ELOGIO DEL VACÍO | GERARDO MIRANDA

ELOGIO DEL VACÍO | GERARDO MIRANDA

ELOGIO DEL VACÍO

dice que el vacío no nos determina
porque a final de cuentas la distancia es sólo una
nos habló entonces de páramos y caminos desconocidos
de las américas
de los montes      las montañas     y los ríos
de los reflejos
con la tonadita tosca del tán tán electrónico y el estrobo (palpitante)
sin que retornáramos al comienzo porque el comienzo no existe
toc    toc golpeaba        pero no se decía nada
todavía
con esa esplendente forma de abordar a las personas desconocidas
y el temor de no saber a bien si desapareces tú      o el horizonte

podríamos dibujarlo aquí mismo     si las manos no nos temblaran
si   los fragmentos no nos importaran mucho
menos la blancura
ya ni el tacto sería necesario        ni las luces siquiera

(ella)

nos dice algo sobre los pastos verdes que se enredan por el cuello
con la ilusión de verlos florecer en la cabeza
elegante como una vieja muñeca rusa con más de tres cuerpos sobrepuestos
alejada del barullo y de las cosas
tal como las luces desprendidas en lo alto de la cima
convertidas en el desecho sonoro y el vocoder que nos descompone la voz

acabamos por conceder la duda y el beneficio
ya ni el tacto es necesario ni las luces siquiera
porque habría que verla al rostro directo
sin aspavientos
en un esfuerzo diametralmente opuesto al planteado en un principio
pero se mueve
ya no hay allá      porque el acá tampoco existió nunca
porque el cerca y el junto tampoco lo hicieron
grábate en la cabeza esto

es decir

somos multitud entre individuos
y la esperanza se nos escapa
porque el hombre que la posee no es tal
porque tampoco la posee
y no es tal
pero tampoco hombre
pero es espacio
es
o está vacío

a veces nos habla de las dunas
de los complementos del placer mediato y la complicidad
como decir
algo similar a que la luz ya no encaja y no se mueve a sus anchas
sin ojos ni cejas que la arrebaten el vocoder y el estrobo
el coleccionista de mundos plásticos
en fin

que es como dejar de percibir la luz misma desde dentro
como dejando el cuerpo descansando en licores
y esperar al otro día a que la luz se lo consuma todo
de nariz a rabo

(ella dice)

pero de noche las sombras se atomizan
se repliegan o hacen acto de presencia
y es relativo
como la luz misma donde el cuerpo es su materia prima
de tal manera
a veces imaginaria        las cosas se suceden
se solidifican
entonces existen dos vías

a) que la luz sea discordante por completo del punto de origen
b) que la luz no sea discordante por completo del punto de origen

podríamos dibujarlo aquí mismo      si las manos no nos temblaran
ya que los fragmentos no nos importan mucho
menos la blancura
ya ni el tacto es necesario      ni las luces siquiera
y la heterodoxia ya no conviene a las formas simples

(ella intuye)
podríamos decir que es otra cosa
pero eso no lo sabemos
porque la adivinación no es válida en estos casos
es decir       la luz será abolida
y tendrás un poco de oscuridad para ti solo y será suficiente
con delicadeza y con el tiempo necesario
porque los sucesos remotos       ahora y siempre nos parecerán remotos
y los recuerdos se nos nublan
como los acontecimientos diseccionados
que nos esperan a la vuelta de la esquina

repite conmigo

no retornamos al comienzo porque no existe
no llegamos al punto fijo porque no existe
y el engranaje se oxida ante el paso nuestro que existe        pero no sentimos
la incorporación del movimiento no mecánico no perpetuo
es palabra de locos
como si la complicidad artera nos detuviera las manos

oh virgen del apocalipsis
señora del sendero       más orgullosa que la vida misma
el contraste y la paciencia
el regreso de la armonía mística sobre caballos
patrona de los ciegos
descalza de mis amores
sabandija de las llanuras
a dos de tres que acabamos por vencerte

la dirección nos lleva a todas partes pero no es un punto fijo
es otra cosa que asciende y llega al punto de partida
pero nos dice
nos insiste desde la lejanía del regazo celeste y las estrellas
no a la irradiación y al poderoso velo de las nubes
no hay lamentos      hay vacío

