CONCRETO | EMILIO PAZ PANANA


CONCRETO

El poema es un acto de rebelión.

Es la cachetada de una madre
que debe recibir el cadáver cercenado de su hijo,
el mismo que fue a la guerra por triunfo
y que regresó a su patria por olvido.

El poema se rebela contra ese olvido,
pero jamás puede ir contra la muerte.
Más bien la seduce y engalana,
la envuelve en su protector manto,
porque la muerte siempre es la que se encarga del hombre,
aún, cuando este, no desea saber nada de ella.

La muerte es un poema sin acabar,
sin punto, sin coma, sin signos,
es solo eso: un ente inacabado.

Pero ¿qué significa dar por acabado algo?
¿Es darle fin a la muerte que se presenta constante?
¿Es otorgarle a la poesía una clave para su eternidad?

El poema es un acto de rebelión,
pero ¿cuál rebelión?


ASÍNTONA

No todos los cuerpos se presentan como cuerpos,
algunos cuerpos son inacabadas sombras
que Dios esbozo mientras estaba enfermo.

Prima exigencia de Vallejo el anunciar la dolencia divina,
era una antesala para comprender las guerras y pandemias,
porque eso, solo eso, puede explicar cómo el mundo se devora
sin dejar rastros de sus ancestros.

No todos los entes posen materia,
algunos son inmateriales e inanimados, son éteres
que se esparcen con el viento safírico.
Sin embargo,
a nadie la importará que un himno se le dedique a Dios
mientras una mujer siga muriendo.
No hay Dios en los ataúdes ni en los cementerios,
tampoco en las alabanzas ni en los puños.

Los pubis son desgarrados y nadie llora,
el silencio siempre cruel permanece
y no todos los cuerpos son protegidos de otros cuerpos.

Nadie podría explicar si Dios está presente
mientras un hombre muere.
Nadie podría explicar si Dios se entristece
mientras un niño deambula, golpeado, bajo la lluvia.

No todos los ritmos celestiales son armoniosos,
algunos son culpa del caos y de la destrucción,
otros son fruto del vacío.
Sonido silencioso que se mezcla con la angustia y la pena.

No todo es ni será un sonido que sea un grito.
No todo es rítmico ni armonioso.
No todo es estético ni pedagógico.

Algunas veces, todo es obra de Dios
y de ese Dios que adora el caos.


DEPRESIÓN

Una gota.

Simplemente “gota”.

Cae,
reúne,
desciende,
crece,
arrastra.

Desfoga.

¿Dónde?

Donde el caos.

Un tumulto.
La gente.
El ruido blanco.
La marea roja.
Los tiempos de Dios.

Tantos adjetivos.
Tantos sustantivos.

Una gota,
simplemente,
una gota.

Gota.

Ahoga,
enternece.
Ahoga,
permanece.

Una gota.
Una gota.
Una gota.

Todo comienza
y no para
solo crece.


 

Emilio Paz Panana (Lima, 1990) Profesor de Filosofía y Religión, egresado de la Universidad Católica Sedes Sapientiae. Tiene publicados “Septiembre en el silencio” (Club de lectura poética, 2016), “Laberinto de versos” (La Tortuga Ecuestre, N°394, 2018), “La balada de los desterrados” (Ángeles del Papel Editores, 2019) “Mar profundo: Antología personal” (Lp5 editora, Chile, 2020), “Frutos del Tiféret” (Abismos del suroeste, España, 2021), además de compilar la antología bilingüe español-italiano In canto (Edizione Kolibris, Italia, 2020). Posee trabajos publicados en diversos medios de Perú, México, Chile, España, Venezuela, Estados Unidos, Argentina, India, Ecuador, Rumanía, Costa Rica, Suecia, Alemania, Italia, Cuba, Uzbekistán, Bulgaria, Francia, China, Grecia, Bangladés, Macedonia del Norte, República Checa, Colombia, El Salvador, Serbia, Guatemala, Vietnam; siendo traducido al rumano, francés, griego, chino, checo, macedonio, italiano, búlgaro, uzbesko, inglés, hindi, vietnamita y tamil. Ha ganado el “Mes de las Letras” (abril, 2017) de la Fundación Marco Antonio Corcuera y el IX Concurso internacional de poesía y cuento – Perú 2019 organizado por la revista “El Parnaso del Nuevo Mundo”. Ha participado de diversos recitales poéticos, congresos de filosofía, siendo su línea de investigación la relación entre estética, poesía y educación. Actualmente dirige el blog “El Edén de la poesía”, la revista Kametsa y los recitales benéficos Las voces del colibrí. Colabora en los portales Liberoamerica de Argentina y Cardenal de México.


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