MANANTIAL / SORGENTE | LUIS PEROZO CERVANTES


MANANTIAL

Al pensar que no me quieres,
cuando me pongo a pensar,
me van saliendo los versos
como agua de manantial“.
Alberto Arvelo Torrealba

Algo terrible ha pasado, Manantial
tú y yo, no podemos estar vivos, menos juntos
somos anémonas de sol, dados de arcoíris
besos que perpetran el amanecer como furias antiguas
tempestades transparentes
exhalaciones de reptiles amorosos

(tu cuerpo el mío son la locura que se ensancha
ese atornillarse de adentro hacia fuera de los insectos
adioses de papel carbón
algo que fluye y es detenido por la tarde, retenido
hasta el hartazgo del miedo
absorción de sales y orgasmos
domingos de infidelidades
nacimientos y divinos niños
—todas estatuas de yeso encolerizadas—
Un temporal amarillo)

Manantial, me arrullas
interminable tormento de tu silencio
penetras en mí como en algunas realidades
oscuridad de aluminios, sortija hecha de llaves perdidas
cerradura de Dios: todos los días en un campo de sorgo
sonoro y triste como tu sonrisa
herido por la diáspora
sediento
nos cobijamos, abrazo en celo
nos adherimos, ensarto mi deseo en tus habitaciones oscuras

y el susurrar se adentra, atento
enjuto de Dios, en la distancia, te tengo
pero es incontenible el tener, y fluyes de nuevo
hacia la diáspora

amarte siempre es comenzar
ser nuevo, honor de pólvora seca
raíz de trigo, alfalfa que nos crece en los omóplatos
sabiduría de adioses que se postergan
una y otra vez tachamos la fecha del final con semen
me anclo de acero
entre mi óxido circulas hacia tus destinos
eres en los trópicos el resurgir de las montañas

suenas como un canto de todo azul

me riegas y perdonas
mientras existimos te sostengo
vuelvo a ser solar
recupérome sin esencia
te persigo, busco de ti en todos los rincones
me armo de nosotros,— de todos nosotros, los átomos fisionados del amor—
que pululamos en la calidez violeta de los hoteles
destellantes faenas de amor en discotecas y centros nudistas

donde nos hemos profanado una y otra vez hasta que atardece

roble colgante de los días bisiestos
mi órgano binario, que tú adoras morder

fluimos, Manantial, tú sobre las cosas, yo encima de ti, sobre las cosas

pero triste te hemos ido al olvido
cuerpo antiguo de carnes nuevas
juego que yo, enroco en mi sexo
ardo, prendido por tus besos aún masculinos
trasciendo, en lo fosforescente del perderte
después de los engaños, de tus orgias telefónicas con el diablo
soy sangre de tus heridas sexuales, en ellas me gozo
necio, como el andar de tu mano sobre el peligro
o esos ruidos que los vecinos entendían como estrellas fugaces
y al decirnos en pasado, me sostengo y sobrevivo
La traición, su fuego de la carne al humo
duración de la arena en la herida, sonriendo
llamaradas del recuerpo, tu cuerpo en otro cuerpo
por no creerme para nunca lo imposible de perderte
arrugas llevadas al destierro de lo ronco
vete, Manantial, te esperan otros labios para beberte
vete tiempo, tramo de despedidas
en otras camas has de sabernos, con anónimos erectos
que no sospechan nuestros rituales para bañarnos desnudos
vete, ardor, a decirle que su fuego no lo calma el sol
has sabido de mí, instante del desacuerdo
crisálida partida soy
yo, que no merezco perdones, no los doy
duende en llamas, carbón vegetal
puridades del masoquismo, rompecabezas del átomo, miedo
días que dividen en truenos aquella noche que corrió por mí
sosténgome, para no buscar sus caderas anchas de cuerpo flaco
ni todos sus huesos que aún sienten mi peso y me nombran
Dios le digo, al sexo prohibido que me entregaba a diario
entre las sábanas compradas para un casamientos de ríos

yo turbulencia
él, Manantial de traiciones cristalinas

caracoles rotos hemos de sangrar
tráfago, situación de miedos, digamos lluvia
caemos, pero la cascada solo es una piedra
erosión, sonidos de tus nalgas atormentadas
cántico alumbrado por pesares

honda es la traición a mí, por amarte hasta el olvido

no me perdono la sed, tu piel liquida lamida
una y otra vez una pelambre de gritos
trazas arrancadas de un calendario extinto
donde éramos felices como huérfanos

