SON TREINTA Y MIL LOS AÑOS DE AMOR | DANIELA BARTOLOMÉ MORO


SIN TÍTULO
Son treinta y mil los años de amor
que hay en mis manos.
Miríadas de caricias que arrancaban
las penas y ponían coladas al vuelo de los vientos,
caprichosos.
Con diez dedos me sobran para amar
lo simple de la vida,
(hay tanto tan superfluo) y empuño el lapicero
para la rebeldía de amar lo que no debo.
Mis manos, aún pequeñas, acunaron al hijo,
al cachorro de perro y llevaron las sillas
a la primera casa que fue la libertad
de vivir ante el mundo.
Expertas en cuchillos, pinceles y tijeras
dejan volar gaviotas que me salen del seso,
materia redentora y en mí, multicolor.
Con las manos he leído los cuentos
seguida línea a línea, carcajada pirata
de lobos come niñas,
de siete cabritillos y
de familia de osos con casita en el bosque.


CICATRICES DE VIDA
Sólo quiero tenderte los brazos
para que acojan toda tu humanidad.
Para ese miedo que te nubla,
enviarte a los míos que como fieles mastines,
le obliguen a recular.
Para tu sueño, la almohada de mi vientre,
donde repose tu cabeza de isla infinita y confiada.
Para tu soledad, mi soledad completa
en el crepúsculo,
dos serán compañía y el amor se escribirá
mayúsculo y en rojo. Para tu oído, mi verbo
susurrante, te contará los cuentos
más preciosos, lamiéndote por dentro
las heridas, que al fin sanas, cuentes por cicatrices.
¡Cicatrices de amor para vivir!


DEJARSE QUERER
El día, recién amanecido, ya me está
queriendo con su luz, apenas prendida
entre los árboles.
El río, silencioso, serpenteando en su
lecho ya me está queriendo con su agua,
apenas llovida de esta noche.
Mis ojos que miran su aparecer silente
se dejan querer de este querer que sienten
llenando las pupilas, colmando la carencia de ayer.
Mañana será otro día, no sé si me
querrá o me dejará instalada en la ventana
tras el frío cristal esperando su amanecer
igual que el prado suspira por la lluvia.


EL SUEÑO DEL CADÁVER
Quiero dormir en el alma del coral,
melifluo barro existencial donde
se acuesten las sirenas de cantos
superfluos, muertas de anoxia.
Quiero dormir en la piel terciopelo
del melocotón, prometedor
de suave sexo por lo desconocido.
Quiero dormir en la costilla, polvo
de la carcasa que fue mi vientre destronado.
Quiero dormir en la pluma
del pecho petirrojo, titilando caldera
por los cuatro costados de mis senos.
Quiero dormir en la novia del mar que fui,
hasta que me mató tu silencio,
salvaje y despiadado, haciéndose de sal
tu transmutado tacto.
Quiero dormir, tan solo, dormir
los mundos de obsidiana…


DESTINO SOL
Voy hacia el nuevo Sol cada mañana
como ayer en la noche hacia tu beso.


Daniela Bartolomé Moro (Bilbao, País Vasco) España. www.danielabartolome.com  poeta, actriz, rapsoda y dramaturga. Enamorada de las palabras y la palabra en forma de voz, de la que imparte clases en una escuela de Arte Dramático. En radio, conductora del programa cultural Ruido de fondo. Como agitadora cultural propuso y moderó el Pote-Poético Bilbao cita mensual para leer poesía.Colabora asiduamente en antologías poéticas y participa en exposiciones con el libro como objeto. Tiene editados varios libros de poesía: Tándem, Gobada, Granada, 50 granos de arena, Acostamientos 50+9, tr3sdecorazon.es (edición cartonera), Poesía en su tinta: Hojasenlata (libro objeto), Haiku (libro de artista).Ha colaborado en un buen número de antologías poéticas y en proyectos artísticos nacionales Cien Poetas en mayo Vitoria/Gasteiz, Antología del Nogal de Daimuz POETAP Madrid, Gernika 1937-2018 (Exposición itinerante Bilbao); e internacionales: Mulleres e as babuchas (Oporto), Assobiador (Oporto), Santa Olaja (Arnuero-Ravenna), Festival de Poesía y Arte Erótico (Perú) entre otros. Su imaginación creativa la lleva a ilustrar el libro de poemas Lucía, la estrella, inventar los Recicluentos e intervenir artísticamente libros.


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