DESEO OCULTARME DENTRO DE ESTA MIEL │ CARMEN VERDE AROCHA


MAGDALENA EN GINEBRA
(Fragmento final)

Detrás de las estrellas
sigo sentada en medio de la nieve
Estoy segura de que
el amor
surgirá de la montaña más elevada
que sueño para albergarme
y abarcar
la totalidad del silencio
Amor de agua
amor de sol
amor de tierra
amor de bejucos florecientes
amor de hielo
amor subterráneo
amor mínimo
amor desmesurado

Lo inventamos para destruirlo

No hay sortilegio
ni luna
en este invierno
sólo líquenes
en la tapa del libro
en el que leo
los nombres de aquellos
hombres y mujeres
que convirtieron mi felicidad
en una sola carne
Apretaron
los nudillos contra el vientre
ni un sacrificio
son apariencias
perdieron claridad

Poseo otros secretos

Mis amantes son magos
en las noches
llevan franelas con corbatas
y pantalones
para cubrir sus vientres de oro
Ellos tienen fantasías
con actrices
duermen con los dioses
se orinan en las anchas avenidas
in memoriam Rousseau
se hospedan en hoteles sin historias
depilan mis piernas
hasta dejarlas sin huellas
con grietas
a otros deseos

Mis amantes rezan en un templo
llenan sus muros con perfumes
y me hallan vacía

Mis amantes son magos con brazos de nardo
usan crucifijos
y se molestan
en mis días de tristezas
cuando
anhelo el sabor despacio de la lluvia
y el olor de los eucaliptos sin hojas

Acá en Ginebra

Otra vez en este invierno
sin ningún adiós
Una mujer recoge
tulipanes
hasta formar un ramo
que deposita sobre mis pies
Arrojo de sus manos el veneno
Le ofrezco
mariposas amarillas

El cielo de la noche
se viene adentro de mis ojos

Tengo los zapatos en las manos
El cabello húmedo

Enciendo el único cigarrillo que me queda
Cae la nieve

De Magdalena en Ginebra


MIEL PARA UN CABALLERO

Hay un caballero con grietas en su armadura,
un adivino
de movimientos lentos
que camina de perfil.

Con una escalera en la mano derecha,
la mente disfrazada de lluvia,
recuerda cómo los niños se alejaban al verlo;
él los saludaba en su cuerpo de piedra.
Tenía hijos, mujer, casa,
a todos amaba desde un solo lado.
Él no tenía respuestas, tampoco descanso.

Hay un caballero que saluda con gesto de alacrán.
Quiere practicar la cetrería, el tiro al blanco o la
equitación.

Trae leña. Fuego en la cabeza,
un lamento de pez que no lo deja enamorarse.

Es cruel la sombra detrás de sus orejas,
y las mujeres no se atreven a mirarlo.

La miel en una tinaja de barro cocido,
se acerca a la hamaca donde él pasa sus horas,
mirando el humo de los fogones.

No te emociones, miel.
Y él ya estaba enamorado,
lo sintió en un viaje,
cuando dejó que su vida se abriera
como una página de alfombra.

Él se levantó a ponerse sus sandalias
y le resultaron pequeñitas.

Desde entonces, camina con su paso de oso y mirada de cal.

Sediento.
Entre el pez y una gota de miel
que le caiga del cielo.

De Mieles


PARA QUEDARSE CALLADA                                                                                                                                                                                                                                         a las mujeres que están en cautiverio

Hemos tejido la piel a fuerza de llanto

Apenas oyen el canto del búho
el agua sobra y el hambre también

Las muchachas corren de un lado a otro
temen a la voz de los soldados
¡Son tan jóvenes!
algunas perdieron a sus madres
otras fueron apartadas de sus muñecas
y de su pedacito de tierra

La advertencia no fue oída
Ellas no quisieron esconderse
cuando pasaron los camiones
Pobres inocentes mostraron su olor
a jazmín y canela recién molida
Los hombres se fueron acercando
todo les parecía muy dulce ante tanto resentimiento

Una voz murmuraba al final del día
que las niñas fueron llevadas a un campamento
en la lejanía de un valle
“Le cambiaron los nombres
tatuaron un número en sus pezones”
El resguardo recoge lo ido

Se oyeron disparos ruidos alaridos
El viento movía la arena de un lado a otro

Todos perdieron el rostro entre tanta polvareda

No se sabe si fue en la mañana o en la noche
(el tiempo se puso del lado de la sombra)
cuando a la niña de 13 años
le pintaron los labios cortaron sus cabellos
la sentaron en una esquinita del cuarto

De En el jardín de Kori


TÚ ME ESTÁS VIENDO
(PRIMERA VERSIÓN)

Revisas unas hojas de papel
(tu mano derecha descansa en la barbilla)
Tal vez sea el examen de un alumno

