NATURALEZAS VIVAS | JORGE VALDÉS DÍAZ-VÉLEZ


PLOMARI

 

La pesada silueta de los barcos

te dijiste una vez, cuando el verano

carga con la inscripción de sus estelas.

Reventaba la luz en los olivos,

y el oleaje de sangre tras tus párpados

era entonces metáfora del alba,

la vida sin futuro y pocos años.

Mucho tiempo después, escribirías:

Partir es regresar a ningún sitio

en un bar clausurado, ante los muelles

donde atraca el olor de la marisma.

Ahora te recuerdas en los versos

que otro talló por ti sobre una mesa

mientras cruzan los pájaros rasantes

en búsqueda del aire al pie del día

y miras a estribor cómo la playa,

ese latido insomne del deseo,

vuelve tu corazón reloj de arena.


LAS PIEZAS DENTADAS

 

Un manojo de llaves, de repente

en un cajón, entre fotos antiguas

y un desorden de notas y papeles.

Ahí han permanecido, inadvertidas

y ajenas a las puertas que me abrieron.

No sé a qué cerraduras corresponden,

a qué casa o país daban acceso.

Aún preservan brillos de la inútil

memoria que cerraron para siempre.

 

 


NATURALEZAS VIVAS

 

Duermes. La noche está contigo,

la noche hermosa igual a un cuerpo

abierto a su felicidad.

Tu calidez entre las sábanas

es una flor difusa. Fluyes

hacia un jardín desconocido.

Y, por un instante, pareces

luchar contra el ángel del sueño.

Te nombro en el abrazo y vuelves

la espalda. Tu cabello ignora

que la caricia del relámpago

muda su ondulación. Escucha,

está lloviendo en la tristeza

del mundo y sobre la amargura

del ruiseñor. No abras los ojos.

Hemos tocado el fin del día.

 


PARQUE MÉXICO

 

Un dulce olor a primavera

entró al crepúsculo sin sombras.

Cuerpos de joven insolencia

van abrazados a otros cuerpos

debajo de las jacarandas.

Han empezado a florecer

antes de tiempo. Morirán

también sus pétalos muy pronto,

memoria en ruinas del verano

su sangre aún por reinventarse.

Pero hoy me muestran su belleza

con certidumbre, la esperanza

del resplandor violáceo y tenue

de su fugacidad perpetua.

Se adelantó la primavera.

Llegó de súbito su aroma

como la luna entre las ramas

y este dolor al fin del día.

 


 

S. T. T. L.

Sit Tibi Terra Levis

Hoy recuerdo a los muertos de mi casa
Octavio Paz

De todos nuestros muertos jamás olvidaremos
al primero. Habita en la raíz del otoño,
debajo de los álamos, el mío. Su memoria
me ofrece un arrayán al tiempo que se inclina
con los brazos abiertos de otros días. Recuerdo
su estatura en penumbras a punto de apartarse
del espejo, su rostro velado, el abalorio
de las tercas lecciones de algún piano. Cruzó
la línea que reúne la vida con la muerte
una tarde sin sol. Su cuerpo era la ausencia
presente, lo nombrado sin nombrar. Era el muerto
primero en estar muerto de súbito, y por siempre
habrá de serlo. El niño que fui entonces ahora
lo distingue sentado en un alféizar. Veíamos
un barco en la pureza impasible de las nubes,
y diásporas de hormigas en los lieder de Schubert;
y me hablaba de Stevenson o Melville, del trayecto
que quiso hacer de joven al fin de la nostalgia
que se alzaba en su voz cuando cantaba. Hizo
aquél único viaje aquella tarde. Hasta entonces
nunca me había asomado a los ojos de un muerto,
al eco inmóvil de dos diáfanos aljibes,
ni al llanto de los míos, perplejos, que eran otros.

Él fue el primer ausente de cuántos y de nadie,
la presencia, el no ser, la fatigada luz
abierta, el que se nombra debajo de los árboles
de pronto, al olvidarnos que ya no sigue aquí
su soledad, su frágil anécdota de buques
invisibles, de arpegios que alumbraron el sueño
de aquella vida nuestra. Le sea leve la tierra
que fecunda, su exilio sin fin tras nuestras hojas.


LA MESA

                                               Para Wislawa Szymborska

Me contemplo en las caras ocultas de la noche
sin rasgos de mi acento del sur, sin evidencias
de ser el extranjero que alarga un punto móvil
sobre una servilleta doblada en dos. Estoy
en medio de personas de las que no sé nada
y que hablan de lugares apócrifos, de valles
desterrados del tiempo, distancia o geografías;
me observo desde mi soledad, desde afuera
del aire, de las formas del sillón que soporta
el peso de las vidas que tuve y me contienen
al pie de nuestra mesa. Me reconozco aquí,
con la ingenua cautela con la que se vislumbran
animales fantásticos en un libro de viajes
cuya última página no depara emociones,
ni algún final feliz que salve la memoria
de un bar donde la dicha se mire al otro lado
de esta sombra entre tantas estólidas fronteras.

 


Jorge Valdés Díaz-Vélez

Torreón, Coahuila, México, 1955.

Poeta, humanista y diplomático, ha publicado diecisiete libros de poesía. Entre otros: Tiempo fuera (1988-2005) (México, UNAM, 2007), Los Alebrijes (Madrid, Hiperión, 2007), Kilómetro cero (Saltillo, Universidad Autónoma de Coahuila, 2009), Qualcuno va (-edición bilingüe español-italiano) Foggia, Sentieri Meridiani Edizione, 2010), Otras horas (Santander, Quálea Editorial, 2010), Herida Sombra (Monterrey, Postdata, 2012), Nudista (Saltillo, Secretaría de Cultura de Coahuila, 2014) y Parque México (Sevilla, Renacimiento, 2018).

Se le han otorgado el Premio Latinoamericano Plural (1985), el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes (1998), el Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández-Comunidad Valenciana (2007) y el Premio Iberoamericano de Poesía Hermanos Machado, en la primera edición del certamen (2011). Ha sido traducido al árabe, francés, griego, italiano, portugués, neerlandés, rumano e inglés.

Parte de su obra está incluida en numerosas antologías de poesía mexicana e iberoamericana publicadas en México y en otros países de América Latina, así como en Bélgica, España, Reino Unido, Italia, Grecia y Marruecos. Es miembro distinguido del Seminario de Cultura Mexicana y ha sido miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte.

Como miembro de carrera del Servicio Exterior ha sido director del Centro Cultural de México en Costa Rica y del Instituto de México en España, países donde además fue Consejero cultural. También se desempeñó en las embajadas de México en Argentina, Cuba, Marruecos y Trinidad y Tobago, y en el Consulado General en Miami, Florida, Estados Unidos de América.


 

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