CLANDESTINO ES MI NOMBRE | NOÉ LIMA


CLANDESTINO ES MI NOMBRE 

Me hice clandestino con esa rosa mística llamada revolución
donde mi cuerpo de cal quedó olvidado como sol manco al caer de golpe
el calor intenso de la bala en la nuca
mi nombre hecho añicos como el ocaso

¿fue mi juicio el insano relincho del caballo
doméstico albur de la metralla?

“tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno”
con ese dolor de sentirme patria partida
con el filo de la hoja de papel que escribe sola su historia
en cada ángulo se sujeta las manos vaciando versos
dictándole a mis verdugos esa bocanada de tinta que ha de cubrirme
y es que solamente mi canto de tierra sobrevive
más allá de la memoria del gusano
de la miopía de las piedras
del estruendo esculpido en el ombligo de la noche
porque sólo mi voz tiñe la sangre de mis libros
“mis ocultas palabras de congoja”

Me hice clandestino
con la subvertida ilusión de lacerarme los dedos adolescentes
de tanto ver a través de ellos la miseria
la fangosa canción en la olla de fríjoles
que ruidosa se oye lamentar el llanto de los chicos

“Mis vicios entonces lucirían como joyas
antiguas con esos deliciosos colores del veneno”
como lamentaciones de asno fornicando con el destierro
con cada patada de niebla
en esta hora donde cae mi cuerpo con esos recuerdos
de mi padre el extranjero tiñéndose de Pipil para engendrarme

UN GOLPE SE VA HACIENDO LARGO
DESVISTIENDO ESA BOCA DE CERA
QUE DESVELA
CLANDESTINAMENTE MI NOMBRE

UN GOLPE SE VA TRANSFORMANDO EN TÚNEL
DONDE RESPIRAN LOS DIOSES ELÉCTRICOS

Me hice hojarasca
piel envejecida donde el tuétano hace su hogar
de carroña de silvestre murmullo al pasar los años

voy sangrando nuevamente
cada gota es bautizo de rabia
voy cayendo como muro sin brazos para sostener
este cuerpo irreverente que nunca mostró su rostro de fauno
de ladrillo remendado con la mortaja del silencio
“con el clamor de piedra que eligió la esperanza”

y es que soy ese unánime grito
como prendido en las faldas de los volcanes tejidos de huesos
nunca ha sido tan tarde para hacer parir al universo
ese parto de ceniza con esta lluvia
que parece no detenerse por el peso de las balas

¿fue mi juicio el ensayo de la máscara de papel almidonado
que ríe enseñándome sus colmillos con traición
de avestruz buscándole respuesta a la tierra
la ofrenda última de los martirios?

soy clandestino de nombre Roque
sepultado cuando dialogué con las perlas perfumadas de la noche
esas hijas mías que amé con la tolerancia de las aves
de las calles que desnudé cuando mi grito
se hizo nudo atado a mis manos de espiga
delgadas como hocico furioso
sepultado cuando deshice esos poemas para mi amada fortuna
mi suerte desprendida en el susurro de la ventisca
huesuda hermana de mi último otoño

“Ahora llueve de nuevo
Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto como hoy”

me dispararán ahora?
o esperan que mi cuerpo delate sus cicatrices
con la infamia que sacudió las raíces del tedio
me hundiré tenue entre el agua del acecho de los leopardos

me sumergiré lentamente en esa palabra incinerada
cuando se deshaga mi cuerpo en esa bocanada de ceniza que es lanzada del cielo
me marchitaré como flor de cemento para no deshojar mis labios de arena
me convertiré en fantasma incauto creyéndose vivo en las raíces de los árboles
me sofocaré los dientes de escamas para verterle mi discurso a mi sangre de brea
me haré un espejo con mis huesos de seda

“junto a la diseminada desesperación que me ofrecen”
me desecharé como polvo disuelto en esa luna llena de escorpiones
me inclinaré ante la balanza esculpida de fuego para levantar mi corazón helado como el lento andar de los relojes en celo a esta hora cuando sienta la presión de la hoguera
el cataclismo de la infamia escrita con la cera robada a Prometeo
nunca fue difícil morir al lado de los grillos cuando gritan extrañas sílabas
a la grieta del cangrejo hecho piedra
nunca
nunca

realmente nunca fue difícil morir
como la noche muere con menguantes carcajadas

diseminada mi carne
quedará como cruz de mayo retándole al viento que guarde sus canciones
cuando el invierno presagie ese hormiguero furioso que caerá como zumbido

