Dos poemas de Gilberto Owen | SINDBAD EL VARADO (BITÁCORA DE FEBRERO)


SINDBAD EL VARADO

(BITÁCORA DE FEBRERO)

“Encontrarás tierra distinta de tu tierra, pero tu
alma es una sola y no encontrarás otra.
Sindbad el marino
Because I do not hope to turn again
Because I do not hope
Because I do not hope to turn.
T.S. ELIOT”

Día primero,
EL NAUFRAGIO
Esta mañana te sorprendo con el rostro tan desnudo que
temblamos;
sin más que un aire de haber sido y sólo estar, ahora,
un aire que te cuelga de los ojos y los dientes,
correveidile colibrí, estático
dentro del halo de su movimiento.
Y no hablas. No hables,
que no tienes ya voz de adivinanza
y acaso te he perdido con saberte,
y acaso estas aquí, de pronto inmóvil,
tierra que me acogió de noche náufrago
y que al alba descubro isla desierta y árida;
y me voy por tu orilla, pensativo, y no encuentro
el litoral ni el nombre que te deseaba en la tormenta.
Esta mañana me consume en su rescoldo la conciencia de
mis llagas;
sin ella no creería en la escalera inaccesible de la noche
ni en su hermoso guardián insobornable:
aquí me hirió su mano, aquí su sueño,
en Emel su sonrisa, en luz su poesía,
su desamor me agobia en tu mirada.
Y luché contra el mar toda la noche,
desde Homero hasta Joseph Conrad,
para llegar a tu rostro desierto
y en su arena leer que nada espere,
que no espere misterio, que no espere.
Con la mañana derogaron las estrellas sus señales y sus
               leyes
y es inútil que el cartógrafo dibuje ríos secos en la
              palma de la mano.

Día dos,
EL MAR VIEJO
Varado en alta sierra, que el diluvio
y el vagar de la huida terminaron.
Te ascendieron a cielo, mar, y a turbios
y lentos nubarrones a tu oleaje.
Por tu plateada orilla de eucaliptos
salta el pez volador llamado alondra,
mas yo estoy en la noche de tu fondo
desvelado en la cuenta de mis muertos:
el Lerma cenagoso, que enjugaba
la desesperación de los sauces;
el Rimac, sitibundo entre los médanos;
el helado diamante del Mackenzie
y la esmeralda sin tallar del Guayas,
todos en ti con mi memoria hundidos,
mar jubilado cielo, mar varado.


Gilberto Owen Estrada (El RosarioSinaloa13 de mayo de 1904– Filadelfia9 de marzo de 1952) fue un poeta mexicano de padre irlandés y madre mexicana. Ocupó cargos diplomáticos diversos. Estudió en el Instituto Científico y Literario y fue subdirector de la Biblioteca Pública de Toluca (1920-1923).


 

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