LA LENGUA DE SAFO | MARÍA BELÉN AGUIRRE


Ana: Lo que ahora escribo no se
inscribe en la página. Es como nada
escribir. Cuadrado blanco sobre cuadrado blanco.
Un cuadro de Malévich

Debajo
de cada letra,
Ana, estoy yo
gritando:
Te amo.

¿No oís?

Me desgañito, Ana.
Me despedazo.
Me desafino, Ana,
las cuerdas.

Puedo ser
aguda y grave
para vos.
a causa de vos
por vos
gracias a vos.

Ana:
¿Me oís?

Ellos murmuran: “Está
hablando sola otra vez”.

De todo lo que oigas,
Ana, solo la mitad
es la verdad, “Sola
otra vez”, eso sí
es cierto.


Con frutas frescas
como en un cuadro de Arcimboldo
hice un retrato
de vos

En lugar de tu boca
puse una frutilla
pequeñita.

Tus mejillas eran dos
rodajas de manzana.

(También
tu frente estaba hecha
de manzana).

Y tus ojos
(¡oh, tus ojos!)
dos arándanos perfectos.

Es cierto.

Pude haber
jugado más.

Es cierto.

Pude
haberme
divertido
atrevido
ingeniado
más.

Afearte.
Sacarte el jugo.
Afierarte hasta obtener
de vos la Belleza más exacta.

Es cierto.
Pero no quise.

Pude.
Pero no supe
cómo hacerlo.


Ana: Estoy volviendo
realidad
el sueño
de Naty

Estoy hablando / de nosotras
sin violencia.


Ana: Te escribo mientras
en la marmita burbujeante hierve
el corazón carneado
de un ternerito

Ahora
mientras
suelta la poca mala sangre
que le queda.

Después
se congelará

bajo
la escarcha artificial del freezer
donde guardo también tu nombre.


El color de mi piel se amarillenta. Ya no soy yo. O soy
en el profundo extrañamiento de saberme
del otoño
una

hoja.


Ana: En la torpeza
estoy yo.


Ana: Estamos
escribiendo con el pacto nuestra sangre menstrual
una página de la literatura argentina contemporánea.


Ella cataliza todo lo peor que hay
en el otro. Por eso la temen
y la huyen.

He descubierto la clave de la caja fuerte.


Ella soy yo.


Por librarme de lo grande
fui pequeña

Dios.
El Amor.
La taxonomía completa
de la Natura.

El alma minúscula que vendí.
O regateé.

Por librarme
de lo grande fui pequeña.

En la cesura habito con holgura. Y sobra incluso
espacio en la chocita.


Hermana tapó con sábanas todos los espejos de la casa, pues dice que por allí
ingresan los demonios. Es una paz
y un tormento

no poder
no querer
no soportar
vernos.

Pero
cada cual es
en la mirada de la otra
un paisaje horrendo, devastado.

Mi fe es contagiosa y repulsiva.
La siento, la finjo, la exagero, la deploro.

El verosímil
me asfixia y fugo hacia allá. Hacia donde
está Jacobo esperándome / sentado en lo alto
de un cisne.


¿Rebaja
o eleva
mi yo al Yo?

¿Liberto
a los demás
o encarcelo
cuando digo Yo
y lo sostengo
asido cortito de mis riendas?

¿Hospitalizo o destierro
cuando digo Yo conmigo adentro?

¿Hacino acaso?

Ya me voy.
Ya me estoy yendo.
Ya me fui.


Desde lo bajo vi mejor
a lo grande desmoronarse
a mis costados / frente y delante
de mí. Eran iguales. Eran
pues. Ahora
desde antes
lo sabía.


A querosén sabía mi boca.
Las palabras ardían antes
del fósforo

Las palabras
quemaban

Arrasaban
el boceto crujiente
del bosque
del otoño
aquel.

Un paisaje a lo Egon Schiele.
Un lugar donde encontrarnos.

Eso pensé
pero no dije.

Hay más vacío del lado
de adentro.

Pasá
te dije.


Eso de que carezco es el virtuosismo
al que aspiro

Eso de que carezco / me mantiene
erguida o al
acecho.

Eso de que carezco me quita
el sueño y me otorga
la realidad de estar
creando otra
para otra.

