DELIRIO PRESENCIAL| SAMIRI HERNÁNDEZ HIRALDO

samiri hernández hiraldo

NO SOLO LA TIERRA SIN BOQUETES…

Hace viajar horizontal los cronos
Una muñeca sin una mano y con ojos flojos después del terremoto
Bajó hacia el sostenido recoveco
Traspasando una, dos, tres carruajes de lodo seco
Puros dientes, opacas carnes, “una vez” donados órganos,
clavos y balas en el manantial de húmedos huesos con o sin tatuajes de rojo ocre o violeta-negro

De voltear bombillos árboles,
Raíces filtrando atolladeros
Por el presunto conteo atómico del sarpullir del viento
No habría que compararse con el fantasma indicio de alerces* esqueletos

De pasar un rico por el hueco de más de una aguja,
Pasarían tantos burundeses por el agujero de un mínimo alfiler
(Sin ser lo mismo que un empañado ojo por el fogaje
O el pájaro bajo la rueda de una bicicleta en el volátil aire)

El tan creído novio-espíritu Rab
Prohibiéndole a una chica Senegalesa hasta usar
Traje de baño. Si de poseerla tan a la fuerza,
Sin casarse a lo Lébou-musulmán, ya la ha visto toda ¿toda?

Tanto cae la gota en la piedra haciendo la-sal-picar

Las minas que desde bajo la tierra en Muleque ni raspan ni cortan
Más bien hacen trizas al azar,
(Ni indéxicas, ni icónicas, langue & parole arbitrarias)
Pies con alas sobre penínsulas recién patentizas

*El árbol alerce es considerado entre los más antiguos del mundo.


GOL #2 O EL VERDADERO

Es otro el fútbol
Cuando tras la bola se sintoniza “natural selection”

El exhibidor mundo
Como una vez al joven mbuti, Ota Benga en el zoológico de Nueva York
Sigue excluyendo aunque de otro modo
Al conteo del amplio moderno reloj
A esos que se van en un sueño desde un rústico batey o patio
En el balompié hasta con bellotas sin despampanantes aplausos, destellos
Haciendo su mejor truco de malla sideral.


OJOS AZULES (SU OTRA DEFINICIÓN)

En el nido del mar
Los huevos descascarados
El moisés de la tierra
Dando vueltas y vueltas
Hasta que mis plumas; de gusarapos, tortugas y cebras
Se vuelan y vuelan y vuelan y vuelan
Hasta que se pintan de frecuentado azul
Hasta que las ramas cosquillean la nube más gris
Y el azul, tan y tan azul
Se enreda con demasiadas retinas

El cielo no acaba de salir (como si pequeños capullos entre colibríes)
Y no sé si por la acurrucada timidez
del azul, las ramas semi tejadas,
el cansancio de mis brazos, mis ojos distraídos a orillas de la charca despeinada.

No sólo mis pies lo salpican.


DELIRIO PRESENCIAL

Sobre el escollo de mis deseos porcelanos tontos
Ruge al desarreglo de arbustos tuétanos
Mi mente se depila para el doble presente
Cada hueco en mi apiñada piel
Lo claustrofóbico lo temerario sofoque de lo tímido
Si fuesen mis tendones despeinadas olas
Ahogarían la tierra teleférica una simple y llana vez

Una flecha milagrosa se avienta hacia el recostado vacío, furgón efervescente
Mis dientes alternos o continuos compitiendo entre ellos
Compiten con la osa mayor la noche monosílaba partida en dos
Muerdo anónimas estrellas que con su flequilla broma
Hacen prendas de mis codos a los dedos de la mano
Que como la nieve kwakiutl trepida como el zumbido del sol siberiano
Empollan a terrestres
Con una y otra lira da gamba a diarios


HÁBITOS

Donde habita el sol
no habitan los rayos
que solo entrehabitan/
habita el azul menos marrano menos tedioso
el carruaje de nubes gaviotas, golondrinas
o seteado habita
si es que habita el volcán Kilauea
como habitarle la lava de olivino de amenaza estrambótica
hábita atalaya
de lo desconocido donde habitar cascadas: falopias amarradas
¿no habrán de habitar cáscaras de semillas en plena orilla?
calaveros deseos
al toque de noche abisma
mantarraya piel a ciempiés
si es que al habitar al otro lado de barro manos y pies
del silencio de ojos sobre mi frente el estribo de oído agraciado y rechinante
que habitando y siendo y más se hunde en mi áspera y pringosa tez
husmeante olvido donde habitual habitas
lo que habitualmente creemos descreer
cada ingenuo soporte esquina
donde no han de quitarse cómodamente habitaciones
de sangre de nunca dinteles por existir menos dañarse
marullo de amor de raíz cascarable
dentro/fuera de la enérgica cartografía
de tronco a ramas folículas
de menos puños, graciosos fonemas: Habitarnos


Samiri Hernández Hiraldo fue finalista del concurso de National Poetry Series en los Estados Unidos, Paz Prize for Poetry 2012 (premio de Poesía en honor a Octavio Paz) por su poemario “Entre borrosas guardarrayas”. Ha publicado cuatro libros de poesía: Al vapor (2020) por Editorial Calíope en Madrid, España, Cuando el líquido es sólido (2021) y Perforaciones (2021) por Publicaciones Entre Líneas en Miami, Florida, y The Five Legs of the Cat (Las cinco patas del gato, 2021) por Saddle Road Press en Ithaca, Nueva York. Ha publicado poemas en inglés y en español en PALARA, Chicana/Latina Studies: The Journal of MALCS, The Griot, The Acentos Review, Azahares, Latin American Literary Review, Latino Book Review, Letralia, The Journal of Latina Critical Feminism, Revista Innombrable, Revista El Sol, the Big Bend Poets & Writers’ website, en la antología, Snakebird 2021 por Anhinga Press, y en otros medios. Samiri coordina eventos de poesía para Palaver Tree Theater, una organización sin fines de lucro que promueve las artes en el área Big Bend d Florida. Es miembra de varios grupos de poesía nacionales e internacionales. Tiene un doctorado en antropología de la Universidad de Michigan. Ha publicado trabajos académicos y enseña antropología, religión y estudios de la mujer en Florida Agricultural & Mechanical University en la ciudad de Tallahassee.

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