RETIRO DE LAS SOMBRAS | HERNANDO GUERRA


INCLUSIVE

Si un poeta tiene una obligación
respecto a la sociedad,
es la de escribir bien.
Al formar parte de la minoría,
no tiene otra opción
JOSEPH BRODSKY

Nadie sobra, todos faltan.
Comprender esta verdad funda el amor,
proscribe la guerra.
Sentir más, pensar menos,
es la plegaria.
Uno comprende desde el corazón,
entiende a través del pensamiento.
El planeta necesita de más sabios
y menos eruditos.
Sabio es aquel que trascendió el conocer,
echó a la basura lo que allí debe estar
y detuvo el reloj,
es decir, escribió el poema.
El poema no pendula,
es nube que navega
en las alturas del instante.
El poema está hecho de silencio
y eternidad.
Intemporal como la Rosa,
muere en cada lectura y resucita.
“La actividad poética es revolucionaria por naturaleza”,
afirma Octavio Paz,
y el adolescente iluminado
dijo que “el poeta definirá la cantidad
de lo desconocido
despertándose en su tiempo.”
El poema es fragancia
y la flor la reina del cortejo.
La desnuda caricia del pétalo
atrae a los ángeles
ebrios del Poema.
Un ángel ebrio vale más
que mil sobrios,
ha bebido el brebaje de los dioses.
El dios de cada biblia
permanece borracho de luz.
¿Alguien ha visto acaso un dios sobrio?
Nadie sobra, todos faltan.
Hay que invitarlos
al festejo de la unicidad,
única revolución posible.
Todas las revoluciones han fracasado,
al ser dirigidas por unos pocos
que excluyeron el todo.
Cuando se incluya a todos en la lista,
se habrá fundado la paz,
porque ¿quién que haga parte
de la celebración total,
querrá apartarse a pelear en solitario
contra el fantasma de Nadie?

Inédito


TRANSPARENCIA

Salgo a la calle con el rostro transparente
YIRAMA CASTAÑO

Nací pobre en una aldea,
sin mapa donde poner tanta belleza,
y mi canto se alza libre
por los senderos de la noche

Mi única sombra es el poema,
donde habita erguida la palabra luz,
como una flor a la orilla del milagro

Salgo a la calle con la única máscara:

este silencio en la espera de la llamada epifanía,
que a veces me visita, no dice cuándo,
y como en el Zen,
me encuentra despierto, alerta

Tengo la edad en que ya nada importa

Sé que la muerte me aguarda en cualquier esquina,
con su sonrisa de dientes blancos,
tal vez la única honrada
en este país de sectas, trampas, miserias

Usted que escribe sobre pájaros
nunca supo, ya no le alcanza la edad,
de la pureza del vuelo
la inocencia del canto

Sé que la muerte me espera,
huérfano de todo poder,
por los senderos de la aurora

Sólo tengo un puñal,
que destella en “la noche oscura del alma”:
un poema hecho de insomnio, herida de luz,
de ciega luz, regalo de ángeles ebrios

“Salgo a la calle con el rostro transparente”
como mi amiga, sí Poeta,
a quien abrazo y le doy las gracias,
por tomar prestado su encendido verso

Inédito


PASAJERO

Pasajero de la noche intenta el alba
cumple el destino de tu viaje
no desciendas antes
que el ave anuncie el retiro de las sombras
en cualquier esquina
alguien acecha el paso nervioso de la hora

De La noche del árbol


EN LA CURVA DEL RÍO

En la curva del río
donde el agua se despoja
se lava de culpa
salta al vacío
la luna bebe su reflejo
colmado de peces heridos
amarillos

De Ciega luz


ALBEDRÍO

De los escombros elige el que te guste
Hay azules, cielo despejado
para aquellos que sueñan paraísos
donde la luz no alcanza
Hay verdes, como el vientre del bosque
colmados de hojas y de alas
Los hay rojos como la espina, la gota de polvo
o de fuego en cada verso, en todo vino
De los escombros elige el que te guste
Hay variedad de grises olor a bruma
El negro escondido en algún lugar de la tiniebla
El blanco páramo
El que inventa el calor de la canícula
Puedes llevar los colores del sol y de la flor
acaso el lila el magenta el rosa
Puedes llevar los colores de la luna y la semilla
los oscuros colores de la tierra
Puedes llevar el amarillo dorado
como el alba o la tarde
como fruto maduro
como ese viento que danza en los trigales
De los escombros elige el que te guste
Sólo tú sabes el color de tu miseria

De Sombra embestida


PASOS

En el filo de la calle, antes del muro, la palabra es una soga colgada del poste iluminado. Pasos que avanzan sin demora hacia la cita.

De El tiempo que nos resta


LAS PALABRAS

eligen al poeta

  lo empujan
                al abismo

De Flor de precipicio


HERNANDO GUERRA, Armero 1954, es poeta, ensayista, abogado; Premio Dámaso Alonso, Academia Hispanoamericana de Buenas Letras, Madrid. Ha publicado diez libros de poesía. Hace parte de una treintena de antologías. Su obra ha sido parcialmente traducida al inglés, francés, portugués, italiano, hindi y mandarín. Respira y escribe en Bogotá.


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