CARTA ABIERTA PARA LO MÁS TUYO DE UN VERBO DESTRUIDO, PERO NUNCA DERROTADO | BENITO MIESES


CARTA ABIERTA PARA LO MÁS TUYO DE UN VERBO DESTRUIDO, PERO NUNCA DERROTADO

“Váyase con su país, con sus amigos”
me decía desde las últimas arenas
de un desierto que entorpece las neuronas
pero uno está más cerca del país de los amigos
no de la novia
que le pide medir el tiempo entre
el atol de la abuela
y una tranquilidad que
a fuerza de reclamos se convierte en cacareo
y resulta que uno tiene una novia
tan bella, tan simple, tan ahistórica
que le gustan las novelas rosa
donde nadie hace el amor.
Y manipula con su candidez e inocencia
para alargar el aburrimiento de las tardes.
Pero ella no tiene la culpa, tan bella,
tan dulce, tan pequeñoburguesa,
tan colegio de monjas
y yo monstruo antropotírrico
caribe deseoso corporal
que me reto me exijo
porque soy calle de muchos vientos,
habitante de oscuros callejones
donde el vicio muestra otras enseñanzas otros códigos
y la calle resuena siempre
como un río indomable en las arterias
en el corazón
pero uno tiene una novia bella hermosa
como un diamante en bruto
que no acepta los cortes del joyero
y teme a la noche a lo inseguro
como siento esta fugacidad
frente a su anhelo de permanencia
tan hogar cristiano
y recuerdo su evasiva
pero ella no es responsable
de tanto saco de huesos
tan bien formada tan pacata
pero se abre mi corazón en el costado
y pide mi cuerpo unión serena
y clamo, clamo, clamo por verla
a pesar de los tabúes
y uno desea a su novia
que no acepta a los amigos
que vienen a soliviantar mi corazón
ahora entre ellos (pero solo, si)
canto para ver el día
entre vasos de alcohol y humos densos
este respirar el blanco que me anima
y abrazo feliz a los amigos
con esa compañía que te marca
que va al fondo del corazón
que te indaga te pregunta te fustiga,
tan mirada de raíz
tan bello envión
pero recuerdo a mi novia
y el corazón tiembla, palpita
el cuerpo se estremece y ansía desbocado
pero es difícil hacerse cuerpo o pensamiento
con un miedo feroz en los ropajes
pero te adoro seguro que te adoro
y todo este tiempo se hace largo
sin tus rabietas sin tus celos
y un hueco producido por tu ausencia
es capaz de anhelar otras ausencias
y debo decir adiós a los cantos de amor
refugiarme, no en ti, si no en la tormentosa
cadencia de un bolero
leer a Bukowski, Cardenal, Cavafis, la Biblia
en fin hacer resurrecciones en la biblioteca
para olvidarte para borrar tu imagen
y sentir con profunda tristeza
que no te tengo
pero que ese país que tú niegas existe
y está luchando más allá de los papeles
y de los sueños individuales
que se mueve entre los carros, entre los
gritos, se pasea por el barrio, la avenida
emerge como una ola de rojo florecida
y ya vuelve el gallo y anuncia
un despertar de gestas desde hace tiempo
adormecidas y viene vibrando el canto en
mi garganta y hace de mi país un
cuerpo amado, tan amado como el tuyo
y decirte que no hay mentira
que no hay cosa en mí que tú no sepas
y escudo mi fragilidad
en estos cantos que te nombran
pero ahora no sé qué hacer conmigo
después de tanto veneno, tanto alcohol,
tanto dolor en la nariz, en el aliento
el corazón.
Me cuesta entender
que un leve sobresalto
mande al diablo nuestros sueños
y duele la ausencia de lo que ya se hacía ausente
esos besos, esas caricias, esos ojos
y nos toca fuerte la falta de un amor
o una costumbre.
“Váyase con su país, con sus amigos” me decía poniendo
/ el acento
en los años recorridos
Y mira hacia atrás como la mujer de Lot
y no encuentra el instante en que su corazón
partió tan lejos.
Y ahora insisto en leer a
Sabines,
Mario
Rivero, Jaramillo
/Escobar
para arrojar luces sobre el amor ardiente
pero la resolana impone un ritmo
difícil de aspirar porque es tan poco
este vivir o soñar a cielo abierto
y verla a ella tan bella tan leve
tan sin preguntas
y no poder borrarla
sin que caigan una a una mis migajas
mientras voy a la mala por las calles
rompiendo mis narices con la nieve
y a veces hace falta un golpe de la piedra
pero ella es una niña
que su ignorancia protege del mal
de este amor malo bellaco
triste de tristura del Chino y de Vallejo
y los enviones del deseo
que se levantan sobre el tedio de la tarde
pero esta tarde es más triste que todas las tardes
más allá de las pobres tristezas familiares
pero uno ama a una novia que ya no tiene
y el corazón se va ensanchando de tristeza
con ahogos y temblores y esas ganas de plegarse
en las esquinas
pero esperamos demasiado
y la distancia es la distancia
y la flor no perfuma ya los días
voy entonces sin nada
sin resguardos sin cobijos
sin esperanza que me alce
a seguir batallando entre las calles
de un país que se levanta
y hace colectivos los amores
y esperar que en una esquina me
encuentre de nuevo el rostro amado
más cerca ya del país de los amigos
con sus luchas y las mías en misma dimensión y misma
/ fuente
y volver a recibir la noche
como un manto protector de los amores.


Benito Mieses, (Maracaibo – Venezuela, 1958) Pintor, poeta, diseñador gráfico. Ha publicado el poemario Trece (Ediciones Leña, 1982), Nuevas voces (CELARG, 1992), Nombrarse con las cosas (Ediciones Mucuglifo, 1995) Alfredo, las noches y las calles (Taller Editorial Círculo Rojo, 2001). Por los caminos de Charles Bukowski, traducción (2003), Oscuro rumor (2004). Destruido más no derrotado (2015). Obtuvo premio en el XI Salón Caribe. Museo Arte de Coro, MACSI. 1997, I Salón “Luisa M de Schirripa”, Coro, 1998. A decir de Daniela Saiman “Benito Mieses es pintor sin duda alguna y poeta irreverente, aunque se sonría con picardía y se sepa de todas partes y de ninguna. Él es un hombre de este país, de todas partes, aunque nació en Maracaibo, en el estado Zulia, en 1958. Entre otras cosas, es traductor, economista, diseñador gráfico y un porfiado caminante que anda buscando las palabras en todos los rincones”.

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