LA POESÍA COMO SALVACIÓN: UNA LECTURA DE THE MIGRANT STATES DE INDRAN AMIRTHANAYAGAM | ENRIQUE BERNALES ALBITES


Indran Amirthanayagam es un poeta prolífico, siempre migrando de una a otra casa lingüística. Así, mientras escribo esta reseña sobre su último libro de poesía en inglés, The Migrant States (Hanging Loose Press, Brooklyn, New York, 2020), acaba de salir otro libro suyo en francés, Sur l’île nostalgique (L’Harmattan, 2020), cuyo tema principal es la isla de Haití, tan presente en su poesía.

Indran nació en el seno de la comunidad tamil en Ceilán, un país que, como el mismo ha señalado en diferentes entrevistas, ya no existe. ¿Qué significa que una administración cambie su nombre de Ceilán a Sri Lanka? Los nombres de los territorios son esenciales para entender cuál es el discurso de las élites que construyen el ideal de la comunidad nacional. Así cuando la isla se llamaba Ceilán, la comunidad tamil formaba parte integral de la nación. Por otro lado, cuando se refunda la isla como Sri Lanka — Isla Bella en sánscrito — es la mayoría singalesa (74.9%) la que impone su visión al territorio, siendo la comunidad tamil (4.2%) a la que pertenece el poeta, traductor, profesor y diplomático, una de las grandes perjudicadas, consecuencia de eso fue la cruenta Guerra Civil iniciada por el movimiento de Los Tigres Tamiles que buscaba la independencia de los territorios considerados históricamente tamiles en el norte y el este de la administración y conocidos también como  Eelamla Patria en tamil.

The Migrant States es un libro donde el poeta, la poesía, la isla y el eterno movimiento de la migración original crean un encuentro con las diversas comunidades con las que el autor ha interactuado a lo largo de su vida. El libro empieza y culmina con una sección dedicada a Walt Whitman con quien la voz poética ejecuta un diálogo magistral. Así, el poeta de Paumanok, el nombre nativo americano de la isla de Long Island, lugar de nacimiento del poeta nacional de los Estados Unidos de América, y el poeta de Ceilán o Eelam, poeta migrante, poeta de su nación tamil, danzan a lo largo del libro, que es una celebración de las lenguas, de todas las migraciones. The Migrant States es un encuentro y un intento de integrar en una nueva pequeña patria momentánea, las islas que conforman todas nuestras humanidades, así sucede con los Estados Unidos, con Haití, con Perú, entre otras hermosas y rebeldes geografías.

La poesía de The Migrant States continúa el mismo camino estético que el poeta ha creado a lo largo de todas sus publicaciones anteriores en múltiples lenguas, es decir, nos muestran el mapa — y el territorio — de lo que significa lo poético para el poeta: una invitación a descubrir y hermanarse en múltiples lenguas, un canal de vida que conecta nuevas tierras, nuevas islas donde los escritores y la vida diaria y complicada de los distintos lares son objeto de reconocimiento para este gran viajero poeta que como los grandes exploradores de la historia de la humanidad va coleccionando de cada comunidad con la que él ha interactuado, palabras, lenguajes poéticos, autores, nombres de ciudades, alegrías y tristezas, la esencia misma de sentirse un humano universal como lo fue a su manera el mismo Walt Whitman que colocó a la poesía de los Estados Unidos de América en el plano mundial, pero además en el cariño y admiración de su pueblo, el estadounidense, algo que para un poeta activista como Indran Amirthanayagam es de una urgencia vital para su escritura, para su itinerario metafórico.

Antes de entrar a las distintas secciones de este viaje que es The Migrant States, se incluyen dos poemas liminares, que son dos artes poéticas que generan una dinámica dialéctica entre ambas y a partir de la cual, el lector puede sumergirse en el mundo o la isla del lenguaje de la voz poética. Así “Mind Breathing” presenta en verso estrófico diferentes motivos de la poesía de Indran, la importancia de la lectura, la presencia de una figura señera de las letras locales o universales — que hace las veces de voz autorizada o figura paterna que permite al poeta fluir en esa persecución de la palabra poética como si se tratara de una cacería o un safari de significantes — un momento histórico destacado en la biografía del autor, la reflexión sobre la poesía misma y los detalles mundanos de la vida:

On November 17, 1960 I breathed for the first time without
maternal assistance, on a cot, at Macarthy Nursing Home,
a few blocks from our residence in Colombo.
 
