ESCULPIENDO EL HUMO | ROBERTO ARIZMENDI

ANHELO QUE SE PIERDE EN EL VIENTO DE LA TARDE

De nada sirve repetir tu nombre,
recordar noches de luna y horas sin recato,
que el corazón revierta su existencia loca
o que la breve flama de tu luz me alumbre.

El juego entre las sábanas dormidas,
el aliento impecable de tu tiempo
y mi tacto sobre tu piel dormida
siguen siendo un presente que no cesa.

De qué sirve dejar que el fuego del amor se encienda,
que deje entreabierta la puerta de mi casa
y acomode la copa y decante el vino
si no estás aquí y no te alcanzo.


ESCULPIMOS EL HUMO

Esculpimos el humo
y le damos la forma del deseo.
Juego a que mis dedos te perfilan
y a iluminar tu interior con mis colores.


CONSTRUIR EL PORVENIR DESDE EL PRESENTE

Aprenderé a pronunciar en silencio las letras de tu nombre
a no decir colores insulsos ni palabras sin sentido
a encontrarle el tono preciso a cada horizonte
y a descubrir los matices de tu mirada y tu sonrisa.

Caminaré siguiendo el cauce de los ríos
descubriendo el color exacto de la nieve de la Sierra
en las tardes silenciosas cuando tus ojos sólo miren
el blanco prefijo de la ausencia y el recuerdo.

Adivinaré, entonces, el exacto tono de tu piel dormida
la sombra innecesaria de un sol taciturno que se ofrece
y el fiel recuerdo de las horas que nos signan
para construir el porvenir desde el presente.


ESTE DÍA ES UN ABSURDO

El ritmo de los tiempos se detiene
y todo vuelve a iniciarse,
como cuando después de amar
nace de nuevo el deseo de poseernos.

Busco tu pulso, entonces,
tu aliento es un aroma junto al mar
y mi aliento el asombro de tus días
donde has sabido tejer un mundo sin derroches.

No hay sombras en el viento
iremos a renovar el vendaval perdido
y sabremos que cada rutina
es una forma de acercarnos a la muerte.

Este juego de reinventarnos cada día
es una forma de conjuro
la añeja excomunión que nos renueva
construyendo con lluvia pertinaz la calma.

Cuando escampe, sabremos la verdad,
negaremos los miedos que nos sangran
y al descubrir la luz en tu mirada
entenderemos, en su clara dimensión, las horas.


UM SAMBA DE SAUDADE

Para mi esposa, mis hijos y mis nietos

Si la vida se acaba
no hagan caso.

Si una mañana no estoy
aquí ya más,
acomoden mis cosas,
resérvenles lugar
y denle acomodo al corazón
de nueva cuenta.

Si un día no puedo compartir
comida y tiempo
dividan en tres la nueva vida
y una vez cada cinco años, diez,
alguna vez,
cosechen una flor
y hagan un samba
sin dolor
sin llanto,
que ahí estaré bailando y cantando
con ustedes.


ROBERTO ARIZMENDI (Aguascalientes, México, 1945). Ha publicado 59 libros, de los cuales, 34 son de poesía, 5 epistolarios, 5 libros de literatura testimonial, 3 compilaciones de poetas latinoamericanos y varios sobre educación. Además, en 34 libros aparece como co-autor. Sus poemas y escritos literarios han sido incluidos en 46 antologías publicadas en diversos países. Ha participado en más de 45 festivales internacionales de poesía. Ha sido traducido al náhuatl, francés, italiano, inglés, alemán y portugués. Combina el oficio poético con actividades educativas, donde ha sido investigador, profesor, directivo y rector en universidades mexicanas, profesor invitado en universidades extranjeras, así como funcionario en dependencias y organismos educativos.

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