VOLAR NO ES LO QUE HACE LIBRE AL ÁGUILA | HÉCTOR CAÑÓN HURTADO


EL CAMINO DE VUELTA

Las ondas que dibuja la piedra
al caer en el agua
regresan desde las orillas
al corazón del hombre.

Todo lo que va y viene
es música nadando
a contracorriente.

El cuerpo no cambia
al agitar su reflejo en el río
ni la sombra se deshace
tras reposar en la noche.

La piedra del fondo sentencia
que todas las aguas viajeras
tienen un camino de vuelta.


NO ES EL HAMBRE IMPLACABLE
devorando al jaguar
ni el cuerpo insistiendo en bañarse
una vez más en el mismo río.

No sucede el círculo de los siglos:
el hombre escribe la noche
y el aire la atraviesa sin hacer ruido.


ATRAPAR UN PUÑADO DE AIRE
alienta más a escribir a la mano frustrada
que cerrarle los párpados a un cadáver.

Cambiarse de nombre es extravagancia
y escribir poemas una disculpa
para arribar tarde a la cita con la muerte.

Volar no es lo que hace libre al águila,
sino el hecho de que el testigo
no encuentre su rastro en el horizonte.


PALOMINO

Los planetas
son peces del cielo.

Esta noche vinieron todos
porque sienten curiosidad
de mirar un mar en reposo.

Las olas siguen trabajando
y su música es luz en la costa.

Hace calor,
la ceiba reposa
y sus hojas están tan calladas
que oímos el pulso azul de los planetas
y los secretos que la orilla
guarda del agua.


ESCRITO A TIENTAS

Amé a los buitres que te devoraban
mientras les dabas de beber canciones
en el cuenco de tu vientre.
Amé tu nombre inasible
como llovizna que se escurre
entre las manos de los locos.
Amé la vulnerabilidad del agua
que borraba tu rastro en mi cuerpo.
De repente se abrió una vasta zanja
entre la punta de tus dedos y los míos.
No tuve más remedio que llamarle muerte
en un poema escrito a tientas
como quien lame una cicatriz.


EL FUEGO PERMANECE

Sé que no voy a morir mañana,
aun quedan poemas en el lápiz.

Ahora mismo quiero escribir
que el día de mi partida
también estaré de acuerdo.

Dolor es dormir
con los ojos abiertos
y soledad un pan invisible
que no se puede compartir.

El fuego permanece
mientras dice la verdad.
Toda vela termina por apagarse.

Poemas de Cuarteto elemental


HÉCTOR CAÑÓN HURTADO. Bogotá, 1974. Ganador del Premio Internacional de Poesía Paralelo Cero 2018. Fue finalista del concurso de cuento El Brasil de los Sueños 2008. Al año siguiente ocupó el segundo puesto en el Concurso de Periodismo Ambiental de Conservación Internacional con una crónica sobre pájaros bogotanos en vía de extinción. Escribió los libros de crónica “En la intimidad de sus bibliotecas” y “Hazañas colombianas” de Editorial Norma y los poemarios “Los Viajes de la Luz” y “Cuarteto Elemental” de El Ángel Editor. Es coautor de la selección y el prólogo de “Si después de la guerra hay un día”, antología de poesía colombiana sobre la violencia (Editorial Escarabajo 2020). Algunos de sus poemas han sido traducidos al inglés, portugués, italiano y esloveno.


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