EL SATÉLITE IRAS | ZHIVKA BALTADZHIEVA

Madrid

¿Cuántas voces son necesarias
para no entender el mundo?
¿Cuántas voces inflamadas?
¿Cuántas cuerdas vocales rotas?
¿Cuántas palabras prefabricadas?

Para no entender.
Quedarse perplejo o indolente.
Salir del cuarto de estar.

Salir.


 

La desaparición de las especies se dispara. ¿Qué hará el hombre

cuando le llegue el turno? ¿Debe ya mejorarse a sí mismo,
introducir cambios genéticos que se transmitan
a sus hijos? ¿Interferir en la evolución natural?
¿Se puede hablar de evolución natural en el caso
del género humano? ¿Llegará a ser
mitad biológico, mitad electrónico? ¿Una especie de grafeno
que se repara a sí mismo? ¿Vivirá (parcialmente)
en Internet? La tierra será teóricamente habitable
cinco mil millones de años más. ¿Cómo seremos? ¿O qué? ¿Y por qué
importa saberlo? ¿El estrés podrá ser la causa suficiente
para nuestra extinción? ¿O ser y máquina optimizados genéticamente
compartirán la conciencia? ¿Y no morirán?¿Un ser
fuera del tiempo? ¿Cómo será esto?

Homo Óptimus, Homo Cybernéticus, Homo Híbridus… ¿Un Homo
Homo quedará en alguna parte?

Aterra poder cambiar el mundo sin saber qué

se otorgará.


CONCEPCIÓN INMACULADA

Hemos descifrado la Biblia.

Hemos llegado al Principio.
Se ha escrito el verbo.
Empieza el Génesis de la Autorreproducción.
Fabricación controlada y cómoda
en vez de esta incierta, dolorosa
Creación.

Y ¿qué creará? el Hijo no-Único,
diseñado a medida
mía y de este mundo,
sin incógnitas gestado,
huérfano de más allá

en los vertederos de la inmortalidad.


EL SATÉLITE IRAS

¿Luz desconfiada? ¿Ser

limítrofe?
¿Nada mágico? Sólo perturbación
gravitacional,
trayectoria torcida, ensordecido
excéntrico icono,
gestual?

Y yo,
al lado, allí, presente,
y tan arcana, ausente. Sin constancia
de que el mundo tuviera
otras dimensiones
y heridas.

Me inundan
preguntas, ira, cariño, dudas, hastío,
amor, incertidumbre. ¿Cuál sería
el sentimiento redentor?
¿El sentido

existe?

¿Existiría?


Filósofos y neuroinvestigadores insisten

que no existe ningún yo, que quien te ama
o destruye
es el subconsciente
colectivo. Que tu mano al lado de la mía,
la muerte violenta de seres, plantas, océanos
y cantos
es solo bioquímica galopante. Y nadie
de nada es responsable
porque nadie existe como

alguien.

Nadie, nadie…

¿Filósofos y neuroinvestigadores?


Un kit de preparados químicos
al módico precio de X dólares servirá
para analizar en casa el ADN personal.

La simple muestra de células del interior de la boca
escribe la novela genográfica
de la especie humana. Y la mía propia.

El argumento busca en el cromosoma Y masculino
y en el ADN mitocondrial que transmiten las madres
la ruta de la iniciación en humanidad.

Fue hace escaso millón de años,
según se dice por ahí, cuando aquello comenzó.
Y aún comienza, comienza, comienza.

¿Cada vez por primera vez?

Cada vez
por
primera vez?

Y a menudo
no sucede.

No sucede.

En absoluto.


ZHIVKA BALTADZHIEVA nace en Sofia, Bulgaria 23. 09. 1947. Vive en Madrid y escribe simultáneamente en búlgaro y español. Dice de su obra el poeta Iván Teófilov: “Esta es una poesía muy esencializada, construida a partir de elementos a primera vista extremadamente sencillos pero vitales, fragmentos de la memoria personal que se funde con el mito, lo amplía, redireccióna y transforma en un mito nuevo, nuestro mito, el mito de nuestro ser actual.” Entre sus libros de poesía destacamos Al Final del Bosque Verde, Fiebre, GenEs, Fuga a lo Real, Sol, editados en España. Y de lo publicado en Bulgaria: Nunca, Mitologías Apátridas, Iluminación Diurna, Plexo Solar. Sus poemas han sido traducidos a una veintena de idiomas e incluidos en antologías de la poesía contemporánea universal, búlgara o española. Ha traducido a español autores búlgaros como Hristo Botev, Blaga Dimitrova, Nikolay Kantchev, Antón Donchev. Ha vertido a búlgaro obras de Lorca, M. Hernández, Quevedo… Es Doctora en Filología y podemos encontrar sus ensayos en revistas especializadas y libros monográficos. Le han sido concedidos los Premios Nacionales de Poesía: Lengua Materna, Sliven, Dimcho Debelianov (en Bulgaria) e Internacionales como Poetas de Otros Mundos del Fondo Poético Internacional o el Premio Europeo Rebora.


 

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