FLORES PARA NO REGAR | VALERIA PARISO

FLORES PARA NO REGAR
3
 
Si en cada cicatriz me apoyaran
un tallo
con su flor silvestre,
manzanillas, verbenas,
malvas,
dientes de león,
tréboles blancos,
nadie vería la belleza
de este cuerpo roto
que resiste.
 

5
 
Lo último que intenté
fue la caligrafía japonesa.
Quise escribir palabras
como juncos, cangrejo,
algo real como grano de arroz.
Con la mano derecha
mojé el plumín en la tinta,
dejé caer una gota
que pesaba más que un colibrí,
toqué el borde de vidrio
con el filo plateado,
y apoyé con ternura
el misterio en la hoja.
Dice Sayuri que su paciencia
ancestral también tiene límite,
que no quiere enseñarme
nada más,
que otra vez,
otra maldita vez,
puse tu nombre.
 

29
 
Todavía tengo que aprender
a pararme igual que las gaviotas.
 
Llevo días observando la forma
en que descansan a la hora del almuerzo.
 
Hay un ventanal inmenso junto al lago.
 
Las veo llegar, quedarse.
 
Ahora hay veintiséis y son las doce.
 
Imagino que miran
la ondulación del agua,
algo perdido,
algo que fue y vino tantas veces
que no sorprende a nadie.
 
Las miro para ver si aprendo.
 
Tengo que aprender.
 
Quiero hacer igual que las gaviotas
que contemplan sin miedo la belleza
paradas sobre el muelle devastado.
 

37
 
Una tarde,
estaba con mis hijas frente al monte
y apareció un zorro cerca de nosotras.
 
Nos quedamos quietas.
 
El animal se acercó.
 
Nos miramos y no dijimos nada.
 
El zorro
tomó un trozo de carne,
corrió,
cruzó la ruta,
y en un destello se perdió en el monte.
 
Vimos su cola iluminada
mezclarse para siempre con la hierba.
 
Qué hermoso poder irse con esa rapidez.
 

40
 
Y nosotros
que juntábamos la lluvia con las manos
invocando al dios de los ausentes
para que nos sea dada la alegría
de no perdernos nunca.
 
Digo nosotros y es como si mintiera.
Digo nosotros y alguien no ha venido.
 
Un día comprendí la soledad
de no tener que alimentar a nadie.
 
Un día las manos me sobraron
y lloré frente a la luz de las ventanas.
 
Un día supe
que lo que me diste,
lo que cuidé y me diste,
eran flores para no regar.
 

Extraído de PARISO Valeria, Flores para no regar. AqL Ediciones, Buenos Aires, 2021.

 
Valeria Pariso (Muñiz, Provincia de Buenos Aires, 1970). Publicó los libros de poesía: “Cero sobre el nivel del mar” Ediciones AqL (2012), “Paula levanta la persiana”, Ediciones AqL (2013); “Donde termina esta casa”, Ediciones de la Eterna (2015), “Del otro lado de la noche” (2015) Editorial El Mono Armado, “Triza” (2017) Editorial Detodoslosmares, “La trilogía: Uva negra/ Mascarón de proa/ El castillo de Rouen”, Vela al viento Ediciones patagónicas (2018), Segunda edición AqL (2020), Zarmina, Ed. Mascarón de proa (2020); “Flores para no regar”, Editorial AqL (2021). Primer Premio del Concurso de Letras, categoría poesía, del Fondo Nacional de las Artes, año 2019, con su libro “Zarmina”. Varios de sus poemas fueron traducidos al francés, al portugués y al italiano.
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