GAUDEAMUS | XAVIERA HOFFMAN


CONTENCIÓN
Eres fuego útil bajo un cazo que hierve las tripas de mis ansias,
la tijera que corta el hilo que intenta escaparse de la falda,
a tu paso la fatiga es ajena a su propia estrategia.
Porque cuando respiras acompasado al retraso
tiemblan argumentos y ronronean verdades,
saltan chamuscados los huecos que separan a la individualidad de la indiferencia,
y la débil bisagra del ocaso es una nueva oportunidad para el siguiente día.

¿Qué sería del equilibrio sin tu existencia?

Los atardeceres se cubrirían de polvo,
las recetas quedarían estériles y olvidarían con el tiempo su sabor,
la sed se estacionaria indefinidamente en la resaca.
Montañas, ríos y mares se ocultarían en sí mismos,
y se perdería el interés cartográfico de mapear el lenguaje.
Dulce y tempestuoso el arte de las relaciones existiría en escaparates.
Las deshoras tendrían un sentido menos romántico,
y los cariños que amalgaman la comprensión serían aprovechados sólo por dentistas.

No hay perdón sin deseo,
No hay nombre sin unos labios,
No hay olvido fácil,
Ni cauce huérfano.

 


H.

Hombre, hubiéramos huido hasta hallarnos hechos harapos, hediondos, hoscos. Holgazanes, hurtaríamos hambrientos: hogazas, huevos, higos, huesos, hígado, hórrido hachís. ¡Ha! ¡Henos humildes halagándonos habitualmente! Hablando… Harta habilidad, hermano. Harta hazaña, hierba, heroica hermenéutica. Humanamente hurgándonos. Humanos. Harta humedad, humor, historia.

 


A VECES ME OLVIDO DE MI

Perder a un gran amor es posible pero lleva tiempo.
Si se orean en la ventana los viajes y los despertares, las ráfagas de viento los arrebatan para jugar con ellos y si no se los llevan mucho más lejos, amanecen bien revolcados entre las ramas de los árboles.
Las palabras se pueden engarzar una a una con aguja e hilo y según la cantidad que generalmente es vasta, cuando terminan sobre tus pies como una sola tira kilométrica, ésta sirve después para tejer una carta o un poema.
Los abrazos son otra cosa, ésos se cuelgan en ganchos, y las heridas abiertas cicatrizan más rápido con chile y mezcal.
El frío dificulta las cosas. Cuando hace frío queremos guardarnos en los recuerdos, y siempre hay uno constante y placentero que no nos suelta. Es recomendable no forzar el olvido en esos momentos.
Con el sexo se debe tener especial cuidado según la mezcla de sensaciones, imágenes y sentimientos. Según su tipo, calidad y constancia. Vale la pena quedarse con algo de eso. Siempre se agradece en ciertos momentos de soledad. El sexo no urge. Dejemos el sexo al final.
Las promesas y las fantasías, si se meten al congelador, al sacarlas al sol en una tarde particularmente calurosa quedan evaporadas en menos de una hora. Y, como la tierra, los besos y las miradas tarde o temprano erosionan.
La confianza y la complicidad, si queda mucha o poca o si queda más de una que de otra, pueden guardarse entrelazadas dentro de una bolsa para que no se sequen. Nunca se sabe cuándo se pueden volver a necesitar, y secas ya no sirven.

Las emociones son lo más difícil. Dicen que las mariposas van a un frasco. Que los vuelcos se regresan con ligas y los huecos se retacan con pan.

Eso sí, perder a un gran amor de jalón es imposible. Para lograrlo hay que hacerlo “perdedizo”. Hay que ir soltando de a poco, como a las miguitas de pan, como una gotera, como una fuga de aceite, como cada lágrima discreta.

 


GAUDEAMUS

Comer, comer hasta saciarse. Comer sin hambre. Comer de todo. Comer para rellenar cualquier hueco, hermano mío. Rellenar al amante. Llenar el buche, las tripas, las ganas. Que el lujo y el vicio sean mero pretexto para glorificar estos altos grados de la existencia. Que el hedonismo sea ahora y siempre y el resto de nuestras horas, gerundio, obscenidad, exceso y nihilismo. Que la bacanal nos absorba, nos succione, nos aflore los más bajos instintos. Instintos, instintos vanos, sí, instintos sin sostén o fundamento pero al fin y al cabo nuestros, que estamos vivos ahora y siempre y el resto de nuestro tiempo.
Beber, beber para elevar la frecuencia. Beber para inundar al amante sin sostén o fundamento. Beber noblemente. Beber a ríos, a mares, beber para brindar por la originalidad y la inteligencia. Echar un trago, camaradas. Echar la espuela. Empinar el codo. Empaparse de toda la miel antes del ocaso. Consumir de un trago o a sorbos continuos este maná antes de que el calor del sol lo derrita. Porque bien sabemos que bajo aquel Dios no hay nada nuevo. Ni nosotros, ni el ahora, ni un siempre, ni nuestro dolor presente, físico y espiritual, harto.



Xaviera Hoffman (CDMX, 1980), poeta, investigadora , artista multidisciplinaria.
Ha publicado en revistas digitales como, NYU/TISCH (School of the Arts, New York University), Revista Replicante, Morelos 3.0, Exquisito Fiu Fiú, La Hormega, Lenguaje y Simulacro, Revista Moria y Locomotor (Guía Cultural de Guadalajara y Mazatlán), así como en el libro San Lunes de resaca literaria (Antología literaria. Compilador Francisco Rebolledo. Lengua de Diablo Editorial, Cuernavaca, 2014). También participó en el primer Festival de la Lectura organizado por el colectivo Ruina Tropical (2017), diversas lecturas poéticas organizadas por el Programa Universitario de Estudios de la Complejidad y Formación de la Ciudadanía (UAEM) y el II Festival Internacional de Poesía “José María Heredia” 2018.

Actualmente es participante del programa de posgrados de calidad meal (Maestría en Estudios de Artes y Literatura), colabora en los seminarios del Grupo de Robótica Cognitiva, impartido por el Centro de Investigación en Ciencias (UAEM), es directora de la asociación civil AR.CO. ARTE Y COSMOVISIÓN A.C. y dirige la publicación electrónica LENGUAJE Y SIMULACRO.



 

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