Quizás el boceto de un poema

Siento el ruido de papel apretado en el puño
Y la historia de un dolor tu dolor
acallado con el tiempo

No puedo sostenerte la mirada si te hablo
Ni tampoco cuando te quedas en mis ojos
como si estuvieras suplicándome
que te deje entrar
y quedarte el tiempo necesario
para hacer una plegaria juntos
interrumpida porque esa sensación
de frío en las piernas
se hace tibia y te pide
que salgas erguido a recorrer los bosques
aunque prefieras el mar

Piensas que tomas mis manos
queriendo que yo responda tus dudas

Crees
el silencio es absoluto
Pero este poema ha de ser palpable y mudo
como vuelo de pájaros

Veo las montañas pasar de un lado a otro

Un coro anuncia
cómo tu deseo viene a cerrarme con tu aliento

Tú estás del lado norte del río
En esta ciudad que nombran
desde hace años Caracas
un lugar que ha perdido hasta los huesos

Tus pies muy blancos ¿dónde están?
¿Se volverían frágiles por tanta caricia mía?

Deseo ocultarme dentro de esta miel
huir del silencio de los carros
o de la súplica del amolador
anunciando la primavera

Aunque estemos juntos un día o un siglo
insistimos en avivar el fuego blanco

Y el apetito apenas despierta
en nuestros cuerpos

De Canción gótica


HERMOSAS PERDEDORAS 

Es antiguo el verano

El amor se baña
en los lagos arroyuelos y mares

A veces
vemos los pueblecitos o castillos
en la cúspide de empinadas colinas
desde donde algunas mujeres pasan horas
recostadas de las paredes
en espera de que llegue la noche
y las acompañe a trabajar

-El deseo se aleja una vez que muerde

Piensan ellas cansadas de ser
un silencio acumulado en las almohadas
al descuido
en las habitaciones
reviviendo una y otra vez el mito

Tienen hambre             Lo sé
Lo murmuran al regresar en la madrugada
y se limpian con un pedazo de algodón con yodo

Hay que manchar lo ya manchado

¿Acaso ellas sabrán quién es Afrodita?
¿De qué les servirá saberlo?

Dicen que trabajan por un pedazo de pan
unas zapatillas de moda
o un rouge
que les ayude a disimular el maltrato

¡Son tan hermosas!

Se mueven de un lado a otro

Mirarlas de cerca no es fácil
con gracia lanzan sus sueños al aire
como lirios lo devuelven a sus rostros

Siglos de esfuerzos
reciben una orilla de agua

Bailan sobre un solo pie
con zapatos de un metro de alto

Ellas bajan o suben a sus casas
con comida para sus hijos o para el alma

El amor les quita todo
Esto lo descubren cuando ya son viejas

En silencio lo dejan ir            una noche más

De Canción gótica


CARMEN VERDE AROCHA (Caracas, 1967). Poeta, ensayista, docente, gerente cultural, productora artística y editora venezolana. Sus libros de poesía, Magdalena en Ginebra (México, 1994), Cuira (1997), Amentia (1999), Mieles (2003), Mieles. Poesía reunida (2005), En el jardín de Kori (2015), Canción gótica (2017). Sus poemas han sido antologados en, Vitrales de Alejandría. Antología poética (1994), Antología de la poesía latinoamericana del siglo XXI (México, 1997), Afro-Hispanic Women’s Literature (Miami, Florida, 1998), El hilo de la voz: Antología crítica de escritoras venezolanas del Siglo XX (2003), Perfiles de la noche: mujeres poetas de Venezuela (2006), Tramas cruzadas, destinos comunes (Bogotá, 2014), Cien mujeres contra la violencia de género (2015), Cantos de fortaleza. Antología de poetas venezolanas (España, 2016), Mezzogiorno in Venezuela, 12 poeti contemporanei (2016), entre otras publicaciones. Miembro fundador del grupo literario Eclepsidra, en la década de los 90; también, desde esa época, ha sido la Directora de la Editorial Eclepsidra por 26 años. Fue gerente general de la Casa de la Poesía J. A. Pérez Bonalde. Ha sido Profesora de la Universidad Metropolitana y de la Universidad Católica Andrés Bello. Recibió en 1999, el Premio de Poesía Arístides Rojas, de la Contraloría General de la República. Ha sido invitada a participar en diversos eventos poéticos, dentro y fuera de Venezuela. Sus poemas han sido traducidos al inglés, italiano, alemán y portugués. Sobre su proceso de creación, en una entrevista que le realizó la escritora Mariela Cordero, ella dijo, “El poema me aparece en imágenes, como si se tratara de una pintura. Me emociona la claridad con la que regresan algunas experiencias que he vivido. Algo las hace nítidas. Entonces, sé que es el poema anunciándose”.

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