HUMUS…HUMUS | LUISA FUTORANSKY

 

HUMUS, HUMUS (EXTRACTO)
 
Con los muertos, los amores de una noche
los taxistas, hablamos de más
carece de importancia su traición;
catalizadores de angustias colectivas
también lo son las antesalas, las filas, los divanes
 
las zonas de turbulencias mayores
las misas de arrepentimiento, las marchas de protesta;
los coros a voz en cuello
son harina de otro costal,
damero donde pueden germinar trigales, girasoles
retozar sapos, reptar culebras
o cuartearse la tierra
literal y bajo los pies
a mi lado, Shajar, que en hebreo es nombre de estrella
rubicundo, con la cabeza afeitada
viaja con padres y hermana menor
el padre vino a Israel de Serbia y vende
tetinas, chupetes y pañales.
De la madre, sólo observo cómo enlaza la manaza del marido
en el despegue del avión
 
cuando termine de estudiar historia
Shajar quiere ingresar en la policía
falta gente como él, cree
con pocos prejuicios, aunque el racismo
es innato a todos los vivos, piensa
y cuenta ejercicios que les daban en el ejército:
inventar una vida a fotos de desconocidos
-a los blancos como uno les poníamos nombres nuestros
con profesiones bien técnicas, de informático, por ejemplo
pero a los oscuros tipo árabe les adjudicábamos nombres bíblicos
como hacen ellos y les dábamos ocupaciones de servicio
no, no querría que mi hija se casara con un etíope retinto-
y ya dejamos de hablar, para qué
 
abajo es Turquía y no sé si el Di.s de los cabalistas
atribulado, se retuerce las manos en son de desdicha
porque abajo fue uno de sus terremotos bien mayores
acaso, digo
 
sale
ofertas
rebajas
consumamos
peldaño tras peldaño, canyon tras mall
la luminosa estridencia comercial
apacigua
 
 
-quiero amor y lujo-, repite Iris, muy joven quedé huérfana y me tuve que poner a trabajar, me olvidé de que tuvimos joyería y a trabajar de empleada de contaduría, no creas que me olvido
ahora quiero viajes muy organizados, que me sirvan, pero después de las nueve volver al bar del hotel cinco estrellas, ¿qué se me perdió por caminos y calles que no conozco?
se atiborra con su amiga Merche con fruición de pormenores cuanto más escabrosos mejor de la crónica policial
esta semana están cebadas con un par de muchachos que paseaban por el bosque de Megiddo y los asesinaron;
también con un padre que cedía, qué miseria, a su hija por cincuenta shekels el servicio,
una muchacha del barrio contiguo, de religiosos, que apareció troceada a unas cuadras de sus respectivas casas
y un violador en serie que para borrar las huellas de esperma bañaba las chicas con método y fruición
-¿de dónde sacaría tanta fuerza?, se lo veía debilucho, comenta Iris en voz alta, sin esperar respuesta, nunca esperan respuesta porque las tienen todas ensartadas en los anillos de los dedos
sin ellos se sentirían desnudas

NOTHING TOO SERIOUS

                                                             a mi museo de los años 90
 
mientras fui guardiana
una década
que yo sepa
se robaron un braque
una muñequita de trapo de annette messager
un marisa merz de cera
un vaso de vidrio de sottsas
un muñeco de la panza burguesa de un brauner
un cuaderno de antonin artaud
un container con una enorme escultura de niki de saint phalle
 
destrozaron un dibujo de picasso
apuñalaron un pollock
escribieron odille je t’aime en un monocromo de sanejouand
 
mis colegas cortaron el sonido
a toda instalación con ruido de rauschenberg
a tinguely
de raysse a oursler
 
yo me hice con dos libros de oro
o de quejas que tras muchos años
sigo sin abrir
 
nothing too serious
para curadores
compañías de seguros
y mercaderes
hay que mover esqueletos y avisperos
sacudir los árboles antes de que se bichen las manzanas
preconizan
y por las dudas
evitar los bancos
forrar de lingotes los abrigos
no se repita lo del 33
lo del 39 45
lo del arte degenerado
lo de las hogueras
lo de fahrenheit 451 una y otra
muy definitiva
vez

