COLECCIÓN DIGITAL DE POESÍA ALFABETO DEL MUNDO | 7 POETAS | 7 MUNDOS

7 POETAS / 7 MUNDOS

COLECCIÓN DIGITAL DE POESÍA ALFABETO DEL MUNDO

Coedición de Ediciones de la línea imaginaria y La castalia


ROCÍO SILVA-SANTISTEBAN MANRIQUE | Perú

CANCIÓN

Una canción es solo una sombra
Que nada te evita en el camino

Arrastra tu voz
Arrastra tu deseo

El tiempo que me circunda te deja suelto a ti
La voz que te nombra no me dice ni me desdice

Voltea

En medio de la noche y sobre el mar una breve luz
Una breve luz que no quiere iluminarte
Es palpada por tus sentidos
Y callada por tus silencios

Silba esta canción que no canto
Silba en plena oscuridad

Una pequeña lumbre se asemeja a una nota aguda
Y este piano que se apaga es mi rostro
O por lo menos mi deseo más profundo.

 

UNA HERIDA MENOR

Me tomaste los dos brazos al pasar
Te miré:
Una herida menor en los labios cerrados
Te beso

Esa música grave, la escucho ahora
Me destroza, te decía,

Entre los dos no queda nada, nada
Solo un olor
La imagen de un olor:

Una bañera blanca y tu cuerpo
Sobre las sábanas desde el cuarto yo miraba.
Voyeur del caos.

Todo lo hemos inventado
La piel con la fuerza de un golpe, la música

No puedo deshacerme de esa música
Sigue ahí, ahí

Nunca nunca nunca
Podré deshacerme de esto
Que no sé si es recuerdo
Que no sé si es venganza
Que no sé si es rencor.

 

ROCÍO SILVA-SANTISTEBAN MANRIQUE (Lima 1963). PhD en Literatura Hispánica. Libros de poesía: Asuntos Circunstanciales, Ese oficio no me gusta, Mariposa Negra, Condenado Amor, Turbulencia, Las Hijas del Terror y los libros de cuentos Me Perturbas y Reina del manicomio. Su poesía ha sido traducida al inglés, alemán, francés, italiano, rumano y griego, siendo antologada en 33 libros. Recibió dos veces el Premio Copé de Plata (1988 y 2007) y demás distinciones internacionales entre las que destacan las Llaves de la Ciudad de Quito y la Beca CLACSO para Senior Fellows (2008).


SUSANA REYES| El Salvador

HISTORIA DE LOS ESPEJOS

I

Para doña Martha Sutter de Selva

Esperé a Ulises cada tarde
alerta, fiel, con mis aves resueltas.

Me senté en el viejo umbral
a deshojar el horizonte.

Los tejidos ablandados por las lágrimas
se desanudaban solos
en una rutina feliz e incierta.

No sé si él supo de abismos,
de oscuridades o silencios,
pero el corazón me guio
cada noche hasta sus pasos.

Me ahogué con él
y mil veces me arrastró el viento
en los desiertos.

Gané el hambre y las fiebres
el nudo en la garganta
al que se ató cada noche
para no saltar al vacío.

Y caminé con él
mas nunca supe que sus pasos
huían de mi Ítaca,
que quemó sus naves
en el primer puerto,
que se escondió en los espejos…

Pero él no sabrá de las dimensiones,
que camino con él
que lo veo irse y volver cada noche
en este espejo
que sigo tejiendo.

 

ULISES

Nadie te enseña a volver
te quedas ahí
esperando una corriente que te lleve
sin saber a qué playa
y regresas a otra orilla
que te cobija y alimenta
y olvidas el camino
en el sueño que no vuelve
                      eco impreciso en tu latido
                      eco triste
                      ajeno ya
                           imposible
                                sin nombre
No se sabe volver
a donde nunca se ha ido

SUSANA REYES. Poeta, editora, actriz y profesora salvadoreña. Ha trabajado como docente de lenguaje y literatura en diversas universidades y ha participado en programas de formación literaria para jóvenes y maestros. Editora en Índole Editores, directora del Encuentro Centroamericano de Escritura de Mujeres y de la Editorial Ojo de Cuervo, coordinadora, junto con Tania Pleitez y Magda Zavala, de la Red de Investigación de las Literaturas de Mujeres de América Central (Rilmac) y preside la Fundación Claribel Alegría.


