CONFESAR QUE NO ERAN CICATRICES | MARÍA DEL SOCORRO VÉLEZ


SI NACE TERNERA LA LLAMARÁN PILAR Y AUMENTARÁ LA PROLE

El mugido desgarrador destierra el silencio del potrero
a Clara le han arrebatado su ternero.
Como la niña que mira hasta el fin del viento
el naufragio de su primera cometa
Clara ve a su hijo
—enclenque y recién lamido—
alejarse en un furgón.

La vaca no sabe de destaces
y lo espera con la leche tibia
palpitando en su ubre.
Es ahí
donde las vacas
tienen
el corazón.


MANUAL PARA SOBREVIVIR

I
Alelarse en la luz de la vela.

II
Vivir la punción azul
en las íntimas llagas
confesar que no eran cicatrices.

III
Escuchar la ira
la angustia
el miedo
admitir que son huérfanos de lenguaje.

IV
Desocultarnos
—la fragilidad es una virtud—.

A la asta del lápiz vendrán
la loba
la sal
el yodo.


AL CUADERNO LE NACEN ALANTERIOS

Indelebles
lee el cuaderno
los ojos
los hombros
los brazos
las piernas
los pies
anatomía tan humana
tan parecida a los gestos de bondad
que tienen los trazos simples.
Sefelisiente.

Borra arcos
anzuelos
arpones
ganzúas
espuelas
—armas de la letra gótica—
y en la hondura
traspasada a sus hojas
pone puntos
—tal vez huevos de palabras—.

Sanánido de sus lláguidas
puebla sus renglones albinúbeos
nacen alanterios
plumamuts
lechugatos
tamaríndolas.


MARÍA DEL SOCORRO VÉLEZ CALLE nació en Sevilla, Valle, Colombia, estudió Comunicación Social y Periodismo, es correctora y editora de textos. Fue incluida en la Antología Relata 2014 del Ministerio de Cultura y en el 2015 en la Antología Imaginante de Poetas Latinoamericanos; recibió mención de honor en el XXXI Encuentro de Mujeres Poetas en Roldanillo y en el 2019 ganó el Premio Nacional de Poesía José Manuel Arango con el libro Todo cabía en el maletín de cuero. Ha publicado discretamente los poemarios Miniaturas, Menú del día y Piel y alma.


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