CREO QUE ME VOLVÍ TÓXICA | ANA GABRIELA GONZÁLEZ


 

1
Son las horas de la noche y todo se desdibuja,
 2, 3 o 5
¿quién sabe realmente?,
caras de hombres hambrientos,
las luces ciegan mientras pienso movimientos,
ramassé, ramassé, pirouette, dos pasos, tendue, tendue,
los sonidos  de los altavoces se tornan en vaivenes.
Llega uno que habla de filosofía con un acento del norte,
discutimos sobre política con Nina Simone de fondo,
“I dont care if you don’t want me. I’m yours right now. You hear me? I put a spell on you, because… you’re mine” 
me entra una ligera idea,
quería ser su main dish,
a lo lejos se percibe una relación jodida y niños,
yo tan frágil,
cualquier palabra no lasciva iba a terminar con mi pesadez y hastío.
¿A quién le importa la música de fondo?,
mientras una baile,
los ojos escudriñen cada centímetro cúbico del cuerpo,
mientras pase la siguiente bailarina
y se emborrachan con alcohol adulterado.
2
Ayer mataron por la tarde a un hombre cuando las Panchitas andaban en bici,
es una lástima que en la colonia Guerrero les espera la muerte mientras caminan,
el asesino no parpadeó antes de jalar el gatillo y se siente a humanidad,
¿dónde me habré hallado?,
vida forzada en un pedazo de tierra que no es mío.
Veo su mensaje más pensado,
una promesa de eternidad en 10 minutos,
el filósofo con hijos que no parecería entrar nunca a esos lares,
creo que esos son los peores,
quería que me rompiera esa blusa de los botones más delicados,
que me apretara contra la pared estrujando mi cuello,
que me forzara a besarlo,
que no le importara si me sentía violada y lo siguiera haciendo.
El amor quema,
hay que quemarse para saber cómo se siente,
no hay de otra,
¿qué sería la vida sin fuego?,
bailo encima de él con mallas seductoras,
las piernas medio mal rasuradas,
el arte del engaño o cómo me pongo guapa con extensiones más largas,
sangro mientras tomamos vino,
me tomo una pastilla que quita el dolor,
tiene que trabajar,
yo también,
el ritmo no desciende.

 

3
Las palabras no dichas salen a borbotones,
esta (Afrodita falsa/ lo que todos llamarían hombre) se cansó de ser el peón,
una llamada a medianoche,
para después de unas horas observar cómo te miras nervioso en el espejo,
“¡qué descortesía levantarte y mirarnos como si no hubiéramos hecho todo!”,
como si no te hubiera gritado al oído
y vernos ahora como dos extraños,
coger y verte ir como si nada,
tú querías carne prohibida,
yo te di mi ser,
¿se te quita toda mi esencia con una ducha?
La foto de ella en el buró,
me quedo con tan poco como un suéter rasgado,
tu estante con libros o un altar,
dejo mis aretes en la almohada,
mis cabellos esparcidos en la habitación,
no malentiendas porque yo intenté creerte a pesar de mí misma,
a pesar de mí mismo,
que me rogaras un poco,
que te dejaras de hacer pendejo,
que le dijeras a todo el mundo,
después de dejar todos los fluidos y decencia en las sábanas,
la inseguridad de mi cuerpo,
que no reconozco como mío,
poner mi mente en blanco con Bacardí,
 jodidamente verte después en mis sueños,
escurrir cada palabra con tu olor
y el sonido shoegazero de tus canciones.
4
Seguimos jugando, pero la soledad nos mata,
ojalá siguiera siguiendo de esas putas que roban la cartera
para cuando las cosas no funcionen,
recordar tus gustos infantiles,
que no sabes cocinar,
que te sientes avergonzado de que yo sea hombre y me sienta mujer.
La manera en que danzan los dedos tiene que ver con el instinto,
tu mano sobre mi espalda,
los pósters de bandas grunge que tu esposa odia,
acaricio tu cabello,
“esa de ahí no soy yo”,
me miro en el espejo contigo ahí,
vamos a hablar del fin del mundo o de Heidegger,
hacer el amor es como expropiar la tierra,
 se queda marcada,
nosotros ya teníamos un mapa mundi,
a pesar de todo,
fingir una sensualidad desorbitada,
cremas que no pueden mentir,
frente a ti
trazos rotos en mi piel,
mi ser expuesto.
¿Ahora qué vas hacer?,
¿te parecería justo que te dijera lo que siento?
el pavor me corroe,
Mis manos temblorosas,
una no puede sentir,
yo ya cometí el primer crimen,
seguiría el preguntar,
“¿tú qué sientes por mí?”,
más peligroso,
se cierra la garganta,
el miedo de ya saber la respuesta,
yo quería darte la bienvenida a mis mañanas o con amigos,
soy tan poca cosa para ti.
5
Me harta ver notificaciones del celular y que no sean tus mensajes,
no me contestas,
el mosquito sigue su vuelo frente a la televisión encendida,
ella ya lo sabe,
mis uñas deshechas de tanto morder
pedazos de pegamento en el pelo que jalo por estrés,
te necesito castigar,
veo obsesivamente tus fotos,
tu mensaje mentándome la madre,
rota pero nadie va a pensarte más que yo el día de hoy.
Creo que me volví tóxica,
mira que yo criticaba a las que stalkeaban los likes y me volví igual,
mi piel y mis músculos recuerdan tus manos,
el sólo pensarte basta para mecerme en ese sopor,
no tengo tus labios,
destrozo los míos,
mastico,
echo humo.
Hay frases que sólo te quiero dedicar a ti,
 en tu ausencia se las suelto a un cualquiera que le sorprende mi confianza absoluta,
las tengo que proliferar si no se me pudren en la boca,
pero sólo está un hombre que opina que eso no es ni música,
 que ponga unas de banda
y tu ausencia se hace más larga.
6
¿Te parecería justo que dijera hasta ahora la verdad?,
si por mí fuera yo rezaría todos esos ave marías y padres nuestros,
para expiar mis pecados,
los pensamientos sexuales me reconfortan y mi conciencia no está limpia,
podría matarme de muy buena manera el día de hoy,
ojalá fuera como esas que cocinan para su esposo,
no una rencorosa,
perdóname,
te vi tomando una caguama mientras le decías a otra como yo la misma frase,
“pero Schopenhauer le pidió a esa mujer que compartieran su soledad”,
máscaras.
7
Todos ya lo saben,
las cámaras de las televisoras y los reporteros como cuervos,
todo alrededor mío se vuelve borroso,
el cuerpo inerte de la que tanto vi en tu foto del buró y en Instagram,
mencionan mi nombre sin nombre entre burlas,
el cuchillo de cocina que ella compró lleno de su sangre,
mis manos,
los peores crímenes se cometen por amor.

Ana Gabriela González 
SEMBLANZA 

Escritora y músico originaria del Estado de México. Estudió en México Ciencias de la Comunicación. Vivió en Alemania y visitó varios países.  Amante de las lenguas aprendió alemán, inglés, francés y náhuatl. Ahora se concentra en el ruso, chino, portugués e italiano. Apasionada por el jazz, estuvo en el Conservatorio de Música. También con diversas expresiones de la literatura, en especial, la poesía, estudió en la Escuela de Escritores del Estado de México. Ha formado parte de diversos talleres y festivales. También es parte de antologías poéticas y de cuento.


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