ORACIÓN PARA DORMIR | RICARDO ANTONIO RÍOS GARCÍA


AUTOBIOGRAFÍA

Desde un cuerpo me represento.
Me llaman Ricardo Antonio.

Escribo sobre esta mesa
donde restauro mis días
sintiéndome más extenso de lo normal.

Antonio, pero no de Padua,
sino de Villanueva: remotísima mecha de luz
quemándose al mediodía.

Todas las mañanas salgo de mis huesos
mecánicamente despiertos.

Persisto de Ríos oscuros.

Tengo voz y
soy otro
con más afirmaciones que un niño
que jugó sin arrepentimientos.

Alguien que creyó
sin decirle a nadie
en la palabra.

Alguien que se incinera
sintiendo el frío.


PRÉSTAMO DE LUZ

Yo quiero sentirme un cerillo
guardado en una caja
llena de calor a toda hora.

No tengo preferencia sobre el momento
para ser encendido.
Eso es lo de menos.

Lo importante en este asunto
es apagarse hasta consumirse
cuando es posible
comparar al aire con un latido.

Yo quiero sentirme un cerillo
yo quiero sentirme
yo quiero
cumplir la voluntad de unas manos
y encender la claridad del día.


CARTA

Querido zapato:

Voy a sacudirme los restos de calle,
la mugre perece en tus costuras
y un pie es un falso muchacho vestido de calcetín.
Estoy casi listo para dar
dos o tres golpes contra el suelo,
descargar de tus miserables suelas
las direcciones de la ciudad,
articulando la pálida memoria de un pie
cargado de lugares públicos,
taloneando en descoloridas calcetas
el estanque o el charco cicatrizado,
los cordones y sus pequeños enredos,
el balance de un paso puesto detrás de mí,
el salto que podría excusarme en el aire,
el cuero y su doliente desgarro.
Querido zapato
gastado, pero estimable
con tu doliente desgracia de huella,
qué restos de calle hallarás
después de que la tierra escuche caer
de mi pie las direcciones de la ciudad.


ORACIÓN PARA DORMIR

Perdónenme, pies míos,
porque en las mañanas sean arrestados,
porque estos calcetines sean dos policías custodiando sus dedos,
porque estos zapatos sean miserables celdas de cuero,
porque estos cordones sean las esposas para sus tobillos,
porque estas calles donde andamos
sean los pasillos de un sistema penitenciario.

Pies míos, perdónenme
por cumplir las sentencias de estas cosas.


PARQUE II

Siento pesado el concreto de las bancas
que un día fueron felices
y sin embargo diferentes a nosotros.

Tengo los huesos de mis brazos
más largos y sarrosos que la cadena
del columpio olvidado.

Tengo el dolor de cabeza de ese quiosco
con sus puertas y ventanas mal cerradas.

Tengo la habilidad de taparme los oídos
como esa llave donde los novios
se lavan las manos
y la gente condena su miseria.

Tengo la presión
como ese sube y baja
donde alguien calcula el peso de su cuerpo
por vez primera.

En este parque
siento que mis zapatos son más lisos
que la espalda de ese resbaladero
donde un niño abre sus brazos
y el cielo es la piel de un anciano olvidado.

En este parque
tengo la vergüenza de las fuentes
cuando siento ganas de orinar
y el baño me responde:

CERRADO.


Ricardo Antonio Ríos García (Villanueva, Chinandega, Nicaragua, 1987). Poeta, abogado y psicólogo. Forma parte de las antologías «El material de tus sueños (Antología de la Poesía Joven de León» y «Ese viento que canta (Antología Poética del Grupo Literario ESPJO». En 2019, obtuvo el primer lugar en poesía en el Certamen Literario “Luis Alberto Cabrales”. Es autor del poemario Préstamo de luz (Índole Editores, San Salvador, 2020).


Pablo Antonio Alvarado Moya

Pablo Antonio Alvarado Moya

curador invitado: Pablo Antonio Alvarado Moya (Chinandega, Nicaragua, 2000). Poeta y promotor cultural. Ha publicado poemas y reseñas literarias en diversas revistas, entre otras: El Hilo Azul, del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE); Boletín de la Academia de Buenas Letras de Granada (España); MILETUS (Turquía); Abril (EUA); El Camaleón (Guatemala); Temporales (Nueva York University); Ablucionistas (México) Miembro de PEN Internacional/Nicaragua, y del Consejo Editorial de Revista Cultural Chinamitlán. Actualmente, cursa último año de Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA).

 

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