
encontrando otro surco en la tuya,

de ti depende
aspirar el contento
de existir conectados
siguiendo el trayecto
acompañados, libres,

de ti depende
si debo azotar la imaginación
parar su denso gemido
entre las hebras del deseo
y esta sed ajada de silencios,

voy trenzando en mi pelo ese tormento
cargado de un cariño desatento,

de ti depende
cortar la trenza y atarla a la piedra,
la más pesada,
luego tirarla al mar de mis afanes,

mantener el hechizo de un querer

que sin querer llegó

en nuestro otoño.

 


CARMEN SALAS DEL RÍO. Nace en Cádiz en 1955. Ha sido docente durante 39 años. Introdujo la escritura creativa entre su alumnado, fomentando la lectura y la escritura de textos literarios. Ha hecho colaboraciones poéticas y reseñas de libros infantiles en varios medios, como Letra Clara y Libro abierto. Ha sido antologada en el monográfico de poesía Versos al Amor De La Lumbre, editado por la revista cultural LUMBRE junto a otros 105 poetas granadinos y afincados en Granada; en Poemas del confinamiento (Entorno Gráfico Ediciones); en CABO DE GATA espuma y versos (Editorial SolDeSol), y en varias otras antologías más. Actualmente colabora con la revista cultural LUMBRE. Ha publicado el cuento infantil Unidos Para Llegar A La Luna (Editorial SONÁMBULOS, 2020) y los poemarios Manto Del Alma (ExLibric, 2016), La Mirada Del Tiempo (Esdrújula, 2019), El Cantar De Las Caracolas (OléLibros, 2020) y SALITREMENTE (OléLibros, 2021).


 

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