LA PRIMERA MUJER, LA PRIMERA PALABRA | GINCY ZÁRATE MENDIVELSO


VOLVER
De una forma extraña
nos volveremos a encontrar
con ese fragmento propio
que abandonamos en
cualquier calle para
entrar en el péndulo
del amor y del olvido.
Sabrás que ese pedazo tuyo
nunca te abandonó
estuvo en cada caricia, en cada miedo
en cada abandono.
Ese fragmento tuyo
Te invita a caminar,
solo por caminar,
te ofrece esos respetuosos silencios
que solo los amores viejos
y la soledad
te pueden regalar.


EL SILENCIO DE LA PESTE

Caminamos estas calles
Al lado
de la potente
invisibilidad de Dios.
Volvemos a nosotros
Como quien vuelve
de aquel puerto de guerras olvidadas.
Volvemos a las pesadillas de la infancia
a encontrar el silencio
frente a la serpiente
que custodia
debajo de la cama.


CAMINOS ENCERRADOS

El sudor
de nuestros ancestros
conforma el material
de alguna vieja estrella.
Cada paso
hacia adelante
en las calles
nos devuelve en el tiempo
Y buscamos
en las profundidades
de nuestros océanos
el sentido
a este presente incierto
a esta forma de perdernos.


EL VIAJE DE PENÉLOPE
El nuevo viaje que se hará en Ítaca
No corresponderá al de los belicosos reyes
Ahora es Penélope, quien
con la presencia de Atenea
Busca en las lunas las claves del origen
disecciona pájaros
Acapara en su pecho música
Y hace del gran árbol de su lecho
Las manos con las que ella escribe
el destino de los vientos.


LA PRIMERA MUJER, LA PRIMERA PALABRA

A Lucy

De esa sombra,
en la que siempre llueve
emergió una llama
con miedo a ser apagada,
ella se vistió con agua y tierra
para caminar llanuras y montañas
y en esa presencia, aún sin nombre,
palpitaría un huevo
en el fuego de sus entrañas.
Pasadas varias lunas
dos antorchas rasgan la noche en medio de una tempestad,
el trueno les permite recordar un temor olvidado
mientras ella protege a su cría del rugir de ese universo
que quiere ser revelado.
La tormenta cesa, la oscuridad huele a tierra mojada,
la quietud se impone y las estrellas parecen creaturas aladas.
Ella quiere bautizar esa magia
del mundo renovado por el agua,
con su índice le enseña a su hija las luces del firmamento
y el infinito las contempla;
entretanto, la mujer descifra las claves del origen
amarradas en su lengua y su garganta.
Ella inhala el silencio y exhala un murmullo:
Los dioses son nombrados
Y el mundo se salva de la nada.


LA OTRA TROYA

Soy la sombra de mi ciudad
que camina en otras ciudades,
bajo un cielo que pende de un hilo de polvo
y con la memoria de un mitómano
que mastica las tardes, como si fueran las sobras del día.
Guardo en mis escritos las miradas,
sin haber visto sus ojos.

En las tardes somos hojas infladas con vaho y letargo
que se estrellan, con indiferencia, en las calles.
Caminamos vigilantes bajo las nubes
como si el sol escupiera piedras,
como si nosotros mismos nos negáramos
o desconociéramos nuestra existencia.


GINCY ZÁRATE MENDIVELSO. Doctora en Teoría Literaria y Literatura Comparada, en la universidad Autónoma de Barcelona, España. Magister en literatura de la Universidad Nacional de Colombia y Profesional en estudios literarios. Ha trabajado como curadora del libro: Cartas de la persistencia, dentro del marco de Bogotá Capital Mundial del Libro, Biblioteca Luis Ángel Arango. Es la escritora del libro Guía del Maestro, de la novela Buda Blues de Mario Mendoza en el marco del Plan Lector de la Editorial Planeta 2016. Ha escrito varios libros sobre estudios literarios latinoamericanos en editoriales universitarias; como también ha elaborado artículos en revistas académicas sobre literatura latinoamericana. Participó de la antología Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana del Siglo XXI, editorial Lord Byron con cuatro poemas de su autoría. Lleva más de 15 años desempeñándose como Docente universitaria e investigadora en Humanidades y Lengua Castellana, en la línea de Literatura.


 

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