DANIEL GONZÁLEZ DUEÑAS | México

EL BOSQUE

El bosque vuela con mil pares de alas
pero cada una de las hojas
tiene la mirada fija en la espesura.

Para mirar el bosque sin detener su vuelo
primero hay que recorrer el bosque de los ojos
y luego dejarse mirar por los ojos del bosque.

Una es la mirada, uno el extravío.
Dentro, fuera, el bosque aguarda para recorrerse
como pájaro que jamás tropieza entre las ramas.

 

EL AGUA

para Antonieta

el agua tiene contornos y no límites
cuando trepa es verde y cuando cae dorada
se va de pesca y deja anzuelos
                      en las nervaduras del sol
ama el desierto que hay tras de los ojos
                      donde llueven fuego y aerolitos secos
busca los ríos de lava y las erupciones
                      para soltar en la cresta de las llamas
                      brotes de frescura
                      hielos solares
los incendios pueden apagarse con la vista
                      porque todos ocurren tras los ojos
                      en la húmeda erupción
                      en la sed de transparencia

 

DANIEL GONZÁLEZ DUEÑAS estudió dirección de cine y ha realizado varias películas. Sus textos han aparecido en suplementos, revistas y antologías de México y otros países. Premio Hispanoamericano de Ensayo Casa de América (2003) por Libro de Nadie. En México ha recibido seis premios nacionales de literatura: el de Poesía Joven de México 1982 por Apuntes para un retrato de Alejandra; el de Novela José Rubén Romero 1987 por Semejanza del juego; el de Poesía Ciudad de La Paz 1988 por La raíz eléctrica; el de Cuento San Luis Potosí 1995 por La llama de aceite del dragón de papel; el Sonora 1997 de Poesía por Descaro de la máscara, y el de Ensayo Literario José Revueltas 1998 por Las figuras de Julio Cortázar. Ha publicado más de 25 libros entre poesía, ensayo, teatro y relato.


CARLOS AUGUSTO ALFONSO | Cuba

LATÓN DE PEÑA POBRE

Extirpo dedicatoria del amigo aparente
boto sus cuadernos donde nadie me ve.
Te hacen vergonzante neftalíes y reyes,
exigir a una rosa provenga de Limpopo
descubra a su clepsidra en bantustanes
una hora de viento charco de Transvaal
nos corten por lo sano nadie supo darle
tribunos galopantes a perro de las rejas
isagoge is fecit cui predest fueses y te ahogues.
En ese Peñalver hay un azófar. Longanimidad,
latón de un Peshawar que encarga más libelos.
Le traigo un “dedicado” lo introduce helminto.
Da la sensación que es la Luisiana
y un helminto por cosas de la vida,
al latón de Manrique más taimado
espera en su dominio a la hora-TE
sin viveza de autores intimidantes,
remite de memoria El asno de oro
para sus adentros la licencia fatua.
Gesta del verbo, esguince escaleno
si le abordo con plomo quintiliano
debe agasajarme con el comentario.
Él puede ser un paria
tomar las decisiones
que nadie más puede.

 

EQUILIBRIO DE NASH

Antes que se realce dilema del prisionero
en la nueva versión 3 jugadores
persiguen intereses: no confían,
puede irnos peor si “con apoyo”
adopto la estrategia de declarar.
Todo siempre termina en “equilibrio”,
equilibrio de mengua y deterioro.
Luego se reanuda en negaciones
juego a la inversa, Forbes.
Ilustro dividendo de botín.
Mantener en sus trece no cooperativo,
a cada prisionero minimiza los riesgos.
Merma la ganancia con las negaciones.
Mediocre dividendo “sensatez”.
Curvas por países hacia arriba,
en oligopolio Agustín Cournot.
Ingreso individual como de grupo
en nueva Teoría de la esquizofrenia Forbes Nash
Alucinaciones Aceptadas,
acepto la maniobra “cooperar”.
Y qué “maniobra” y qué “cooperaciones”.
Desde una prisión tres condenados:
Un egonarcisista que “coopera y sube”,
jurel no jugador,
La Muerte y Nash.