dice que el vacío no nos determina
porque a final de cuentas las distancia es sólo una
un intento fallido para calcular el silencio
un carrusel de caballos desbocados
donde este cuerpo doble que no distingue la diestra de la otra
más allá de dudas y los cuerpos
como la proliferación del azogue      el suicidio y la continuidad
un enorme carrusel de caballos desbocados

hay un punto de partida irracional
hay una casa deshabitada en medio del silencio

algo así como el constante percibir de la onomatopeya del silencio
como soñar en lenguas extranjeras ajenas al tacto de los ojos y el sonido
extrañas a la sombra de la luz sin ángulos ni reflejos

unos segundos de espacio no ocupado

de vacío

y a ver cómo te las arreglas


EL IDIOMA DE LAS PIEDRAS Y LOS MUROS

Yukio inventó a los tres años
un lenguaje que sólo entendían aquellos
que carecían de boca y cabeza
el lenguaje consistía en agrupar los diferentes sonidos
que el viento emitía al ser cortado por un sable

Yukio podía hacer combinaciones de sonidos
géneros y palabras
pero cuando despertaba
todo aquel lenguaje
se perdía irremediablemente

entonces
trataba de recordar el silencio
o construirlo
había guardado en sus adentros
el idioma de las piedras y los muros
de los cuerpos y las cosas
mientras la ciudad que habitaba
era consumida por el fuego
destruyendo el silencio y desarmándolo

entonces la boca se le llenaba de silencio
las palabras se detenían en su boca presas de sus labios
sin que sonido alguno brotara de las grietas
así el silencio crecía y se apretujaba contra los cuerpos
los muros y la carne
el silencio se envolvía y se devoraba a sí mismo
tal como Yukio había soñado

Yukio entonces cerró los ojos
tratando de recordar dónde había comenzado su vida
pero la existencia
no es un periodo lineal
tampoco oblicuo ni accidentado
es otra cosa

Yukio no sabía dónde había comenzado su vida
si a la hora de su nacimiento
o de su desprendimiento
si de día o de noche
tenía un sueño recurrente
donde los tocamientos
jugaban el papel principal
el punto de luz sobre la cueva
el cuerpo se le perdía y regresaba incompleto
entonces
fue a desprenderse otra vez la memoria
la puso junto a su cuerpo hincado
con las palmas juntas y el sudor recorriéndole la espalda
mirándole directo a los ojos desviados por el desprendimiento
de los tiempos otros
y los muros se repliegan
forman un triángulo con su rostro
donde antes no había nada
dice muros
dice cuadros
dice no
a la ciencia de los cuerpos y las cosas

y se aburrió pronto de su cuerpo
y quiso separarlo
no     dijo Mishima
no    dijo Kimitake
no    dijo Hiraoka
a la ciencia de los cuerpos y las cosas

un cuerpo disfrazado de hombre
hay un vacío en el centro de su cuerpo
abraham e isaac después de consumado el acto
el tajo de espada que sucede
y afecta al cuerpo entero
sin intervención divina

aquel golpe maestro de dadd
donde no hay avellana sino cabeza y se consuma

cuando Yukio se posaba en el regazo de su madre
ella le acariciaba el cuello
porque las madres son así
ellas acarician los cuellos de sus hijos

entonces soñó su propia caída
soñó que le cortaban el cuello
y el cuerpo se le perdía
despertó entonces
y se abrió el vientre
y después le cortaron la cabeza

luego su madre lo recostó sobre la cama
y lo arropó con la frazada de tela pintada al óleo
luego besó sus ojos
con mucho cuidado y concentración
para no perder la cuenta

primero el derecho
luego el izquierdo
después el derecho
y después el izquierdo
y después perdió la cuenta
y besó su frente
y después acarició su cuello
porque las madres son así
ellas acarician cuellos
y los hijos se posan en sus regazos

no     dice Mishima
no     dice Kimitake
no     dice Hiraoka
a la ciencia de los cuerpos y las cosas

porque el centro de su cuerpo está vacío
hay un vacío en el centro de su cuerpo
el proceso recortado en el horizonte