ANTE
EL
ROSTRO
PERDIDO
DE
LAS
NUBES
QUE
RETRATARÁN
MI
AGONÍA
CON UN SOPLO HELADO COMO MI MIEDO ENCADENADO
A MIS PIES EQUINOS
A MIS POEMAS MAS AMADOS
ESCRITOS CON MI PUÑO DE PALO
DE MIEL MI CRÁNEO MOVEDIZO

SERÉ TRUENO DESPUÉS DE MORIR
CON ESTE HORIZONTE CASTRADO DE HORAS

“Tal vez alguien diría que fui leal y fui bueno
Pero solamente tú recordarías mi manera de mirar a los ojos”.


CRÍA CUERVOS 

Para Antonin Artaud

Artaud
sigue gritando

Su camisa de fuerza
aun nos enseña su lengua azul
en cada poema
en el muro
con escaleras dibujadas
en el techo
ese dado cargado con estrellas
a fuerza de golpes de martillo

grita
y cría cuervos en el filo de sus uñas

y los helechos de las paredes
son burdas agujas
dormidos galeotes
amaestrando el viril leopardo
de las madrugadas sobre su aorta

las nubes son solamente manchas
afiladas donde escalan sueños
las mujeres
y los ancianos rotos
con su risa de enjambre en los asilos

Van Gogh fue asesinado por la sociedad
se dice Artaud
el de los párpados desollados
mientras su estatua favorita orina los geranios
en ese jardín
donde apenas el sol lanza su atarraya
para congregar los gemidos de los locos

ahora me asesinan a mi
se dice
mientras sus dedos buscan alacranes
en la nieve gentil
colgando del rostro de las enfermeras

el opio
el opio
apenas recuerdo una fumada
y se apresuran a asesinarme
se dice
sobre la pleamar bovina de mi cama
se dice
y el opio es una sombra de pájaro
en la ventana de saliva
exiliada
que grita
constantemente
con la luminosa danza del invierno
sobre los vidrios
empañando el infinito

Artaud
sigue gritando
y quién soy yo
sin el aguardiente para gritar con él.


ANDRÓMEDA 

Andrómeda es el agua oscura de la noche

La vela parda que alumbra la mojada mancha del rocío

Lo hace porque es de carne
y talla la cumbre de la mejilla
la lengua de piedra del amanecer cuando canta
al contorno que gime el confín de plata
cuando la oscuridad cincela la sepultura de la rosa
el sembrado eco del beso sobre la piel del papel
el naufragio de la espada deshojada del invierno
si las palabras fuesen plazas vacías para abarcarla

Alrededor de ella crece el silencio

Ve como el mar suspira el polvo ajado del sollozo
cuando el afilado insomnio marca sus bocanadas heridas en la copa de los bosques

Andrómeda repica el amanecer en la boca

Como un lunar de arena
es una máscara de sal en el contorno del paisaje

Repica y lo hace mientras me observa
o mira mis poros de yeso deshechos por la luna

Andrómeda es la escarcha de ese eclipse que siempre se besa
es el tatuaje del sol sobre la nieve
y que acaricio en secreto
con el temblor de mi mano para convertirlo en neblina.

 


Noé Lima. Ahuachapán, 1971. Poeta y artista plástico. Fue miembro fundador y director del grupo literario Tecpán, de la Universidad Dr. José Matías Delgado. Fue miembro del equipo coordinador del suplemento cultural Altazor, del diario El Mundo, de El Salvador. En su haber tiene los libros: Efecto Residual (Ediciones Mundo Bizarro/Barco Ebrio, Guatemala, 2004); Erosión (Editorial X, Guatemala, 2015); Un insecto empalado en tu seno (Proyecto editorial La Chifurnia, San Salvador, 2015); Zumbido (Editorial Ixchel, Tegucigalpa, 2017) y, recientemente, apareció en la Antología subterránea palabra (Editorial THC, San Salvador, 2016), Revista de La Universidad de San Carlos, de Guatemala y en las revistas digitales Crear en Salamanca, España, y en Altazor, de la fundación Vicente Huidobro, Chile.

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