Allen brought a harmonium as a carry-on music box
on his flight to Oahu. Back then nobody examined
strings for chemical traces, death marches, laments. (1)

En “This No Time for Criticism” el otro arte poética liminar, carente de organización estrófica, el sujeto poético autoexamina, autoevalúa la calidad de sus versos, testimonia los acontecimientos históricos del ultimo año y cómo su voz o escritura genera una sinergia con esa historia particular del mundo, para validar así su tono poético dentro del campo cultural. La voz del poeta, en este sentido, se reproduce de una manera muy distinta a otras voces con las que cohabita en la galaxia Gutemberg de las letras:

I realize my lines are not lyrical. They have no surprising leaps,
or rhythmic epiphanies. They are flat, a body shot on the street
visited by paramedics, wailing young men and women. We do
not discriminate in 2019. We are witnessing birth of a revolt,
a rejection, and you say my verse is agitprop, an unfit exercise
for poetry. I reply writing, that the body must be buried with dignity, (2)

Luego, el libro empieza, propiamente dicho, con la sección For Walt, título también de una sección intermedia y de la sección final que cierra el viaje por The Migrant States. ¿Qué comparten Whitman y Amirthanayagam? Pues, una isla con una matriz multicultural, una poesía que huye del hermetismo, que tiene una calidad de activismo hasta erguirse como un ethos nacional — Leaves of Grass y The Migrant States se hermanan a pesar de los siglos de diferencias como libros y poéticas que proponen una gran narrativa nacional — con firmes implicancias populares o que convocan al pueblo como referente o actante,  cofundador y gobernante en la isla-nación poética. Así se afirma en Stop by: “I am in your debt, Walt, and to all the poets who gave birth to you and to those / you have sired in turn. Thank you. The word is good and in our hands now” (5). El nacimiento en la isla es el punto de inicio del viaje de los poetas, así sucede con Walt y con Indran, pero además ambas islas se funden generosas en el té que producen, Ceylon Tea y el también famoso y espirituoso Long Island Iced Tea. De este modo, en “After Midnight” la voz poética afirma:

Walter Whitman will come out of his mother’s ninth month midnight
tomorrow, the 31st of May, in the family room, at the Walter Whitman
home in West Hills, Huntington, Long Island, to be known henceforth
in all poetry as Paumanok, the birth island of the poet who at eleven (5)

El viaje por The Migrant States continúa con la sección titulada Curtain Call que, de acuerdo a los temas tratados y desarrollados en los diferentes poemas, se establece como un Bildungsroman de versos que abarcan el período de formación estética de la voz de los poemas, la misma que fluye en sus continuas migraciones de lengua en lengua, de país en país, buscando su propia voz, su propia isla-nación de poetas. De esta forma, se desarrolla en “Curtain Call”:

When you please, make the reader laugh, lighten
the baggage he carries around home, street and
office, you reach the first level of enlightenment,
then you pause, consulting the poets along
the way. Yeats wrote what then, Cavafy offered
 
that you cannot escape the city in which
you were born, Nazim dreamed of a straw blonde,
a night train across Europe, poplars falling
in the Turkey from which he remained in exile.
Exile is the modern condition, Ceylon felled (22)

Luego el lector llega a la sección titulada La Voix du Port con Haití como protagonista de esta travesía migrante de versos y sentires. Haití cala hondo en el sentir poético de Indran, su Ceilán natal y Haití comparten mucho, un pasado colonial, una actualidad compleja, al mismo tiempo, un sentir cultural intenso, propio de los habitantes de una isla. Así explora esas vivencias el hablante en el poema “We Are Spirit. We Are King.”:

You cannot deny my identity.
I am there even if I am not there.
I am in your head, in the memory
of the country. Even if you have
never met me I am there because
my Sri Lankan brothers
served on the island
as UN Peacekeepers. You know
the whole world came to Haiti
to save us from the gangs?
The island is very important,
a responsibility of foreign countries.
Once, we produced profits
greater than the 13 British
colonies in America. (33)

Nuevamente aparece en nuestro viaje por The Migrant States, una sección llamada For Walt, el gran leitmotif de este libro, el legado poético de Whitman y su pasado isleño representado en esa dualidad que es el territorio conocido como Long Island-Paumanok. En el poema “Setting Off” que es sinónimo de empezar un viaje, la voz poética da como una ofrenda sagrada sus versos al gran Dios de la poesía de los Estados Unidos de América, para que — así como se hace con el ídolo de Lord Ganesha que es internada en las aguas del Mar Arábigo para su Chaturthi, o fiesta de cumpleaños — esa otra divinidad que es el poeta de Camden, New Jersey, bendiga la travesía del migrante devoto, le concede la prosperidad — el Artha — en este caso literaria, al acercarse con sus ofrendas de versos sinceros y de prístina emoción, tal es el sentir de los versos tamiles de Indran:

Walt explodes on impact in the mind. Nothing becomes everything,
everything nothing,
the equation turned inside out: poems, democratic practice, phrenology,
the discovery
of India. There is no pebble from under which Walt does not peep out. I
fell in love
with him again at the Walt Whitman rest stop on the New Jersey
Turnpike. (39)

