A LA SOMBRA DE LA NOCHE / EUGENIA SÁNCHEZ NIETO


HOMBRES PÁLIDOS

Soy de una región caliente de Colombia
desde muy joven me inicié en el oficio de la muerte
pocos cercanos saben mi labor
revolver, puñal, sierra
no me quejo vivo bien, el crimen paga…

Me inicié en mi región
en una escuela donde enseñaban a perder el miedo
manejar motos, camionetas, ser rápidos, mentirosos e infalibles
casi siempre los muertos eran jóvenes llenos de entusiasmo
como alguna vez fui yo…
el puñal era mi preferido
barrenaba lo que encontraba en cualquier punto del cuerpo
estudié anatomía para ser más certero
suena insólito, pero sí, ya sabía los puntos precisos
de punzar y no fallar…
después de los años descubrí que un revolver
me dejaba limpio de sangre
y podía huir sin huellas en mi traje
he asesinado muchos, continuo en esto
la muerte me pisa los talones…

A veces en la noche
semblantes diversos me visitan
con gestos amenazantes
una fila interminable de hombres pálidos
caminan a orillas de un abismo
pájaros de la noche picotean sus cabezas…
por un rio de aguas caudalosas
viajan hombres sin rostro
buscando su lugar perdido
son tantos
que las gentes prenden velas para espantar el miedo.

(Inédito)


HOMBRES CONTORSIONISTAS

La comparsa alegre frente a la multitud exaltada
días luminosos, sonidos intensos
mujeres deseables, hombres contorsionistas
las banderas sacudidas por el viento
el tiempo feroz hacia una pausa
hombres entregados iban más allá del limite
coros entusiastas hacían vibrar las calles
mujeres en urnas de cristal gesticulaban alegres
saltimbanquis sin miedo a caer
un abismo de olores, sonidos, colores
la fuerza interpretativa
el desdén cubierto de tierra
el tiempo sin presentimientos oscuros
armónica lenta, guitarras experimentales nos elevaban
vertiginosos, olvidados de sí, nos adentrábamos
pájaros de alas rojas se sacudían bajo un sol abrazador.

Sin miedo nos dejábamos ir sobre nuestra ciudad
de frio placentero
sin imprecaciones ni solicitudes
solo el rito de la música y los coros desgonzados
luces inusitadas, destellos a la sombra
nosotros los indecisos sobre el puente verde
las rosas y la vela en el callejón de la comparsa
el tiempo feroz hacía una pausa.

(Inédito)


COROS LACERANTES

Banderas y bulla recorren la plaza
miles de rostros exacerbados, todos esperan sangre
el cuerpo vigoroso, vibrante trastabilla
el miedo y el ardor
el coraje aproxima las miradas de los contrincantes a muerte
el puñal certero sobre su lomo
un extraño mugido sobresalta la plaza
el hilo de sangre pinta y acaricia la vida que se va.

El hermoso toro desfallece
hay miedo en el ruedo
la sangre rueda por su piel negra
el día se ensombrece, bárbaros de otros tiempos vuelven
agitando sus banderas
el corazón quiere salir
arena, arena, el público enardecido.

El rojo se agita, el estoque adentro
el cuerpo estremecido
trastabilla, agoniza, sufre
el ruedo delirante
rostros satisfechos beben exacerbados
máscaras irritadas anhelan el estoque final.


OCÉANO

I
Paraguas de múltiples colores van por el aire
ha llovido tanto
la gente se ha transparentado
seres de agua van por mi ciudad
cada vez más nos atrapa, nos invade
iremos desproporcionados a parar al fondo
de animales poderosos y misterios…
todo se inició en el océano y terminará allí.