Te necesito, Manantial

turbio en sangre, o de cristal
reflejando en espasmos lo sexual de nuestras palabras
en la lejura, te reconozco llameante
erguido en las nubes
que vuelan como nalgas mullidas
Manantial, piedra de sombra sostenida
erizado en ti, me sostengo
lejos, Manantial, de mi rosa, te hallas
¿cómo conseguirnos, si la floración
está prohibida entre los hombres?
Se dibuja para mí una seda
sino antigua, profunda
donde he edificado el extrañarte
en ruidos de carne que revientan
con mis dedos de tallo seminal
lugar de jazmines gigantes
diálogo de arrobas sudorosas
sedientas como yo, las horas te desean
Manantial flexible, que recibes el peso de mi memoria

insistente sobre tus caderas
aguijón tras aguijón,
ronroneo, jadeo de conocernos

este deseo, Manantial,
tiene la fuerza de lo plano que te somete
y lo solar, que te abraza en la caléndula dolorosa de nuestros placeres
Manantial, responde a tus crímenes de celos
que en mí, carnívoro y desnudo, se vuelven una furia

jinete antropófago envuelto en vapores
manchado de mirra en el alma

en despedida, una pira de miradas
y algo etrusco, como un silencio
Manantial, tu líquida carne
arde en mis maxilares filosos
y desgarro en ti el hervor
la luminosa luna de los dormidos
estaciones sin frío ni calor ni miedo
porque hemos nacido de célibes encuentros con lo perverso
de masturbaciones con el más sutil de los tormentos
e hiposos e hilarantes, todo encuestabajo, nos pronuncia
sobre tu pelaje líquido, me riego
aromas que se entrometen
siéndome de sal me alumbro oscuro
fútil ciénaga que todo curas
y con tus lágrimas transformas
en la piel de los mares
la transexualidad de la sirenas

piélago de río
que alucina
desnudez de uso tropical

animal puntiagudo que te extiendes

Manantial

producto de mi propio sentido
árdezme

y funcionas como un rencor

durante tanto, fluyes
porque un yo no basta
y tus traiciones
te hacen ágil

me alas y vuelo

 

SORGENTE

E successo qualcosa di terribile, Sorgente
tu ed io, non possiamo essere vivi, ancor meno uniti
siamo anemoni di sole, dadi d’arcobaleno
baci che perpetrano l’alba come furie antiche
tempeste trasparenti
esalazioni di rettili amorosi
(il tuo corpo il mio sono la pazzia che si dilata
quell’avvitarsi da dentro a fuori degli insetti
addii di carta carbone
cosa che fluisce e si interrompe poco oltre, trattenuta
fino al pieno di paura
nutrimento di sali e orgasmi
domeniche di infedeltà
nascite e bambini divini
— tutte statue di gesso incollerite —
Un temporale giallo)
Sorgente, mi infondi
interminabile tormento del tuo silenzio
penetri in me come in qualche realtà
oscurità di alluminio, anello fatto di chiavi perdute
serratura di Dio: tutti i giorni in un campo di sorgo
sonoro e triste come il tuo sorriso
ferito nella diaspora
assetato
ci copriamo, aderiti
nel fervore di un abbraccio, affondo il mio desiderio nelle tue abitazioni oscure
ed il sussurrare si inoltra, attento
fuscello di Dio, nella distanza, ti possiedo
ma è incontenibile il possederti, e fluisci d nuovo
nella diaspora
amarti è sempre un
ricominciare, onori di polveri asciutte
radice di frumento, cedrangola che ci cresce sulle scapole
saggezza di addii che si pospongono
più e più volte barriamo la data della fine con il seme
mi ancoro d’acciaio
nel mio ossido circoli verso i tuoi destini
sei nei tropici il risorgere delle montagne
risuoni come il canto di tutti i blu
mi disseti e mi perdoni
se ci siamo ti sostengo
torno ad essere solare
mi riprendo privo di essenza
ti perseguito, ti cerco in ogni angolo
mi amo di noi, — di tutto il noi,
fissione di atomi di amore —
che pullulammo nel calore violetto degli alberghi
risplendenti faccende d’amore in discoteche e centri nudisti
dove ci siamo profanati più e più volte fino all’imbrunire
rovere pendente dei giorni bisestili
il mio organo binario, che tu adori mordere

