PANDEMIA | INDRAN AMIRTHANAYAGAM


DESPUÉS Y ANTES DEL SEXO

La pandemia ha volado relaciones íntimas–
tirando sus cadáveres emocionales en tumbas
del espíritu donde el silencio reina–
además de quemar carne y hueso
sin despedida presencial, o apenas
detrás de un vidrio de un familiar,
o en la pantalla de Facetime. Estamos
ya a más de 400,000 mil muertos entre
los seres humanos y la cifra no termina
de crecer como el monto de desechos plásticos
fluyendo al mar.Sí, gozamos cielos despejados.
Sí, hay pocas aves metálicas llevándonos
a fotografiar Macchu Picchu o Gólgota.
Y no hay transporte local para darnos la bienvenida
en los aeropuertos, solo militares
en túnicas blancas con termómetros
e indicios sobre cómo llegar a los lugares
de cuarentena para visitantes internacionales.
¡Qué vida! Mejor no viajar. Mejor
quedarnos en las ventanas
de nuestras celulares hablando de todo
y de nada sin tocarnos aun si
la memoria del amor nos asedia,
y el sueño de hacerlo de nuevo,
el poema y su fruto, el orgasmo,
el cierre contundente, el bebé.


EL AMOR AMERICANO

Si se puede dar razón a las circunstancias, el encierro,
la necesidad de contacto a través de la ventana, el abrazo
a la distancia. Se puede decir que estamos viviendo
una coincidencia de acontecimientos insólitos, tu regreso
a la casa de tus papás, y yo a la mía, sin los compañeros
de los tiempos de la prehistoria, la vida casi olvidada
que sucedió antes de la pandemia, cuando el abrazo
y el beso, el compartir alimentos, lecturas en voz alta
en los clubes, fueron el pan diario. Ahora, la vida
es otra, un diálogo despertado de las cenizas
de antiguos encuentros, todavía calientes, un ave fénix
saltando de la historia nuestra en aquel mundo
desaparecido, que vuela ahora sobre un puente
que nos está construyendo la nueva conversación
vuelta alimento esencial, sin la cual no veo ni ventana.
ni calle que van al mar del continente que nos une.


LLAMADA EN ESPERA

Espero tu llamada con una cierta alegría, hasta euforia.
Te he extrañado la conversación nuestra, el ir y venir
de las bromas, las antenas sensibles a la más ligera briza
que afecte la articulación de una idea. Además he extrañado
tu presencia, aquella sonrisa de los anuncios. Pero tampoco
quiero distraerme con el atractivo de un cuerpo. He extrañado
la observación macro y microeconómico del mundo y la lectura
de Julio caminando sobre los adoquines, y el recuerdo
de los Olivos una tarde mientras tus cabellos ondulaban.
Y cuando Laurence Olivier, por ejemplo, interpretaba
a Hamlet o Otelo, me acordaba de Hamlet y Otelo
como Olivier, y por estas razones y otras que saldrán
seguro cuando estemos cara a cara en algún futuro,
después de la pandemia, me gustaría volver a decirte
que me alegra la vida la anticipación de tu llamada.


Indran Amirthanayagam es poeta, músico y diplomático estadounidense. Es licenciado en Literatura Inglesa de Haverford College y maestro en periodismo de la Universidad de Columbia. Escribe en inglés, español, francés, portugués y creole haitiano.  Con Lírica a tiempo (Mesa Redonda, Peru, Julio 2020) y Sur l’île nostalgique (L’Harmattan, Francia, Septiembre 2020) habrá publicado 19 poemarios en su intensa y extraordinaria trayectoria.  Conoce detalles sobre su vida y obra en: indranmx.com
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