MISHIMA VI

el loto en su opulencia
merma de seguro la percepción del oyente
dos lotos menos la memoria
equivalen a la precepción primera del receptor
con el cuello que se alarga
una simple mirada al interior del cuerpo
no es suficiente para levantar el ánimo ni la cabeza marchita

cortarse el vientre y fingir que no pasa nada
¿no es algo de mal gusto?
mira que después tumbarte la cabeza
y seguir fingiendo
no es de caballeros

me busco a dios en las costillas
en el cuerpo entero de orejas a muñecas
sin pasar por alto el pecho y cicatrices
la mirada
y el tacto adelgazado entre los dedos
es decir
más allá de las mitades y filamentos
del centro que hace sombra y me contiene
antes de la resurrección forzada entre los vivos

aún recuerdas     Yukio
la temperatura de un cuerpo en reposo
el aliento enmarcado en la mandíbula antes de multiplicarse

y aquí comienzo
con el anverso y el revés
de lo que no se percibe
de lo que no se palpa
de lo que no se mira y sobrentiende
el principio
el verbo
luego la espada
el sudor y la transparencia
después el filo
y el brillo
más letal que cualquier hoja
más que cualquier luz
el movimiento
el sol que nos degüella con sus rayos
igual al denso aroma de las flores asimétricas
que se ocultan tras la carne rota
el inexacto corte de la vista y su perspectiva
mirado desde otro punto
nos marca la carne y las espaldas
rojo el cuerpo desde la pátina
hasta el hueso

ubico mi nacimiento
en la parte opuesta de la existencia
en la parte faltante del plano cartesiano
el tatami el dialecto
la lengua muerta

no huyas cuerpo
o huye si así lo consideras necesario
pero no modifiques tu estructura
queda sombra o barco encobijado en sombra
rostro o imagen que se queda
después de que no hay recuerdos de los rostros

mi cuerpo a través de la nada
la materia
la encrucijada vuelta loto y llamarada
rota la carne
menguados piel y músculo
y el esqueleto intacto

la perpetuidad de la forma y su estructura
¿has arrancado una flor de su tallo?
sólo resiste unas horas
¿has separado una cabeza de su tronco?
¿cuántas horas podrá durar?
¿cuánto tiempo tardó san denis en convertirse en santo?


LA MEMORIZACIÓN MAQUINAL DE LAS PARTES TODAS DE UN CUERPO

déjame caminar por las brechas hasta donde los senderos se bifurcan
y se percibe la ciudad completa con toda su blancura
la incandescencia total de la noche inverosímil
intermedia
donde sueles aparecer y desparecer
existir o no existir
más allá del deterioro de las formas

hablemos entonces de los entornos marchitos
de la proporción equivocada de los cuerpos
hasta entonces frente a frente por lo alto
y ese soplo inadvertido de las llamas
donde podemos vernos a la cara
e imaginar
que nuestro cuerpo adquiere el volumen deseado
los miembros fuertes
ejercitados
por el remo
la balanza
la repetición
y el calentamiento
con el susurro del viento que traspasa
los poros
los músculos en reposo
y los nervios tensos
imaginar incluso el desprendimiento de la piel
donde no importará entonces
si vamos o venimos
si el cuerpo mismo nos expulsa y se adentra por completo en el vacío
y el silencio se detiene porque no lo es tanto
el pináculo de una construcción derruida
donde alguna vez también fuimos algo nuevo
será no un impulso perdido en el horizonte de los pensamientos anteriores
seremos
puede ser
lo que alguien imaginara en un futuro no remoto
la señal de despedida
un capricho estético
la memorización maquinal de las partes todas de un cuerpo
el rostro de la noche y la falsificación completa de la carne
ante la herrumbre
la descomposición de la materia
el desgaste de la noche
antes incluso del desprendimiento
ahora acomodo mi cuerpo
recuerdo la tonada de las vidas breves
1
2
3 golpes en el cuello
hombres que guardan para sí el retrato del tiempo
que corre y que se aleja

descenderás entonces
y volveré el rostro
recordando el roce del cuello en el filo de la noche
fuertes miembros
ejercitados por el peso
y la repetición constante de patrones exhaustivos
que forman desde el comienzo una estructura inquebrantable

hasta que el niño tenga conciencia de sus propias facciones
de la fortaleza de sus músculos y el poder de sus extremidades
cuerpo más hermoso nunca habrase conocido
hasta que el niño tenga conciencia de sus propias facciones
hombre más alto nunca habrase conocido
hasta que el niño tenga conciencia de sus propias facciones