Fluiamo Sorgente, tu sopra le cose
io sopra di te, sulle cose

ma triste ti abbiamo abbandonato all’oblio
corpo antico di nuove carni
gioco che io, arrocco al mio sesso
ardo, acceso dai tuoi baci pur mascolini
trascendo, nella fosforescenza del perderti
per gli inganni, per le tue orge telefoniche con il diavolo
sono sangue delle tue ferite sessuali, in esse mi compiaccio
scioccamente, come il passare della tua mano sul pericolo
o quei rumori che i vicini interpretavano come stelle fugaci
e nel dirci al passato, mi sostengo e sopravvivo
Il tradimento, il suo fuoco dalla carne al fumo
il perdurare della sabbia nella ferita, sorridendo
fiammate di ricorpo, il tuo corpo in un altro corpo
per non aver creduto mai all’impossibilità di perderti
rughe dissotterrate dalla cupezza
vattene, Sorgente, altre labbra ti aspettano per berti
vattene tempo, ramo di commiati
in altri letti ci vedrai, con anonimi eretti
che nulla sanno dei nostri rituali per farci il bagno nudi
vai, ardore, a dirgli che il suo fuoco non lo calma neanche il sole
hai saputo di me, istante della discordanza
crisalide spezzata sono
io, che non merito perdono, non lo do
fantasma in fiamme, carbone vegetale
purezze del masochismo, rompicapo dell’atomo, paura
giorni che spaccano in tuoni quella notte che scorse per me
mi faccio forza, per non ricercare i suoi fianchi larghi da corpo magro
né tutte le sue ossa che ancora sentono il mio peso e mi nominano
Dio lo chiamo, il sesso proibito che mi concedeva ogni giorno
tra le lenzuola comprate per uno sposalizio di fiumi

io turbolenza
egli, Sorgente di tradimenti cristallini

chiocciole spezzate avremo da sanguinare
travaglio, momento di paure, diciamo pioggia
cadiamo, ma la cascata è solo pietra
erosione, suono delle tue natiche tormentate
cantico illuminato da dispiaceri

profondo è il tradimento a me, avendoti amato fino all’oblio

non mi perdono la sete, la tua pelle liquida lambita
più e più volte peluria di grida
tratti strappati da un calendario estinto
in cui eravamo felici come orfani
Ho bisogno di te, Sorgente
turbamento in sangue, o di cristallo
riflettendo in spasmi la sessualità delle nostre parole
nella lontananza, ti vedo fiammeggiante
innalzato alle nuvole
che volano come morbide natiche
Sorgente, pietra di ombra sostenuta
sollevato in te, mi sostengo
lontano, Sorgente, dalla mia rosa, ti trovi
come possiamo farcela, che la fioritura
è proibita agli uomini?
Si delinea per me della seta
ma antica, profonda
dove ho edificato la tua mancanza
in suoni di carne che esplodono
con le mie dita di tallo seminale
luogo di gelsomini giganti
dialogo di carichi sudorosi
assetate come me, le ore ti desiderano
Sorgente flessibile, che ricevi il peso della mia memoria
insistente sui tuoi fianchi
pungiglione su pungiglione,
ronzio, ansia di conoscersi
questo desiderio, Sorgente,
ha la forza della pianura che soggioga
e la solarità, che ti abbraccia
nella calendula dolorosa dei nostri piaceri
Sorgente, rispondi dei tuoi crimini di gelosia,
che in me, carnivoro e nudo, divengono furia

fantino antropofago avvolto in vapori
macchiato di mirra nell’anima

in commiato, una pira di sguardi
e alcunché di etrusco, come un silenzio
Sorgente, la tua liquida carne
arde nei miei mascellari filosi
e dissolvo in te il fervore
la luminosa luna dei dormienti
stazioni senza freddo né caldo né paura
poiché siamo nati da celibi incontri col perverso
da masturbazioni con il più sottile dei tormenti
e singhiozzanti e ilari, sempre sotto inchiesta, ci pronuncia
sul tuo pellame liquido, mi cospargo
di aromi che si insinuano
nutrendomi di sale mi illumino oscuro
vana palude che tutto curi
e con le tue lacrime trasformi
nella pelle dei mari
la transessualità delle sirene

pelago di fiume
che abbaglia
nudità di uso tropicale
animale puntuto che ti estendi

Sorgente

Prodotto del mio proprio sentire
ardomi

e funziona come un rancore

durante tanto, fluisci
poiché un io non basta
e i tuoi tradimenti mi rendono agile

mi dai ali e volo


Traducción al italiano por Carla Mela


Luis Perozo Cervantes (Venezuela, 1989). Es poeta y ensayista. Presidente fundador del Movimiento Poético de Maracaibo y editor jefe de Sultana del Lago, Editores. Desde 2010 ha publicado 16 poemarios, recogidos en el tomo La forma de lo informe (2019) y un libro de ensayos: Palimpsestos (2018). Parte de su obra ha sido traducida al inglés y al italiano.


 

Leave a Comment

Categorías