ESCRIBEN LAS AVES SUS MENSAJES | GUIOMAR CUESTA ESCOBAR


MACONDO

Cada abril el macondo se quita su ropa
de hojas verdes, para vestirse enteramente
de flores doradas. Produce entonces flores
y frutos muy visibles: Los frutos son enormes,
con cinco alas, entre rosados y cafés, capaces de volar.

WIKIPEDIA

Ha llegado abril
con su aroma de azahares
y una atmósfera violeta
alterna con los arreboles
del amanecer

Mi árbol
—el Macondo—
se desnuda muy temprano
arranca de sí el viejo ropaje
ha llegado la estación
de las flores doradas

Sus frutos de cinco alas
me preguntan por Shangó
el Orisha (1)
que les regala su danza
y limpia su corteza
cada mañana

Vuelan sus semillas
entre los árboles del bosque
a los lugares más remotos
del alba

En mi Macondo
de tronco poroso
escriben las aves sus mensajes
y el jaguar y la anaconda
consignan sus nuevos territorios

En la mañana
miles de sonidos
se adhieren
a su tronco

Y en las tardes
el Macondo
canta su lamento

Mi Macondo
—al entrar en vigilia—
se convierte
en navío de guerra
surca los mares
desafía y arrasa
los barcos negreros

Y le refiere
a los vientos Alisios
y a los Monzones
lo que cada criatura
de la selva
ha tejido a sus raíces


ALFABETO DE PÁJAROS

Sé muy bien por qué escribo
lo supe desde el día
cuando al rayar el alba
noviembre me recibió
con este nombre de poeta

Escribo
y unos pasos sigilosos
esconden evidencias
que estremecen mis entrañas

Reconozco una luz en exilio
letra muerta
ceniza de tantos poemas
que mis antepasados sepultaron
en el fondo del olvido

Doblo la última página
del diario de mi tatarabuela
y me sumerjo en una memoria
hasta ahora desconocida

Respondo con todas las palabras
que hacen guardia
—día y noche—
al pie de mi nuevo libro

Desentraño del alfabeto
de los pájaros
la segunda armonía
es casi imperceptible
va más allá de su lenguaje

Allí donde el Verbo vive
cuencos de cristal de cuarzo
que recorren años luz
música del Infinito


CUANDO VUELVE LA NOCHE

Has dejado en mi ser
un canto de fuego
que me habita
una gota silente
como gota de aurora

Rebasas la memoria
hasta tocar el fondo
un beso te aplaca
otro beso te colma

Desarmo tus ojeras
cuando vuelve la noche
a revelar el deseo
y una gota de vida
resbala aún por mi boca

¿A dónde que no llegue
el eco que es mi fuente?

¿A dónde el canto
que en la ausencia
es implacable?

Descúbreme de nuevo
tu cuerpo que es mi lengua
mi umbral
mi red tu pecho

Descúbreme de nuevo
regrésame hasta el fondo


ARGONAUTA DE LA LUZ

Has reconocido a esta mujer
compañera – hermana – amante
quien es —ha sido y será—
ante todo poeta

Me precipito con mi palabra
debajo de la muerte
y sepulto allí
todos mis demonios

Dialogamos en silencio
me aceptas y admiras
y me llevas en tus labios
gran metáfora
que nos lanza al Infinito

Aplaco tu sed
con una palabra nueva
y un Verbo
argonauta de la luz

Peregrino del sendero
de la selva
que nos conduce
a la Cuenca del Amazonas

Entonces bebemos
sangre de coco
y cruzamos juntos
la Cruz del Sur

Bien sabes
que cuando el Río mar
y el Océano chocan
deslumbran al Universo


CANTOS DEL AGUA

De tu piel a tu entraña que recorro
con mirada que te abre ante mis ojos
desde Florida amor ¡qué voy en vuelo!

ALFREDO OCAMPO ZAMORANO

Me dice con su canto
un viejo juglar
—al perderse en el río—
que debo dejar partir ahora
esta nostalgia

Ese deseo inusual
de estrecharte
una y otra vez
bajo las alas
de mis árboles

Mi corazón no cesa
de llamarte
con los nombres
de nubes y cascadas

Podríamos
gozar de cununos
y sonajeros
de tu pecho a mis entrañas

Y al ritmo de tu voz
desatar los cantos del agua

Desde Florida amor
que vas en vuelo


A POCAS HORAS

Luego de unas horas
despierto en gozo
de humedad
estremecida

Recuerdo las sábanas
de seda suave y exuberante
que entre tus manos
desafiaron mis temores
y retaron por siempre
la intensidad de mis fronteras

Del caos de este mar bravío
se desprende tu lengua
temporal que se desata
entre mis piernas

Mi voz despierta
y por un instante
estremece tu cuerpo
eco de una música secreta

Se embriagan
tus raíces de mar
de fuego y canto

Mientras de nuevo
amor
el aire se serena


CAÑO CRISTALES

…mientras algunos miran al barro
yo miro las estrellas.

ANDRÉS HURTADO GARCÍA

Creador y Maestro
regálame una palabra
arrebatada al aire transparente
de la Sierra de la Macarena

Al delinear la Tierra
tu pluma le abrió el camino
al volcán y al río

Soñaste la víspera de tu descanso
con Caño Cristales

Río de los cinco colores
que al compás de un arpa recorre
la morada del Arco Iris

Lirio de agua
donde jaguares y caimanes
deliran en medio
de toda el agua del Planeta

Este Nuevo Mundo
al despertar en Colombia
y alrededor de un cóndor
congrega miles de aves
que alucinan aún nuestros oídos

Cuando cruzamos el Río
escuchamos cantos y reclamos
por las entrañas de esta frontera
de la Amazonía

Caño Cristales
engendrado en el útero del Cosmos
paleta en la memoria
de un jaspe iridiscente


GUIOMAR CUESTA ESCOBAR. Medellín, Colombia, 1950. Poeta, editora, miembro de número y subdirectora de la Academia colombiana de la lengua. Publicaciones: Mujer América-América Mujer, 1978. Tiempo del No-Tiempo del Sí, 1984. Cábala: Círculo madre tierra, 1989. Bosque de metáforas, 1991. Desde nunca, 1995. Ceremonia del amor, coautoría con Silvio Salazar, 1995. Doble sonoro, 1996. Amantes de la lluvia, 1996. Maderadentro, 1997. Jaramaga, 2001. Fuego cruzado, 2002. Huracán de luz, 2004. Concierto de amor a dos voces. Diálogo poético con Alfredo Ocampo Zamorano, 2005. Morada del cóndor, 2006. Albergue de tus labios / Casildea de Vandalia, Lola B. Sousa y Guiomar Cuesta, 2006. Casildea de Vandalia. Obra completa, 2008. Nuevo Concierto de amor a dos voces, 2013. Ánfora de luz, 2015. Al ritmo de los manglares en tiempo de jazz, 2019. Premios: VI Premio Internacional de Literatura Latinoamericana y del Caribe, Gabriela Mistral, 2001. Accésit al Premio de poesía María Fulmen, 2006. II Certamen Internacional de Poesía Luis Alberto Ambroggio, 2018.


 

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