CARLOS AUGUSTO ALFONSO. Sus trabajos y colaboraciones aparecen en diferentes publicaciones cubanas y extranjeras. Su obra: El Segundo Aire. Premio “David”, 1986. Población Flotante, 1994. La Oración de Letrán, 1996. Fast Delivery. Premio “Abril”, 1996. El Ladrón de Licario. Premio Proyecto de Creación “Dador”, 1997. Cabeza Abajo. Premio “Julián del Casal” de la UNEAC y “Premio de la Crítica” 1997. Cerval. Premio Internacional de Poesía “Raúl Hernández Novás” 2001 y “Premio de la Crítica” 2004. El Rey Sastre, 2010. Protestante (antología), 2014. Lepanto: El libro que escribí para Milosz. Premio de Poesía Nicolás Guillen 2021.


ARNALDO JIMÉNEZ | Venezuela

DESCRIPCIÓN DE LOS ESPÍRITUS

desencajan enigmas y lanzan sus astillas a nuestros ojos
y se quedan en las cuevas de sus aires
anhelando la enfermedad de creernos vivos
a veces se quiebran sus láminas elaboradas
con diferentes niveles de sombras
por dentro emanan las impresiones de una casa vacía
en la expresión de la fe
se escucha un ruido de asfixia
muy cercana a la indiferencia
no necesitan los vasos de nuestros silencios
despojados al fin de la tristeza
y las llagas que dejan las falsedades
los espíritus
no recuerdan el arrepentimiento confesado en las salas
ni las camisas que recibieron sus vergüenzas
devotos de los vicios y de la vislumbre del dolor en el aire
escuchan el eco de nuestra sangre y orientan sus andaduras
¿en qué amén de la esperanza la madre sentirá el abrazo
que desheredó sus senos?
¿en qué fondo de los lentes un abuelo limpia
el óxido de sus trajines?
han tatuado en los almanaques
las expectativas que interfieren
la lucidez
porque también bebieron la brevedad del amor
en el relieve de los labios
y acostumbrados a ser los pasos
del sol sobre las cosas
prolongan sus vibraciones
en el vapor de la nada que nos envuelve.

 

DE LAS MULETAS

                      en algún tramo del camino nos vemos obligados
                      a decir las mismas preguntas de los mutilados
y en ese inventario de gestos que conforman el dolor
                      hay un aire de misericordia
                      y una línea de infancia regresa a las manos

                   ¿acaso no subimos por el desierto de las deformaciones
                 y nos ocultamos en el agua de los espejismos?

                   y la casa que se eleva con el caballo del viento
                      el suelo fusionado a la candela de la desidia
                      una afirmación de huesos que se disponen a vivir

para emigrar hacia la inmortalidad
cuando hereden la quietud

todos fallamos en los márgenes de la libertad
y andamos a tientas en los giros del albedrío
y la misma desolación del origen
no nos deja perseguir la vertiente de nuestras direcciones

debajo de las huellas hay distancias con profundidades
que rompen las espirales del suplicio
y las trampas que solapan el presente

los sellos inalterables de las sentencias
y los errores que se precipitan en la deriva de las fechas

                      nadie arquea la espalda por el abandono
                   y la línea del destino prosigue cerrando sus duelos

ARNALDO JIMÉNEZ, La Guaira. Poeta, narrador y ensayista. Es Licenciado en Educación en la especialidad de Ciencias Sociales por la Universidad de Carabobo. Miembro del equipo de redacción de la Revista internacional de poesía y teoría poética: “Poesía” del Departamento de Literatura de la Dirección de Cultura de la Universidad de Carabobo, así como de la revista de narrativa Zona Tórrida, de la misma Universidad.. Ha publicado varios libros de poesía, narración y ensayo por los cuales ha recibido numerosas distinciones.