Posteriormente se llega a la sección central que da nombre a todo el conjunto, The Migrant States. Aquí la voz poética explora las complejidades del ser estadounidense, aparece nuevamente la patria pérdida, la isla de Ceilán, y también Sudamérica, Lima y la selva del Perú. Como lo he señalado anteriormente, ser estadounidense significa — de acuerdo a lo que plantea el sujeto de estos poemas — sentirse de todas partes del mundo, sentirse un poco haitiano, un poco tamil, un poco peruano, un poco de New Jersey, ese es el verdadero Melting Pot al que apunta la esencia de estos versos poderosos e inspiradores, ser estadounidense, finalmente, es llevar todo el mundo consigo mismo. En el poema “Lima, January” se logra retratar al detalle la atmósfera de ese espacio llamado Lima, durante un día de verano en enero, ese espacio que bien podría ser un barrio de New Jersey que el hablante desconoce, como para mí era Boston cuando vivía allí, un barrio de Lima que nunca se había explorado, es que el mundo es nuestra casa y ésa es la característica de estos versos que nos aproximan a esos territorios, a esas ciudades que habitan en nuestro corazón migrante:

It is summer here,
hot for the moment,
plantain tree bearing fruit
in the garden, passion and
mango in the shops, a lot
of fish, the country blessed
by the Humboldt Current
which brings cold water
from the Antarctic and
plentiful anchovies with it
to feed up the food chain (63)

Departures es la sección que nos anuncia que el viaje está llegando a su fin, es un momento para rendir un sentido homenaje con los versos a los que se fueron, incluyendo la figura señera del padre del poeta, también sirve para comentar las partidas del migrante a otro país, a otra ciudad por devorar literariamente con la vista, con la escritura, con el canto, con la palabra. The Migrant States es una ciudad poética, constituye un Aleph de todos los tiempos, todas las anécdotas, todos los saberes donde finalmente nos asombramos de estar mirando nuestro propio rostro, tal como ocurrió con madre Yashoda cuando encontró el Aleph en la boca de su amado niño, Krishna Vasudeva. Los versos del poema “Summer, Chess (for Anandan)” expresan con sencillez y virtuosismo el vivir en la pérdida y en la partida, esa dialéctica propia del ser y el sentir migrante que, en este caso espécifico, ha encontrado un hogar en esa constante reproducción de sentido de la palabra sencilla:

You go now and I am sad,
and the sadness will spill
into late summer
and autumn until we meet
again when the leaves
fall and chestnuts
smack our memories (77)

La lectura del libro concluye con la tercera sección titulada For Walt. En el inicio era Walt, en el final sigue siendo Walt. Esta vez, el último homenaje ritual busca que la voz poética consiga la bendición y la autorización para salir de la isla, que es una metáfora para referirse al maravilloso mundo de la imaginación poética en la que habita el hablante y que tiene por nombre Paumanok, pero que bien podría llamarse Ceilán, pero jamás Sri Lanka. Así los versos de “Gone from Paumanok” inciden en la tradición poética en la que se inspira el hablante de los poemas de The Migrant States, en las palabras y la vida sencilla, en suma, una estética familiar y, al mismo tiempo, rebelde y contestataria, llena de mucha humanidad y de un sentir isleño particular:

I feel I must end with a bang, at least a shake and a whistle,
a riff, a taste, a dance on a dime. I want to end because
suites must finish, poems arrive at the punch line, the final
full stop. I am not sure if I can go on like the sea, ridden
with plastics, with patches dead even to oxygen. I am not
sure I can whirl in space like a meteor, an asteroid
or some rubbish from a failed satellite. I am not after all
a celestial body, or a golden sunflower, just a fifty-eightyear-
old man a few hundred miles from Paumanok
and stopped—owing to family ties, to work and the need
to build a house, high enough to avoid the rain when it floods. (79)

Para culminar puedo afirmar que The Migrant States se nos presenta como un app, una aplicación o una tecnología de la migración que nos invita a ejecutar un nuevo pacto con las tierras que habitamos, reconociendo el valor de las diferentes lenguas, comunidades y culturas que pueblan un territorio. The Migrant States nos propone un nuevo pacto para salir de la simulación llamada Melting Pot que no buscaba el generoso encuentro o la valorización de las múltiples lenguas y tradiciones en los Estados Unidos de América, sino, su respectiva asimilación, su desaparición en una supuesta nación multicultural, constituida para y por el interés de las élites que respondían a un sino caucásico, sobre todo. De esta manera, las diversidades debían ser absorbidas o sacrificadas. The Migrant States es un app o tecnología que propone exactamente lo contrario: el canto, en constante migración o movimiento, que incorpora múltiples lenguas, tradiciones, autores, objetos; evitando precisamente su asimilación y celebrando su alegre y necesaria diferencia. Por eso mismo, considero imperativa la lectura de The Migrant States en las escuelas secundarias y en las universidades de los Estados Unidos de América para que las nuevas generaciones reflexionen y estudien la importancia de la migración como un estado de vida esencial para la especie humana como lo ha sido desde hace miles de años.


 

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