BOGOTÁ DESPUÉS DE UNA VISITA A HELENA IRIARTE | LAUREN MENDINUETA


ASÍ PASAN LOS AÑOS

Pasan los años,
y aunque la vida me acusa de inmovilidad,
también yo he viajado.
Como una partícula de polvo
he revoloteado por la casa y me he prendido a los libros.
Como un insecto he reposado a la orilla de las acequias,
o simplemente he sido una mujer que de tarde en tarde
ha mirado hacia el mar
buscando barcos olvidados por la neblina
y que vuelven a la memoria,
sin esperanza distinta de la muerte.


BOGOTÁ DESPUÉS DE UNA VISITA A HELENA IRIARTE

No hay relación entre las cosas
y aquello que las encarna.
La realidad acaso es un vacío
y el reflejo en los espejos
la evidencia de su precariedad.
Los nombres van por el mundo
retratando la angustia de no ser lo que nombran.
La gente corre afanada hacia el vagón del metro
o el autobús porque la vida depende de un concepto.
Tampoco la puntualidad corresponde a su palabra,
pues no se puede llegar con retraso al destino.
¿Es posible que convivan alma y cuerpo?
¿no serán un binomio inseparable,
una sola cosa que no sabemos nombrar aún?
En estos temas, como en tantos otros,
me atropella la retórica,
y vuelvo a preguntarme si será posible
nada más vivir.


OLVIDO DE MÍ

Octubre ha llegado dominado por las lluvias,
y los demás meses lo han seguido hasta aquí.
De repente este amontonado tiempo lo ha llenado todo,
el verde de la casa, las sillas, la manta que cubre el piso
cuando en el verano me recuesto a leer.
En mí no es posible el abandono del tiempo,
la gracia que supone el olvido
me hubiese salvado de esta invasión.
Ahora debo caminar con cuidado
para no maltratarme con tantos recuerdos.
¿Me engañaré o será verdad lo que voy a decir?
Renuncio a esta visita, no le temo a la soledad.


DEDESO DE NADA

Todavía es temprano.
Mil noches han caído sobre la tierra,
y otras mil cayeron antes,
pero aún no es tarde.
El viento arropa con tanta fuerza la casa
que se diría una madre enloquecida de amor.
Pero el viento no puede amar.
Tengo miedo.
El mar no está lejos de aquí,
y yo soy esa misma arena sobre la que caen
furiosas, incontenibles y enajenadas las olas.
Más allá, en el centro mismo de la tormenta,
mi ojo busca las razones de tanta rabia.
Tengo ganas de azotar a la noche
hasta verla sangrar.
Deseo hasta el infinito
poseer algo que jamás se entregue.


MAYÉUTICA

El mundo sugiere.
No espero la visita de la musa,
voy por ella, la traigo de la mano.
Los que me conocen
dicen que la mía es una vida triste.
Pretender pasar las horas con una desconocida
discutiendo, discutiendo.
No pueden imaginar cuánto prefiero
su hiriente compañía,
el argumento casi siempre contrario,
la sarcástica sonrisa triunfadora
al dominio común de todos ellos.
Mis simpáticos amigos
dicen también que mi figura da pena
cuando a cualquier hora y de cualquier manera
salgo a buscar la escurridiza musa,
y vuelvo sola y se me oye inventar monólogos
que imitan sin gracia al diálogo.
Pero después de cada fracaso pienso:
Mañana volveré a buscarla,
si tengo suerte
ella traerá su arpa y entre discurso y discurso,
tocará para mí una música espléndida.


DEL TIEMPO UN PASO

Hace años, tantos que da hasta miedo recordar,
en un lugar que quedó tan lejos de mi geografía actual
y que antes fue el aquí, ahora ¿hasta siempre?
Allá donde duermen los sueños inconclusos y el aullido del lobo malo,
donde bellas caperucitas se levantan las faldas de satín
y ogros desvelados leen poemas a sus amores medievales;
en esa tierra imposible hoy, real y conocida antaño,
donde voces que fueron familiares suenan inauditas para el hoy.
Tan duras como la piedra tan verdes como las enredaderas /hablaron esas voces,
voces que se agitaban en un pozo vaciado de tiempo y sin palabras.
Y en igual medida los dones y las promesas de los dones
me fueron concedidos por entonces
en el tiempo sin tiempo de la infancia cumplida.
Después fue la vida y su despilfarro.
Heme aquí, sin dádivas para mostrar, sin gracias para compartir.
¿Quién alejó de mí aquellos dones que me pertenecían?
¿Por qué se fueron contra mi voluntad hasta el nunca-jamás?
¿O fui yo misma la que huyó a espaldas de un sátiro mentiroso,
y las promesas traicionadas se exiliaron en una esquina recóndita?
Me pregunto si no seré una fugitiva de mis propios dones,
si este deseo de nada no será el principio de otro nacimiento.


Lauren Mendinueta
(Barranquilla, 1977)

Ha publicado ocho libros entre poesía, ensayo y biografía. Recibió en Colombia cuatro premios nacionales de poesía y el Premio Nacional de Ensayo y Crítica de Arte del Ministerio de Cultura (2011). Además ganó en España los premios internacionales: Martín García Ramos por la Vocación Suspendida y el Premio César Simón por Del Tiempo, un Paso. En el 2013 ganó el premio de poesía Barranquilla Capital Americana de la Cultura con el libro Una Visita al Museo de Historia Natural. Ha sido incluida en más de una veintena de antologías europeas y americanas. Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, portugués, italiano y alemán. Vive en Lisboa.


 

Leave a Comment

Categorías