SIMPLÓN
 
quienes llegamos hasta aquí
vivimos en el proceloso país de las comprobaciones
los cántaros rotos
los vientos siempre inclementes
del cómo puede ser
del dónde lo puse
comprobar si la luz el gas
la canilla el monedero están cerrados
hubiera jurado que dejé todo en orden
y cada día los anteojos que busco los tengo puestos
a veces la gente que me olvido tiene rostro
otras tienen solo nombre pero cabeza no
y son ellos quienes me ignoran
un fuerte olor a quemado me persigue donde vaya
la tarjeta de crédito la perdí la olvidé con su respectivo código
no tan secreto
me la robaron
eso los ladrones te roban la memoria
el esmalte de las uñas y con los años
el apuro de vivir

FOTOMATÓN DE BURDEOS UN INVIERNO
 
ciudad a la vera más caudalosa del Garona
ciudad con mano ancha para el vino, la luz
y puño cerrado y duro para la esclavitud
-a regañadientes, en 1837, un último navío negrero zarpó
del Puerto de la Luna
nombre bello
si los hay-
 
más de 3.000 mascarones en las fachadas
de la costanera, pregonan pesadillas de piedra
alineadas por rango
por aquí bacos y neptunos
masones, judíos, comerciantes
más allá
y sin mezclar
un par de negros trompudos para que sepamos
de dónde los dineros vienen y muy poco dónde van
 
hay también mascarones con figuras de carnaval
y uno que otro ángel por las dudas
haya que arrepentirse
cuando las cuentas no terminen de cuadrar
 
fotomatón con caireles
para la ópera, los relumbrones
y los brindis
libiamo, libiamo
que termina el intervalo
y de nuevo
se levanta el telón
 
nada de vos queda entre mis manos
tal vez el rostro de una joven en la lápida del museo comunal
me la señaló la traductora de Ehrenstein al francés
un poeta vienés muerto indigente en un asilo de New York
 
guardo su pequeño libro, su ardido entusiasmo
un par de mascarones en mi mochila
y me voy, siempre digo que para no volver
pero en verdad
acaso lo supe alguna vez
acaso lo sabré?
 
Pd: Si bien en 1980 se decretó la abolición de la esclavitud, en Mauritania es normal ofrecer para nacimientos y bodas un/a esclava de regalo.

YO, LA EFÍMERA
 
en siena pertenecí a la contrada de la torre y tuve la inmensa dicha
de ver y rever al caballero guidoriccio da foliagno cabalgando sin apartarse un ápice de su destino, el universo rombado de negro alrededor y la plaza con el periscopio al centro
el pavimento de sibilas, la biblioteca piccolomini del pinturicchio, todos tan angélicos
y katia, la contralto armenia embutida en un traje de oso polar
canturreando el aria de baba la turca, la mujer barbuda
y nicolai, el flautista búlgaro con quien encontramos una billetera en el suelo de la que poco devolvimos y mucho gastamos, hambrientos como estábamos de risa, de palio y madrugada en piazza del campo para ensayar más tarde en el teatro dei rozzi
mientras los muchachitos disfrazados de medioevo aterciopelado, lujosos, sonoros, absolutos de belleza
tamborilean marchas antiguas al amanecer
para topártelos tan campantes luego en la pastelería
vendiéndote los inefables bizcochitos riciardelli, probalos
hasta la migaja final
que no se te olviden
 
-si uno se casa con alguien de otra contrada, los días de palio debe volver para apoyar la de su nacimiento y no revelar nada de nada que concierna al personaje capital de la jornada el fantino
porque todo vale, comprarlo hasta envenenarlo por un buen rato
 
dos de julio madonna de Provenzano
dieciséis de agosto madonna della Assunta
estuve juro
sin una foto siquiera que atestigüe
mi sombra enredada entre los adoquines
 
siena no es efímera
yo más que tanto
 
París, 1 setiembre 2017

Extraídos de  Humus…humus, Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2020. Selección y presentación de Mariano Rolando Andrade.

Luisa Futoransky (Buenos Aires, 1939) es una de las grandes voces de la poesía argentina. Ha publicado una veintena de poemarios y cinco novelas desde 1963, su obra ha sido traducida al inglés, francés y alemán y premiada en diferentes países. Actualmente reside en Francia. Estudió literatura anglosajona y contemporánea con Jorge Luis Borges en la Facultad de Letras de la Universidad de Buenos Aires, aunque por imposición familiar se recibió de abogada. En 1971 viajó a Estados Unidos para participar en el International Writing Program de la Universidad de Iowa. Vivió luego en Italia, España, Japón y China antes de instalarse en París en 1981. Sus libros más recientes son Marchar de Día (Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2017), Los años argentinos, primer volumen de su poesía completa (Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2019) y el flamante Humus…humus (Editorial Leviatán, Buenos Aires, 2020).
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