PEQUEÑA HISTORIA DE MI PAIS | OMAR ORTIZ FORERO.


PEQUEÑA HISTORIA DE MI PAIS.

No hay tren, solo muerte y desasosiego.
En la estación, se amontonan las pieles de los desolados.
Un canto fúnebre alude al viento del salitre, al triste aullido del coyote.
El Señor de todas las cosas, peregrina en la negra noche.
Torva pluma de buitre en su sombrero.
Arden los túmulos.
Una fusta de sangre golpea al brioso alazán.
En el palacio las ayer ultrajadas preparan el banquete.
Celebran sacerdotes y brujos el resplandor del Innombrable.
La peste, se confunde con la resaca de pedófilos, traficantes
Y monjas de clausura.
¿Dónde el sosiego?
La ciudad borra la imagen abominada.
Una grieta del azogue estalla en dos soles negros.
Se disuelve en gotas de sombra la crueldad de los furiosos.

De Pequeña historia de mi país. 2021.


DICES ¿POR QUÉ ES SALADO EL MAR?

Soy bruja.
Poseo el libro de las yerbas que cuenta las propiedades del muérdago.
Las bondades de la mandrágora y la virtud del hinojo.
Los guardas de las puertas sospechan de mi saber,
pero mi cabello suavizado con el aceite del romero
perfuma sus recelos
y puedo transitar libremente por la lluvia
que siempre logra confundirse con tu sudor,
esconderse en tus lágrimas.,
verter en la inmensidad del océano
todas nuestras desdichas.

De Pequeña historia de mi país. 2021.


ES UN TIEMPO INCIERTO

no sabemos si a las dos de la tarde
de este día cualquiera,
desaparezcan los osos polares
junto a dos o tres continentes.
Y nadie echará de menos que ya no se hable
en kazajo o en mongol, y menos aún
en sirio o aymará.
El mundo es hoy una pérfida ficción,
una suscripción pre pago de mala filosofía,
de pésima literatura.
Mi única certeza la componen unas viejas sillas,
una mesa coja,
un mantel a cuadros
un fogón
y este guiso de carne y verduras que permanece
inmune a todas las catástrofes.


NOTICIA DE NUESTROS MAYORES.

Seguimos el rastro de la lluvia,
por muchas lunas.
El agua arrastraba el sudor de los caminantes.
Hasta encontrar el río, que nos trajo a esta montaña,
donde la música nace en los árboles, en el viento,
en el rumor del agua,
como las palabras, que van tejiendo el aire que acerca
o distancia nuestros corazones,
y alimentan la memoria,
encendiendo la lumbre del tabaco
que brilla en las noches de la maloca,
mientras escuchamos la historia del colibrí
que dibujó en la piedra el nacimiento del mundo.

De Pequeña historia de mi país. 2021.


LA NIÑA DE ARENA

El desierto era mi casa.
El sol ha dejado en mi piel surcos por los que alimentaba
mirlas y cernícalos.
Las huellas en la arena son la memoria de la infancia.
El sonido de nuestros pasos huyendo de quienes dijeron
llegar en nombre del pueblo de Dios.
Hombres de ciudad que desconocían que los altos cactus
son señales vegetales que permiten el apareamiento de la tortuga,
los primeros días de lluvia, cuando las estrellas caen como hojas.
Ellos, buscaban mi cuerpo, pero mi padre leyó en su rostro
la avidez de las flores marchitas.

De Pequeña historia de mi país. 2021.


OMAR ORTIZ FORERO. Bogotá (1950). Poeta y ensayista, edita y dirige desde 1987 la revista de poesía Luna Nueva. Ha publicado más de 14 libros de poesía y en 1995 fue galardonado con el Premio Nacional de Poesía Universidad de Antioquia por su obra El libro de las cosas. Su libro Diario de los seres anónimos, ha tenido tres ediciones, una de ellas en España (2015), y la otra en la editorial francesa L’Hermattan, edición bilingüe. (2019). Desde 1975 vive en Tuluá donde es docente y Director Cultural de la Universidad Central del Valle.


Leave a Comment

Categorías