EL CERRO SAGRADO LA MILLA DE LILIANA ÁVALOS | MIGUEL LESCANO


“Para el poeta, la poesía ocupa el lugar de la oración”

Roberto Juarroz

I.

Un ditirambo es una montaña lejana en el horizonte gris de Lima. De su aura que lo rodea, la montaña destella vapores transparentes. La estructura rocosa y polvorienta se desplaza de mundo a mundo. Busca el olvido. Escucha música perfecta de vientos de norte. Los campos de trigo que pinta Van Gogh se elevan como oración de domingo sobre sus faldas. El cerro La Milla está al frente a los ojos de la artista Liliana Avalos.

Hacer una marca en la mente equivale a soñar con desafíos. Un cerro de rocas, cuyos linderos están afiladas como un sable, socaban en su devenir nuevas formas de hacer un poema invisible que atraviesa el corazón y en la puñalada volver a iniciar vida. Otra vida. Una marca que exhala vientos. Roberto Juarroz dice que: “El poeta es un cultivador de grietas” (24). Avalos construye grietas de lana y algodón. Escultura sin tiempo. La artista trabaja en su casa–taller del piso tres, conocido como Taller Cono Norte. Desde su espacio-casa divisa a lo lejos un cerro, rodeado de minúsculas casitas y de antenas que se desprenden de sus techos. Es algo mágico mirar y mirar su resplandor que se dirige hacia la nada.  El cerro se llama La Milla y esta ahí desde siempre. A las espaldas hay otro cerro o mejor dicho, una huaca pre inca. En el centro de la huaca una cruz la hiere. El arma–cruz la penetra y la desangra día a día.



Cerro La Milla. Escultura blanda. Tejido con hilos de algodón. Técnica pre-hispánica. Medidas variables. 2020. Al fondo de la foto, el cerro La Milla, vista desde el piso tres del taller Cono Norte. San Martín de Porras.


II.

Porque todo lo vivo es sagrado” (21) nos recuerda Blake. El cerro La Milla vive como una flor en su desierto. En sus mesetas plurales viven miles de pobladores. Está llena de gente que vive entre nubarrones y un frío descomunal. Desde lejos se ve como una postal sacrílega. ¿Será el cielo o el purgatorio dantesco?. Donde miles de pobladores maquinan una odisea de sobrevivir. Liliana Avalos se percata y desea abolir desencantos. Idolatra su visión. El cerro asciende y desciende como aromas de mar. Por ello, la artista  a construido según su percepción, su propia construcción del cerro La Milla.  El amor se caricia. Bloque a bloque a edificado su cerro, como gigantes piedras simbólica del antiguo imperio Inca. Avalos teje con hilos invisibles sus estructuras históricas. Construyendo un espacio de encanto. Y su devenir respeta las tradiciones del tejido ancestral. ¿Un tejido o un poema?. Avalos  transforma su discurso en algo nuevo y a le vez sagrado. Susana Torres dice que es: Un arte pop trabajado desde la domesticidad, y al mismo tiempo desde lo popular emergente. Entrecruzamientos en los que la  mujer de las periferias limeñas es el hilo conductor. La vendedora  ambulante que transforma la calle en su hogar y es a su vez  transformada por estas obras en heroína patria. O santa patronal. (2)



La artista Liliana Avalos bordando una flor.


III.

El poeta Chino Wang Wei vivía entre montañas y campos de batallas. Reflexionaba de la vida y el vació. Amaba los jardines. Los diseñaba y edificaba. Se dice que solo queda de esos jardines borrosos recuerdos. Nada a sobrevivido. Solía tocar maravillosamente un instrumento de cuerdas parecido al laúd.  Tiene un poema  que dice: “En la montaña vacía, no se ve a nadie. Pero se  oyen voces”. (136).  ¿Está el hombre dentro de los cerros vacíos?. Una población vive dentro de una estructura invisible?. Divagan los cielos en su propia vegetación de polvo y tierra. Meditan. Tejido milenario.

En el cerro La Milla existen hombre y mujeres que la artista Avalos persigue desde la lejanía. La artista busca anhelos. Humanos que vuelas como cóndores por los apus. El cerro La Milla es un espejo que refleja miles de existencias como los espejos de Borges. Espejos donde se veía a toda la humanidad. Es lo cotidiano que acerca a la artista a construir estructura de algodón. Su intuición la guía como el viento hacia el norte. Es la fe al objeto que circula por su memoria de ama de casa. De mantener un orden en su desorden de vida. La poeta Victoria Guerrero manifiesta que:

Desde su posición de artista plástica, ella recompone su mundo privado al hacer más amable el encierro y las horas de trabajo que suponen ser un  ama de casa, cuya labor no se mide a través de una tarjeta horaria. El hastío que produce el trabajo invisibilizado del ama de casa (unas veces santificado, otras desvalorado socialmente) se refleja en la metonimia de los objetos domésticos convertidos en objetos de arte. De este modo, una aspiradora o una plancha salen de la casa e ingresan a la galería para afirmar ese lado de la economía que permite que el sistema funcione. (3)

Avalos es héroe en plena guerra. Soluciona los problemas mas difíciles de la vida familiar. De la ciudad de Lima. Del país Perú, incluso del universo. Tejer es construir espacios. Los gritos de la ciudad de Lima nunca llegarán a la cumbre del cerro La Milla a disolver el dolor ajeno. El amor cubrirá todos los cerros (o huacas) con los hilos de la propia tierra. De las manos invisibles de la artista.

El laboratorio de Liliana Avalos es su casa. Frente a su casa ve en todo su esplendor el cerro La Milla. Al trabajar en los quehaceres de casa vislumbra idas. Ideas que estructura en roca invisible. En hilos de vida.


Referentes.

Juarroz, Roberto. “Poesía y realidad”. Valencia: Pre-textos, 1992.

Blake, William. “Bodas del Cielo y el Infierno”. México: Editorial Letras Vivas, 2000.

Torres, Susana. “Flower Power”. En Pensamiento: ruta popular. Catálogo. Lima: Ediciones OLPAR’S, 2013.

Wei, Wang.  En “Poesía y pintura”. De Pierre  Ryckmans. Revista El Paseante. Nº 20-22. Dirigido por  Jacobo Fitz-Janes Stuart. Madrid: Ediciones Siruela, 1993.

Guerrero, Victoria. “No se gana, pero ¿se goza?”. En No se gana pero se goza. Catálogo. Lima: Forma e Imagen. 2012.


Liliana Ávalos (Lima 1974). Estudió en la Escuela de Bellas Artes del Perú. Es Bachiller en Artes Plásticas y Visuales. Exposiciones colectivas tanto en el Perú como en el extranjero. Principales individuales: El hogar como patria. Bruno Galery, Lima 2010.  No se gana pero se goza. Fundación Euroidiomas, Lima 2012. Frágil impresión: Registros/Procesos 1999-2000”. Fundación Euroidiomas, Lima 2013 y Pensamiento: Ruta Popular. Centro Cultural Ricardo Palma, Lima 2013. Actualmente es Editor del Taller de grabado y diseño CONO NORTE y es miembro del Colectivo Trenzando Fuerzas con el cual, a participado en las dos versiones del festival Crea Mujer Crea.

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