bendito será aquél que intuye la soledad de un rostro sin perfiles
y la lucha eterna contra la libertad amarga
el filo del cuchillo limpiado del canto del aire en las carnes ajenas
que succionan cualquier mácula
escribir haikus sobre nuestra piel
mientras los cimientos de nuestra casa yacen en la noche
mudos más del tiempo necesario
cómplices del polvo y carcajada
lágrimas y noches
tibio y oscuro el eterno camino
viento y llamarada
fría llamarada
como fría la noche y el camino
carne en ciernes y ojos listos

absorbemos un poco el clima
y nos hinchamos con los rayos
y la lluvia y el viento
qué ganas de arrancarnos la piel de a poco
que es como leer nuestro silencio sin comas y sin puntos
no se nos baña la piel entre las puras lágrimas
ni los ojos se desprenden antes del último vistazo
y así hasta que la redención sea asunto de otros tiempos
y la salvación toda no sea sino puras mentiras
comenzaron a moverse las memorias
lentas
arrastrándose por el pensamiento
e hiriéndose las propias rodillas negras
las palabras
los sonidos
los gestos
las señales
y tan de pronto nuestros cuerpos
que se escuchan pero no se comprenden
se convierten en el preámbulo de un lenguaje extraño
que se estrella en las paredes

loco sosiego y la noche en mente
declara confeso la huida entre los muros
baba y hocico tras las puertas del que a veces se desea y no se tiene
sea la pornografía bendita
y el mancillar entero de los cuerpos que no sobran
tu carne tu carne
y la piel que la contiene
labio y costillar y tripa entera
veo esto y lo repito
sea pues en un instante las flores fenecidas
y de tanto en tanto lo que el cuerpo no requiere
se resbala y se aleja y se quiebra y se compone
pero el mundo no se acaba
lo que en una sola cabeza gira
no se regula
no se tienta ni se detiene
y entre tanto
las esquivas líneas de frente avanzan de par en par
y el peñasco aparece ¿dónde están las flores?

el simulacro henchido
y el olvido por el cambio del siglo que nos tocó tempranamente
desde el lugar y el no lugar
el hombre se reconstruye sobre sus propios muertos
mientras las ciudades se derrumban

y la derrota es total

sobre nuestro propio mundo
empezando otra vez de cero
viendo la pausada caminata de los insectos recorrer la silueta maltrecha
de un cuerpo que no es
bajándonos los párpados silentes
nos vamos cantando una melodía que inventamos
mientras andamos en rutas que nunca conocimos

la señera irrupción deshilvanada frente a la noche
más la ternura de atrás tiempo
lucha de frente contra el olvido
la carne tierna
y el circunstancial significado a la orilla del instante

ser tú mismo dos veces y encontrarte atrapado en tus costillas
decir “NO” también es siempre
las huellas de los labios se convierten en memoria
piel con piel
aliento con mirada
y las palabras que no se nombran
porque le sobra viento a la intemperie
y oscuridad a la noche
le sobra cuerpo a la noche y calor a la llamarada


GERARDO MIRANDA (Estado de México, 1984) Poeta, ensayista y promotor cultural, Licenciado en Ciencias Humanas con diplomado en filosofía por el Centro Universitario de integración Humanística. Egresado de la maestría en Literatura Latinoamericana Contemporánea.
Textos suyos aparecen en varias revistas literarias de México, Chile, Brasil, Colombia, Venezuela, Suecia, España, Portugal e Italia, así como en diversas antologías y libros colectivos. Ha realizado entrevistas y reseñas para la Coordinación Nacional de Literatura del Instituto Nacional de Bellas Artes y participado en diversos encuentros y lecturas en las ferias nacionales del libro desde el 2010, así como en diferentes talleres y seminarios literarios. Es organizador del ciclo de mesas sobre crítica y debate sobre la poesía y los poetas en México y miembro organizador del festival anual “Vértice en el tiempo”. Ha dictado diversas conferencias y ponencias en torno al ejercicio y literario. Fungió como editor de contenido en la Revista literaria el Golem y colabora activamente en Altazor Revista Electrónica de Literatura con su sección “Rutas Paralelas” muestra de la poesía hispanoamericana reciente, además de dirigir la editorial artesanal Tábanos. Obra suya se encuentra traducida al portugués, inglés e italiano y abarca Venus y las Moscas, (Ediciones el Golem 2010), Odilón (Rocinante Ediciones 2012) y LA HIPERBÓLICA CAÍDA DEL INSÓLITO NIÑO WEBBER (Ediciones el Golem 2018) Mantiene varios libros inéditos.

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