FINESTRAT | BEATRIZ GIOVANNA RAMÍREZ


FINESTRAT

Digo
Este vacío ocupa todo, pero nada es.
Abro la puerta

La calle está abarrotada de turistas que no se orientan
ni con Google Maps.
Ruidos de pájaros,
gatos callejeros.
Una vecina misándrica, ni saludo
ni puente de plata.
La indiferencia es metáfora. —>
Camino buscando el coche

Prefiero una ráfaga de viento. Hacer kilómetros
del Cielo a la Tierra,
pongo a merced mi propio dolor. Me libero,
mientras todo pasa.
Desenvejecer a todo trapo la vida.
Cruzo las fronteras impuestas,
lloro superando los abismos.
Huyo para encontrarme. —>

Regreso

Soledad que me llenas de mí.
Me has enseñado a quererme
en la noche confusa
donde lloro otros lugares.

Encuentro en mi corazón
una casa que llamo Finestrat donde cocino
guisos de mar y montaña
que son mi remedio.

Cierro la puerta
como sanando la herida.
Este vacío ocupa todo, pero nada es.

(Inédito) 


LAS BANDERAS

El pueblo lloraba sangre por la boca,
por la nariz y por todo eso a lo que le llaman orificios.
Las madres recogieron
en trozos a sus niños,
era una obra perfecta y carnicera.
Aquí hay una pierna, allí media cabeza,
¿dónde cayó su tronco?
Los bombardeos eran continuos
nadie apostaba por
la PAZ, la PAZ
era una palabra ajena y escurridiza.
¿Quién podría pillarla y traerla para siempre?
El pueblo con un pie en la tumba,
creía en las banderas,
las estiraban oscuras y temerarias,
colgadas, respiraban como trapos.


TRÍPTICO DE LA MUJER HAMBRIENTA

1
Mis monstruos han mutado.
Esa adolescente en el andén, ya no llora por sus piernas flacas.
Llora la mujer porque sus piernas no se mueven.
Los monstruos muerden los huesos, se detienen en el pelo para hacer trenzas.
Llena de dolores, con el estómago vacío, muevo los dedos suavemente.
2
Más allá del quejido de mis tripas, me he preguntado:
¿Cuándo se come en esta casa?
3
Un hombre tararea en la carne, parecía que abría la herida ¿o la cerraba?
Una mujer dibuja una cuerda floja, resalta el vértigo y el horizonte.
Suena la flor de Rokia Traoré –ya no siento hambre- deslizando en los labios y los pies desnudos una plegaria.


EXÓTICA BELLEZA DE LA FLOR

Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Hay un cielo lleno de estrellas
y una estrella que titila de emoción
en el centro, justo en el centro.
Hay una selva que guarda la flor más exótica.
Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Hay un espejismo en tus ojos claros,
un oasis eterno en el que quiero morir.
Hay un corazón que palpita
y se escucha en los tejados.
Hay un árbol de vida que me habla
de manzanas y serpientes.
Hay un deseo que se mueve y da señales de vida.
Si digo orgasmo ¿tendré uno?
Soy la iglesia rosa que espera el monje.


EL CAMINO HUELE A TIERRA

En el dintel dormía una jaula de madera,
un jilguero que no surcó el cielo
cantaba en el trapecio historias
de sus días maravillosos con semillas y agua.
Tres mujeres sentadas
ponían sus miserias sobre la mesa;
aunque no se escuchaban,
repetían el mismo ritual
cada día en el almuerzo.
Un hombre aburrido fumaba un pitillo,
dos mujeres hermosas
sonreían creyendo en el amor.
Las herraduras colgadas,
la cabeza de un jabalí y un corzo.
El café servido,
la manzanilla en su punto,
el periódico abierto en la columna,
los clasificados vacíos,
suspendidos en un remoto silencio.
Y yo gritando en la nada consumida,
midiendo el vapor de la taza,
pensando en el aljibe,
en el tomillo,
en el jilguero equivocado,
en las carretas y en los caminos
por los que no he caminado.
Pago el café y me marcho
por el camino que huele
a tierra y a manzano.


Beatriz Giovanna Ramírez nació en Bogotá, Colombia, en febrero de 1979. En Colombia se licenció en Lingüística y Literatura (UD) y ejerció durante años como profesora de Lengua Castellana y Literatura. Diplomada en Creación Narrativa (UC). En España se Licenció en Teoría literaria y Literatura Comparada (Universidad Complutense de Madrid).

Vive en España con sus hijos desde hace una década. Recientemente ha obtenido la nacionalidad española.

Ha colaborado en varias revistas literarias y periódicos digitales. En el 2012 publica su primer libro de poesía Antes de entrar en el bosque, le siguió Un montón de espejos rotos, Microficciones en escenas de pingback, Poesía de Alta Traición y Desnuda junto al mar.

La voz poética y narrativa de Beatriz Giovanna Ramírez, plasma esa búsqueda incesante de la identidad femenina y el nexo con la consciencia social y feminista. El compromiso de la lucha por los derechos de las personas con diversidad funcional y Lgtbi, toman forma en su hijo Jack, un chico transgénero con Síndrome de Down.


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