NO SÉ REZAR | INDIRA CARPIO OLIVO


VENUS ROJA
Lleva el nombre de su abuela, mi madre, la que predijo que yo no sería buena. Como ella, la niña no llora. Inventa y desafía. Esta tarde ha traído el dibujo de un caballo verde. Lo sostengo en la puerta de la nevera con un imán. La vieja celebra su argucia y ella se deja celebrar. Sabe que los caballos no son verdes, igual que no hay magia en el magnetismo: dos cuerpos que se atraen y se separan por una fuerza mayor. El caballo verde es un affaire que desgarro por las mañanas para prender la estufa. ¿Tendré que explicarle que el fuego arde y se apaga? La séptima noche escuché llorar al caballo. Su calor encendió el corazón de la bromelia. Allí las dos Giselas amarradas a una lágrima, contemplaban el nacimiento de la Venus roja. Yo, la muerte del caballo verde. La noche nos vela.

De Frutos extraños, 2018 (El perro y la rana)


Volver
es más difícil que irse
No como dicen que
son los renacimientos
en los que una olvida
y se recuerda nebulosa
cinematográfica:
ahora o ayer
Ajena
y una misma
a la vez
Mujer dentro de otra
Dos
tres
que viven
en diferentes tiempos
la misma vida
No sé si es posible
No me conformo
con esta exhalación
Amamanto el regreso
Todavía no sabe decir
Sus ojos
crecen ramaje
en la condena
Volver
podría ser
adornar la muerte (hace un gesto)

De Frutos extraños, 2018 (El perro y la rana)


10
Cuando mamá se fue
me crecieron uñas en el corazón
y ojos en las uñas
Todo era azul
como cielo niño
Mi corazón boca de estramonio
apretó sus frutos negros
Me crecieron dientes en los ojos
dejé de escribir observé todo lo mastiqué
Si apretaba los ojos
podía ver a mamá en brazos extraños
Entonces
se caían
dientes ojos
se podría el corazón
Envenené con estramonio
mi cielo niño

De Cartas de agua, 2020 (Índigo editoras)


17
mamá:
dónde floreciste
qué tamaño tienen tus pétalos
una gota de sangre sobre el agua es un pétalo
qué niña chupó de ti
tu dolor crece en los rizomas del lirio
crece hacia abajo y hacia arriba
abajo, la malamar
arriba, yo

De Cartas de agua, 2020 (Índigo editoras)


22
Después de escribir, leo las cartas, entono y convierto en oración. No sé rezar. Venus ruega a sus diosas. Mamá toma agua y contempla la robustez del bosque. Constantemente me encomienda «escuchar a los árboles acomodar sus ramas». Para ella, omnipotente es el universo y sus expresiones vegetales. La oración de noche es lenguaje verde. Somos mujeres bajo el manto de la clorofila, metabolizando claridad.
En la noche no hay luz porque la tragamos.

De Cartas de agua, 2020 (Índigo editoras)


28
Antes de sentarse a escribir, mamá tiende las camas. Antes de escribir, limpia el polvo de los recuerditos. Antes de escribir, barre abajo. Antes de escribir, cocina. Antes de escribir, dobla la ropa que, ayer antes de escribir, lavó. Antes de escribir, peina. Antes de escribir, revisa deberes. Antes de escribir, atiende la puerta. Antes de escribir, remienda camisas. Antes de escribir, se ve en el espejo. Antes de escribir, mamá llora.
Después de escribir, mamá es persona.

De Cartas de agua, 2020 (Índigo editoras)


32
¿Por qué los animales no se suicidan? El oso polar se aferra al bloque de hielo, desnutri-
do, hambriento, aun cuando la licuefacción del agua promete muerte. La zorra cercada por los lobos corre en círculos, salta, trata de salvarse. A salvo, debe sobrevivir a clima, geografía, panteras, linces. Así sus crías, las crías de sus crías. ¿De qué se trata esta
fuerza? ¿Acaso la vida tiene un propósito más trascendente que la propia vida? ¿El pensamiento nos hace propender a acabar con la fuerza que vence la muerte? ¿Por qué no se tira el narval a las fauces de la orca y elige seguir viviendo una vida de mierda? ¿En qué clase de luminiscencia vive el que no piensa?

De Cartas de agua, 2020 (Índigo editoras)


INDIRA CARPIO OLIVO. Caracas Venezuela, 1984. Poeta, periodista y dramaturga. Licenciada en Comunicación social por la Universidad Central de Venezuela. Ha sido guionista, productora y presentadora de programas de radio y televisión. Por su trabajo en medios digitales obtuvo mención especial en el Premio Nacional de Periodismo 2016. Es autora de Mujerícolas (El perro y la rana, 2017). Por su libro Frutos extraños fue galardonada en 2018 con el Premio Nacional de Literatura Stefania Mosca, mención Poesía. Cartas de agua (Índigo editoras, 2020) es su libro más reciente.


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