¿DÓNDE QUEDA LA ISLA CUBIERTA DE NIEVE? | SANDRA CORNEJO

 

¿DÓNDE QUEDA LA ISLA CUBIERTA DE NIEVE?
 
Señor Tranströmer, dígame,
¿dónde queda la isla cubierta de nieve?
Usted, que suele estar en esta casa
y me mira con sus ojos agudos
tan nórdicos.
Usted, que sonríe cuando intento
encontrar un atajo hacia su lengua,
cuénteme.
No comprendo su idioma,
pero intuyo el lenguaje que lo habita
y ese lenguaje
hace de mi corazón
un mejor corazón.
 
Poco me sirven las palabras,
me orientan las que brotan
de sus ojos.
En ellas
salto desde mi orilla
hacia su orilla
– esa que tiene un barco gemelo
con un sol que arde detrás –
y ahí florezco.
 
¿Recuerda?
Como usted,
ella también dudó de las palabras,
se despidió
– sin ninguna delicadeza –
y desapareció detrás de la puerta
de una casa romana,
sola, cerca de una plaza
y una multitud
que nada sabían.
Usted y ella se habrían entendido,
dos auroras a medio hacer
bajo un cielo boreal.
 
Señor Tranströmer,
su góndola nocturna
me guió,
pude remontar el propio remolino
y entre roca y cabo
mi pequeño casco desarmado
jamás fue invadido por las mareas.
 
Señor,
soy de una especie rara,
por eso me descansa su presencia,
ese susurro inaudible que usted oye,
esa visión invisible que usted mira.
 
En este espacio,
lejos del paisaje de sus fiordos,
flotan los troncos
que quedaron encallados.
En este tiempo,
usted me habla de un bosque
y me sonríe el rostro.
 
Cuénteme,
¿dónde queda la isla cubierta de nieve?
Quisiera partir hacia ella.
Estoy cansada
como alguna vez usted lo estuvo.
 
Hábleme.
 
Tal vez, usted sea la Isla.
Tal vez, usted sea la Nieve.
 
 
                                                                         A Tomas Tranströmer

UNA BELLOTA
 
Una bellota
de un parque milenario
viajó conmigo en mi bolsillo
de un continente a otro.
 
En días asombrados,
era mi compañía y mi amuleto.
 
No es una bellota,
alguien me dijo luego.
 
¿Importa el nombre de las cosas?
Era mi bellota.
Lucía como tal en el camino.

OSO PARDO
 
Soy doméstica
como un conejo,
solitaria como un oso pardo.
 
No pretendo una cueva
demasiado espaciosa.
 
Tal vez una jaula
donde pueda hablarte
de los animales extintos
que conocí en otra vida.
 
Si estuvieras,
me bastaría un penique
para contarte el mundo.
 
Te diría que el mejor
de los libros es el tuyo
–porque lo es–.
Nos tejería un tapiz
con berro
y jarillas.
 
Pero llueve en Berlín
y el gris se apaga
y acabo de llegar
tarde,
en octubre.
Sin aviso.

DOLORES
                                                                                    You’ll always be
                                                                                     special to me.
                                                                                    “No Need to Argue”,
                                                                                          The Cranberries.
Sus huesos
cargaban el hambre
de su clan.
Sin arpa, sin amparo.
 
Dorada Dolores, rapsoda.
 
Peñasco tus pies,
sones tu caída.
Armadillo herido,
pastora de lobos
con esa tristeza temprana.
Tus ojos de octubre,
tu marea negra,
tu final de enero.
Tan frágil
tan ruda
corazón de orfebre,
Limerick, brumosa,
te reza,
te llora.
 
Que tu brisa dance
tonadas,
que tu voz abrace
este cielo Zombie
sin vos.
Risa centelleante
respiro,
arándano rojo.
 
Te fuiste
You’ll always be
special to me,
special to me, to me.
 
Dolores.
Castor sin abrigo.
 
Dolores.
 
 
                                                                                                    A Dolores O’Riordan

Sandra Cornejo nació en La Plata en 1962. Es Licenciada en Comunicación Social por la UNLP, gestora cultural y poeta. Se diplomó en el Posgrado de Lectura, Escritura y Educación (FLACSO, Argentina) y, actualmente, dicta talleres de literatura. Publicó seis libros de poesía: Borradores (Cuadernos de Sudestada, 1989), Ildikó (Último Reino, 1998), Sin suelo (Ediciones Vox, 2001), Partes del mundo (Alción Editora, 2005), Bajo los ríos del cielo (Ediciones Al Margen, 2014) y Corteza (Prueba de Galera, 2019). En 2012, la colección de poesía Cuadernos orquestados, dio a conocer una selección de sus textos éditos e inéditos con el título Todo lo perdido reaparece. Poemas suyos fueron incluidos, asimismo, en varias antologías; entre ellas: Poetas argentinas, 1961-1980 (Ediciones del Dock, 2007), Poesía de Pensamiento. Una antología de poesía argentina (Endymion, España, 2015) y Antología Federal de Poesía. Provincia de Buenos Aires (CFI, 2019). Participó en el Festival Internacional de Poesía de Buenos Aires (2016) y representó a su país en el Festival ISLA (Dublín, Irlanda, 2017). Obtuvo, además, la distinción a la Labor Literaria, otorgada por Cultura La Plata, en 2016. Fue traducida al inglés y su poema Todo lo perdido reaparece fue musicalizado por la cantautora Sofía Rei. Edita, desde 2006, el sitio web Tuerto Rey (http://www.tuertorey.com.ar). 

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