ROBINSON QUINTERO OSSA | Colombia

EL POETA DA UNA VUELTA AL CIELO

Surcan el bajo cielo de mi casa multitud de pájaros: bajan a los muros
o se ponen a hacer nada en los árboles. Trotan sobre la hierba, pican el
plátano de los cebaderos, vuelven al aire y se esfuman. Algunos se extravían
buscando la ruta de la bandada y otro –como este– se estrella en el abismo
de la ventana.
Un copetón alebrestado pegó hace días contra el remate del muro, rozó
en su caída los palos del arbusto y dio pleno contra el piso. Lo miré: quiso
embuchar aire abriendo el pico, pero algo que no sé decir con palabras lo
impidió.
Pasado un día se hinchó de agua; luego descuajó la entraña.

 

UNA HISTORIA

Y aprendimos del yolofo, el pájaro azul turquí que canta sólo cuando vuela,
nunca posado en los árboles.

Del pájaro ubus-ubus, de una sola ala, que para volar necesita del ala de su
pareja.

Del pájaro de siete colores, de tramadas transparencias en el viento de un
poema.

Del pájaro Gipaeto, cuyos ojos son escarapelas.

Y sentados, le oíamos largamente, mientras de su boca volaban más
pájaros extraordinarios. Y entre más maravillosos parecían, más felices
escuchábamos…

Y aprendimos que, si alguien dice algo según su sueño, alguien otro lo oye desde
el suyo
.

ROBINSON QUINTERO OSSA. Caramanta, Colombia, 1959. Poeta, ensayista y periodista literario. Libros de poemas: De viaje (1994), Hay que cantar (1998), La poesía es un viaje (2004); El poeta es quien más tiene que hacer al levantarse (2006), Los días son dioses –anto-logía– (2013) y El poeta da una vuelta a su casa (2017), Premio Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus 2016. Arte poética de la lectura (2020). Libros de periodismo literario: 13 entrevistas a 13 poemas colombianos [y una conversación imaginaria] (2014), El país imaginado: 37 poetas responden (2012) y El primer libro del poeta (2017). En 2020, la Universidad de Antioquia publicó su poesía reunida con el título Invitados del viento.


SARA VANÉGAS COVEÑA | Ecuador

***

nuevamente el mar invade mis ventanas. se llega hasta mis rodillas y asciende
lentamente a mis senos. se cuelga de mi boca y me inunda el pelo. yo lo miro
mirarme desde los ojos. como un enigma antiguo. como un paisaje regado en
todas partes

y hace tanto frío y tanto oscuro

***

II

crean las voces las estatuas. en las faldas herméticas
de las montañas. en el fondo del mar
un día te crearon en mi garganta

***

el viento mojado me trae tu voz desde cualquier
parte. recostada en la arista más tierna de la lluvia.
y en cada burbuja tu rostro desdibuja la nostalgia.
cuántas veces te soñé. alargadas las manos como
naves hasta llegar a mi puerta sola

en extravío perpetuo

***

tambores en el horizonte. dedos escarlatas cierran
la tarde
tu silueta -promesa divina-
y no sé si es tu pelo o el rumor del mar batallando
ya con las sombras. si tus ojos de miel o el
resplandor de la arena
caminas sin prisa y sin nostalgia. el oleaje me
devuelve tu voz agigantada

SARA VANÉGAS COVEÑA. PhD. en Filología Germánica (Múnich). Magíster en Docencia Universitaria (Cuenca). Profesora de Lengua y Literatura Española (Madrid). Ha recibido importantes reconocimientos literarios como los de: Condecoración Matilde Hidalgo de Prócel al Mérito Cultural (2017). Premio Nacional de Poesía Jorge Carrera Andrade (2000 y 2004). Premio Hoja de Encina. Asociación Prometeo de Poesía. Madrid (2011). Algunos de sus libros son: 90 Poemas (1980), Luciérnaga y otros textos (1982), Entrelíneas (1987), Indicios (1988), De la muerte y otros amores/ Death and the beloved (Translation by kimberly Contag, PhD) (2014).


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