ON THE CORNER OF HIS SILENCE | JOHN BURNS


I

Packed snow’s hard light slices back at the brick building.

Edges of frozen water overwhelm.

Fogler Library is a fortress tonight.

He does not go in.

Sometimes he goes about needing an answer.

The porcelain echoes of dream life snap brittle.

All the pages in all the books in all the libraries

go blank with disbelief.

Nothing deserves clearness.

Paper crumpled utterance.

This ocean of paper and

no

salt.

II

so to the bar to drink silence

bar as dark as mother’s womb

beer as thick as death

he sits down

on his days

on leather stools

and

stands up like a poplar

in a field of polished wood panels

what good is banter

when you’re a web of frenzied blood

that needs slowing

silence

ritual.

III

The ocean is never content to be silent so he goes there.

It does not mean to invigorate him.

The gulls don’t mean to weave a robe for the sea

string by string in their circling.

It’s just that the water’s layers

hang into each other like fruit

begging to be covered over.

I am woman enough for you howls the wind.

But it does not mean to.

This is no water

it is earth ichor.

This is the wrong kind of speech.

Back in the car it is silent.

IV

His flaws speak better

speak

more than he does.

You like bodies glossy they say aloud,

I like goosebumps.

You think of nipples as coins.

No one dares answer his flaws.

V

Gray shadow of the flesh their hammock is red.

They hang. They are a parade of hanging.

Lips in the air like streams.

Glisten lips wet with the future

wet with walking through time

silent

red.

VI

Right tide the rocks

in Stillwater River

measure to the meniscus.

Looks like you’re walking on water

to swim out to them and stand

JESUS ROCKS

Prophesying mumbled love toward the bridge walkers.

They are too high up to hear him, or

they ignore him.

Too low to kill yourself off, he yells,

except you tie a noose to the rail

stick your head in and then jump.

The sky smells like fatigue

but no one’s tried it yet.

People are always walking from one end of the bridge to the other.

He is on the faux miracle stones.

Tide is low.

The banks reach up like hands.

They applaud.

VII

On the corner of his silence

a taxi idles

the meter runs on all he meant to say

and the superb anguish

of not meaning

rattles in the trunk.

The asphalt of Mill St. flows

like an undrinkable Lethe

his eyes row across it

until there is nothing

left

to forget

and everything

left

to name.


Traducción al español del propio autor


En la esquina de su silencio

I

Dura luz de nieve empacada rebana el aire

del edificio de ladrillo.

Aristas de agua congelada abruman.

La biblioteca Fogler es una fortaleza esta noche.

Él no entra.

A veces va por la vida urgido de una respuesta.

Crujen los ecos de porcelana de sus sueños.

se emblaquecen con incredulidad.

No hay nada que merezca claridad.

Palabrería de papeles estrujados.

Este océano de papel y

nada

de sal.

II

así que al bar para beber silencio

oscuro el bar como el vientre de la madre

cerveza tan espesa como la muerte

él se sienta

sobre sus días

sobre un banquito de piel

y

se para como chopo

en un campo de tableros pulidos

de qué sirve cotorrear

cuando eres una red frenética de sangre

que se tiene que calmar

rito

de silencio.

III

El océano nunca se contenta con el silencio así que va allí.

Las olas no pretenden animarlo.

Las gaviotas no pretenden tejer hilo por hilo

una bata para el mar en su vuelo circular.

Pero resulta que las capas del agua

cuelgan entre sí como peras

y que el mar exige vestimenta.

Soy mujer suficiente para ti aúlla el viento.

Pero no lo hace adrede.

No es agua

es icor terrenal.

Esta no es el habla adecuada.

De vuelta en el auto hay silencio.

IV

Sus defectos hablan mejor

hablan

más que él.

Te gustan los cuerpos relucientes dicen en voz alta prefiero la piel de gallina.

Piensas que los pezones son monedas.

Nadie se atreve a contestar sus defectos.

V

Sombra gris de la piel su hamaca es roja.

Cuelgan. Son un desfile que cuelga.

Labios al aire como arroyos.

Relucen húmedos los labios con el futuro

húmedos por su paso por el tiempo

rojo

mudo.

VI

A ciertas horas las rocas

del río Stillwater

llegan exactamente al menisco.

Parece que caminas sobre el agua

cuando nadas hacia ellas y te paras.

ROCAS DE JESÚS

Vaticinios de amor entre dientes

para los transeúntes del puente.

Están demasiado altos como para escucharlo, o

no le prestan atención

Demasiado bajo para suicidarte, grita,

a menos que le amarres un nudo corredizo

y le metas la cabeza y saltes.

El cielo huele a cansancio

pero nadie lo ha intentado.

La gente siempre camina de un extremo del puente al otro.

Y él anda por unas piedras falsamente milagrosas.

Marea baja.

Las orillas suben como manos.

Aplauden.

VII

En la esquina de su silencio

hay un taxi parado

y el taxímetro cobra todo cuanto advirtió

y la angustia espléndida

de no significar

tintinea en la cajuela.

El asfalto de la calle Mill fluye

como un Lete imbebible

sus ojos lo cruzan remando

hasta que no haya

nada

que olvidar

y todo quede

por nombrar.


John Burns (Maine, E.E.U.U., 1977) es profesor, poeta y traductor. Es autor de los poemarios The Sand Between Aphrodite´s Toes y El mismo río dos veces. Del español al inglés ha traducido a Gerardo Beltrán, Raúl Hernández, César Rodríguez Diez y Rubén Medina, entre otros. En colaboración con Medina, compiló y tradujo del inglés Una tribu de salvajes improvisando a las puertas del infierno: Antología beat. Autor de varios artículos de crítica literaria, publicó el libro Contemporary Hispanic Poets: Cultural Production in the Global, Digital Age que teoriza el papel de la globalización en la producción poética de finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Actualmente, enseña literatura y lengua en Bard College.

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