Casitas de la soledad yacen bajo el agua
los edificios aún no sucumben
los niños, los mejores, no han logrado salvarse
aparecen manos, piernas, ojos…
en la hondura animales enormes llenos de vida
mis amigos han dejado su vida allí
sus cenizas…

He amado tanto el mar – ahora ya no sé –
creo que será imposible disfrutarlo igual
pues sentiré al amigo arrepentido
deseando jalarme a sus profundidades
resulta aterrador ver como todo lo anega
el mar y sus bestias maravillosas
están hartos de sus barbaros
tal vez sea mejor perecer bajo el agua, más limpio…
todo sumergido
con el tiempo… témpanos
piedras en el fondo del océano
protegidos por sus bestias inimaginables
que todo sea agua.

II

La luz se filtra violeta a través de los árboles
el mar quiere tenderse al sol
descansar de tanto cuerpo inerte que a diario recibe
animales enormes deslumbran en su transitar
el dolor del mar se manifiesta en su expresión más cruel
maremotos arrasan en su grito desmesurado
experimentos de miedo han desajustado su cuerpo
el mar quiere tenderse al sol.

III

Seres transparentes y brillantes
se elevan del océano
la tierra desprendida
los cuerpos idos
ni las palabras se salvarán del desgajamiento.


A LA SOMBRA DE LA NOCHE

Pasos anónimos vigilantes a la espera del hombre
el árbol tiembla al sentir un canalla recostado
un brillo en la oscuridad
una mano sudorosa juega con la navaja
un grito, un herido,
enmascarados hacen de la muerte un festín
la luna pálida, el alma en sobresalto

A la sombra de la noche
anónimos visitantes irrumpieron
se desplazaban ágiles, ávidos
enmascarados haciendo de la muerte su festín
penetraban en lugares donde la música mecía su gente
rápidos accionaban sus metrallas
se paseaban protegidos, nadie les detenía
el horizonte se pintaba rojo
la luna pálida, el alma en sobresalto
caballos espantados lloraban a la sombra de la noche.


LITURGIA

1
El hombre colgado con los brazos en cruz
suplicios, desalojos, desprecio por el cuerpo del otro
no hay ni conmoción ni horror
la cultura de la desvergüenza
los prisioneros muestran sus cuerpos derrotados, apaleados
sangre en la pared, en el piso, en las manos
un gran manchón en la fiesta de los encapuchados
muertos con el horror en sus miradas
el abuso como forma de vida, de placer
rostros feroces y sonrientes
imágenes del horror y la risa como aleteo, aleteo bárbaro.

2
Miradas entrecruzadas, cargadas de perplejidad
el agua nos invade, nos ahoga, nos arroja
el miedo sube una escalera sin fin
el hombre contra la tierra y contra el mar
el saqueo, la tierra no aguanta más.


VIRTUOSOS

Desde aquel lugar observo como se entregan sin pudor a la alegría
parecen huérfanos al borde del abismo
saben que sólo se tienen ellos y temen perderse
se enlazan buscando el calor olvidado
ella vigilante de sus noches
le espera sabiendo que es el único
que la transporta al recinto del cual nadie logra evadirse

En la blanca habitación sombras gozan la forma
la brisa silba una ebria melodía
el júbilo invade a los que se aman
en oscuros corredores rostros al acecho
rostros descompuestos reprimidos al placer
ellos abandonados, virtuosos,
alojados en aquel recinto del cual nadie logra evadirse.


EUGENIA SÁNCHEZ NIETO. (Bogotá, Colombia), Poeta, título de Filosofa de la Universidad Nacional. Especialización en Administración y Planeación del desarrollo regional Universidad de los Andes. Ha Obtenido diversos premios nacionales, entre otros, Premio Nacional de Poesía Hormiga Editores, 1984. Segundo Lugar en el Concurso Nacional de Poesía Luis Carlos López, 1989. Mención de Honor en el Concurso Nacional de Poesía convocado por el Instituto Distrital de Cultura y Turismo de Bogotá, 1994. Nominada al premio Iberoamericano de poesía Pablo Neruda Chile, 2021. Su más reciente libro “Lo Inasible” (Poesía reunida), Editorial Uniediciones, Bogotá, 2017. Poemas traducidos al inglés, francés, italiano y griego.


 

Categorías
septiembre 28, 2022
septiembre 20, 2022
Olga Orozco
septiembre 19, 2022