Y así

hasta el abismo.

Eso de que carezco
me perfecciona.

Es el espíritu. La fortaleza
que poseo para después.
Para ahora.


Gorila Koko me habló en sueños. Me dijo: Yo, flor. Yo, animal. Yo, Penny Patterson. Yo, yo. Yo, Michael. Yo, Ndume. Yo, los doce césares. Yo, ars longa, vita brevis. Yo, Suetonio documentando la efímera docena del poder. Yo, Marcus Otho príncipe de Roma. Yo, Nero. Yo, Poppea Sabina. Yo, 92 días con sus noches. Yo, útil. Yo, inútil. Yo, pasajero. Yo, Evita. Yo, Perón. Yo, Blanca Luz Brum. Yo, las alpargatas y los libros. Yo, míster John Wiliam Cooke. Yo, cáncer. Yo, masacre de Ezeiza. Yo tendal de niños sobre Plaza de Mayo. Yo, culpables. Yo, inocentes. Yo, palomita picoteando las miguitas de pan y el agua en la fuente de las patas. Yo, hijo. Yo, madre. Yo abuela. Yo, nieta. Yo, pueblo. Yo, triángulo. Yo, cuadrado. Yo, pentágono contrariado del amor. Yo, la Geometría sagrada. Yo, la elipse trazada sobre el plano chato de la Tierra. Yo, ilusión óptica de la comunidad internacional. Yo, aguzando la mirada para ver lo que tal vez existe. Yo, gigantes. Yo, seres milimétricos. Yo, dormida. Yo, despierta. Yo, la eterna duermevela de la impotencia. Yo, dejándolos hacer. Yo, Leipzig delante de mis ojos a la velocidad de la luz proyectada sobre el placard la mañana en que mi cabeza se dio vuelta. Yo, pasajera astral. Yo, frágil hilo de plata. Yo, tensa arriando a los demonios revoltosos. Yo, la piedra reincidente de la esperanza. Yo el rostro debajo del sudario. Yo, la máscara. Yo, Bajtín. Yo, una comparsa de invierno. Yo, la emulación torpe de lo humano. Yo, Koko. Yo, incendio. Yo, inundación. Yo, todo al borde de la nada. Yo, mono erguido kafkiano persuadiando a fuerza de retórica a la Academia acerca de la colonización humana. Yo, Koko. Yo, nostalgia. Yo, desde el Más Allá. Yo, el recuerdo de las palabras que dije. “Koko triste. Mueren mis hermanos. Soy un gorila, soy flores, soy animales, soy naturaleza. Koko ama al hombre. Koko ama a la Tierra. Pero el hombre es estúpido. Koko llora. No queda tiempo. ¡Haced algo por la Tierra! La naturaleza nos observa”.

 


MARÍA BELÉN AGUIRRE  (Tucumán, Argentina, 1977) es narradora, guionista, poeta y gestora cultural. Publicó cuentos, poemas y artículos en revistas y antologías. Fue premiada en concursos provinciales y nacionales. Guionó documentales y ficción para cineastas zonales. Recientemente ha reconstruido los guiones cinematográficos de Enrique Santos Discépolo. Su novela Viaje a Lituania (Brillovox, 2009) ha sido traducida al italiano, francés y portugués. Es autora de más de treinta títulos de poesía y narrativa. Entre los poemarios que ha publicado están: Biopic,  El Pater, Islandia, Balumba -para una ética del caos-, Archipiélago Las tuberculosas. En 2009 fundó la Biblioteca Parlante Haroldo Conti. Desde 2012 dirige Ediciones de la Eterna. En 2020 ganó el Premio Nacional del Fondo Nacional de las Artes, Argentina, con Siamesas (Ayarmanot, 2021), que cierra su saga Diecisiete criaturas de la Desgracia.  El silencio de Tamar, 2014, ha sido reeditado en audiolibro acompañado de texto digital para escucha y descarga gratuita en youtube (https://www.youtube.com/c/INSACIABLES2021). Guiona cortometrajes experimentales para la Poemateca del Cine ABC, junto al poeta Andrés Kischner. La presente selección de poemas es de La lengua de Safo, Colección Inasibles, Ediciones de La Eterna, 2021. 

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