EL AHORA QUE OLVIDAMOS SEPULTAR | ALEJANDRO CORTÉS GONZÁLEZ


RÉQUIEM PARA EL DÍA DE HOY

Hoy soy presente,
soy tu día a día y el de los confabulados.
Juntos somos escamas contiguas
de un lagarto que toma el sol.
Hacemos una gran sopa comunal
hervida entre risas y fuegos venideros,
que pronto nos convertirán en canción pretérita,
en tren en marcha de despedida,
porque hoy somos el pasado entre los dedos,
y mañana,
el ahora que olvidamos sepultar.

De Pero la sangre sigue fría (2012)


LA PALABRA CAMPESINO

La palabra Campesino tiene la raíz perdida
alteraron su origen de campo
sudor baldío
árbol despojado de semilla
No hay tierra bajo las uñas del que ara
hay uñas que aran bajo la tierra
Siembra de cadáveres
neblina de tubérculos muertos

La palabra Campesino busca su etimología
levanta piedras en plazas públicas
toldos en carreteras
y no la encuentra
Camina hasta las ciudades mirando al piso
porque las raíces no vuelan
se sienten con el pie descalzo
en suelos hendidos por sangres pretéritas

Sus pupilas
rastreadoras de fases de luna
tropiezan con luces de semáforo
el hambre bosteza en cartulinas
Los nombrados por este sustantivo de raigambre extraviada
se hacen uno con el viento
ánimas de oráculos lunares que deambulan entre máquinas

Alguien sube los vidrios automáticos
esquiva la mirada
luz roja sobre el nudo de su corbata
No reconoce la etimología
de la palabra Ciudad.

De Sustancias que nos sobreviven (2015)


BALADA DE LOS NIÑOS TRISTES

No es amor
Es su eco
Y el eco del hombre que yo era
cuando sabía que una mujer
me contaba el detalle de sus horas

Al final del día
me hacen falta sus historias como profesora de niños especiales
Escuchar sobre Angie y sus rezos para que no le amputaran el pie
sobre Julián y el temor a su padrastro
sobre la huerfanita que le pidió permiso a la profe para decirle “mamá”

Cada noche
ella me tiraba una infancia rota y apagaba la luz

Yo
en el desvelo
no dejaba de preguntarme a oscuras
por qué el dolor de niños desconocidos me clavaba agujas en los ojos
Cómo temblarían mis piernas si llegara a conocerlos
Cómo serían las nuevas huellas que su saludo daría a mis manos

La noche entera
un eco de niños tristes
Y mientras tanto el amor
también se nos volvía el débil regreso de un ruido
dos puñados de silencio
dos caras juntas como evocando un beso que no es beso
sino un tibio roce que extraña al amor
y a ella enamorada
tal como Angie debe extrañar su pie

Quizá esa niña y yo
sin conocernos
padezcamos del mismo síndrome que nos hace pensar
que esa parte que ya no tenemos
nos sigue causando dolor

No es amor
Es su eco
Amo los niños
que nacen de su boca.

De Instantáneas dominicales (2019)


PUBLICIDAD PARA EL AGUA DE FLORIDA DE MURRAY & LANMAN

Murray & Lanman
dos gringos de los que nadie sabe nada
sacaron un Agua de Florida para gente que no bebe agua
y que nunca ha ido a Florida

Esta agua florece en sales de baño
la piel respira cosechas de flor
Es por eso que el Agua de Florida de Murray & Lanman
exhala a contratiempo bajo el brazo dulce de la mujer

Unas cuantas gotas traerán frescura a la habitación de los enfermos
y vértigo a sus músculos horizontales

El Agua de Florida de Murray & Lanman
suaviza la barba más dura
contrae los poros abiertos
alivia los poros sangrados
Hace las frentes frescas
las nucas húmedas
las piernas suaves

Sobre atomizador o pañuelo
devuelve la primavera a la nariz
vigoriza el cansancio del ejercicio
y hasta es capaz de endulzar el aire
de las paredes agrietadas

No esperes más
y pide ya el Agua de Florida de Murray & Lanman

Úsala en tus pies después del viaje
y en tu cutis después del maquillaje

Tu cuerpo
el señor Murray
y el señor Lanman
te lo agradecerán.

Nota legal:
El Agua de Florida de Murray & Lanman puede tener efectos secundarios como olvidar la palabra “cara” y remplazarla por “cutis”. Aún no se conoce ningún efecto primario.

De Almanaque Bristol 1987 (2019)


LAS COSAS CAMBIARON DE VIDA

Comprar más de lo que necesitas no te ha cambiado la vida.
Comprar menos, sí.

La camiseta de fútbol se convirtió en ropa de diario.
Las pantuflas se convirtieron en calzado de todos los días.
El calzado de todos los días se convirtió en algo que espera afuera de la casa,
como un ángel de la guarda,
pero fue el alcohol de farmacia quien se convirtió en ángel de la guarda.

Y como valoraste más la comodidad que la novedad,
el saco viejo se convirtió en el saco preferido.
Los libros, películas, cedés, juegos y videojuegos olvidados,
se convirtieron en libros, películas, cedés, juegos y videojuegos,
que ya no cargan el olvido.

La leche que se fermentaba se convirtió en yogur.
El pan que se endurecía se convirtió en torta de pan.
Y hasta llegó un momento en que quisiste que sucedieran más cambios,
como que la bufanda se convirtiera en tapabocas
o el gel para el cabello, en gel antibacterial.

Fíjate que durante la cuarentena las cosas cambiaron de vida,
y tú cambiaste de vida casi con las mismas cosas.

Antes de comprar, dale otra oportunidad a lo que tienes.
Transformar, te cambia.

Inédito


ALEJANDRO CORTÉS GONZÁLEZ. Nació en Bogotá. Ha publicado los libros Notas de inframundo (Novela, 2010), Pero la sangre sigue fría (Poesía, 2012), Sustancias que nos sobreviven (Poesía, 2015), Del relámpago nacerán luciérnagas (Novela, 2018), Instantáneas dominicales (Poesía, 2019) y Almanaque Bristol 1987 (Poesía, 2019). Es director de talleres de creación literaria, director de la Fundación Trilce, coordinador del espacio cultural Trilce en La Galería y del Club de Poesía de la Biblioteca Luis Ángel Arango, Bogotá.


 

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