DAME, SI TE ES POSIBLE, UN SUEÑO QUE EN EL PAN SE DESMORONE COMO EL DEDO DEL MAR ENTRE MIS VÉRTEBRAS | IBÁN DE LEÓN

Calles del cuerpo anochecido

TRES POEMAS*


EL SENDERO Y LA PUERTA

Para M.

Me he sentado en la piedra de este día
para observar la edad de los que cantan:
bajo el pretil sueñan gorriones
con corceles viajando hacia tu falda,
fatiga del poeta que escribió al amor
sobre el dorso de un cristal.
(Otra Fuensanta erguida en el misterio
de una ciudad que va por mis zapatos como frío relámpago.)

Hay un charco en tu voz hecho de algunas lluvias que olvidamos
cuando el sol nos pobló la madrugada.
Y suenan tus palabras como tarde de mayo,
como cálida yedra invadiendo las grietas
de un adobe empotrado en esta página.

Hoy te pienso y recuerdo dónde estaba
la noche en que perdí
los frutos del hogar.
Era invierno, sabrás, lluvia menuda.
Tú venías sonriendo en una carta
arrojada al encuentro de mis huesos.
Una carta no escrita
en la que puse tu nombre junto al mío
para luego borrarlo.
Porque no existe, cuentan, tiempo en la distancia,
porque el amor negado no es amor
sino hierba abrasada por la escarcha
antes de ser la hierba.
Y al decirlo, tu rostro, que imagino detrás de una ventana,
se aclara en su altitud
como nube primera anegando las horas del regreso.
El mundo se reduce a esta piedra, donde te pienso
lejana y habitada por un sueño de equinos
que los gorriones buscan.
Tan sencillo el amor, a veces se abandona
en las manos del otro.


LOS ÚLTIMOS

Invitados a la fiesta,
llegamos con la voz de los andenes.
Traemos un presente que no es
sino un rumor de faros alejándose.
Invitados, decimos las bisagras de la puerta
que se abre en un vacío repetido.
Adentro bailan los fantasmas
como un puente que fluye entre muros y poleas.

Más allá quién conversa con la noche,
quién toma la cerveza como una bocanada
de juventud y panes sin memoria,
quién es el que despierta en el cigarro
lanzado sobre el piso.

Transcurre el deterioro por los rostros
de aquellos que se entregan al encanto.
Vemos cómo ríen,
cómo cantan sin prisa el instante del fuego,
cómo abrazan y brindan
y a veces, nunca falta, alguno suelta el llanto
y habla sin parar de pérdidas y ángulos obtusos,
de soledad y rutas a islas del Pacífico.

Bebemos ese trago, el último de siempre,
y a tientas buscamos la salida.
Afuera llueve. Es otoño
y hay un bar en la esquina para los que no duermen
ni saben de retórica y vislumbran
que la vida es un pájaro dormido
en las alas del rayo.


ISLA DE LA DESESPERACIÓN

Yo te pido, Señor, para mi cuerpo
el fango de los páramos de Londres,
la niebla que me nace cuando escucho
el grito de las fieras.
Dame la sal
que cubra estas espigas,
el fruto que aún no arrancas de mi carne.
Dame, si te es posible, un sueño que en el pan se desmorone
como el dedo del mar entre mis vértebras.
Yo te pido
un sol menos amargo, menos joven,
barriendo la espesura.
Un brillo que no incendie mis papeles, mi sed fuera del hambre.

Esta oración escrita en este tronco, yo te la doy, Señor,
antes que el rayo venga, miedos antes.
Antes que el trueno, antes que el bautismo.
A cambio pido tanto y me avergüenzo.
Hay sarro en mi cabello enmarañado,
en mi salud de niño una paloma.

Te entrego mis anzuelos y mis branquias.
Constrúyeme un regazo bajo el Támesis,
una cruz coronada por la rosa.
Dame el lugar de un muelle hace veinte años
aunque yo duerma al fondo de tu nombre
con la inscripción del día, con la hora
en que escuché el consejo de mi padre.


* Estos poemas forman parte del libro Calles del cuerpo anochecido (Acá las Letras Ediciones-Coneculta Chiapas 2019).

Ibán de León (Oaxaca, 1980) es licenciado en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM). Fue becario del Programa de Becas y Formación de Jóvenes Escritores de la Fundación para las Letras Mexicanas (FLM, 2009-2010 y 2010-2011). Es autor de los libros de poesía Oscuridad del agua (Instituto Sonorense de Cultura, 2012), Estaciones nocturnas (Fondo Editorial Tierra Adentro, 2016), Pan de la noche (Universidad Autónoma de Zacatecas, 2019) y Calles del cuerpo anochecido (Acá las Letras Ediciones-Coneculta Chiapas, 2019). Ha obtenido, entre otros, los siguientes reconocimientos: Premio Nacional de Poesía Ramón López Velarde 2018, Premio Nacional de Poesía Rodulfo Figueroa 2018, Premio Nacional de Poesía Amado Nervo 2014, Premio Nacional de Poesía Francisco González León 2014 y Premio Nacional de Poesía Sonora 2011.


 

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