POESÍA EN TIEMPOS DE PANDEMONIO | JACK FARFÁN CEDRÓN


A propósito de C o n v i v i u m
Interfaz de sanación poética
Inmanencia documentos
Enrique Bernales A.
& Florentino Díaz A.
-A c t i v a d o r e s-
Editorial Bardoborde
Greeley
Estados Unidos de Norteamérica
190 págs.
MMXX
 
Amados amigos poetas. Este año, ya casi tascando a su fin. Este año, más de contrariedades, de apremios, de limitaciones, que de ventura. Enfermedad, muerte; desigualdades, congoja. Lágrimas. Pero la luz nace para todos. Y, desde sus trincheras, Florentino Díaz A. y Enrique Bernales A. han tenido la gran idea de convocarnos; de formar ese religare, reunión, concilio, para la nueva convivencia.
 
Cada vez más cerca a esos buenos amigos que para la mayoría de las personas han estado olvidados: los libros. Cortázar decía que los libros vienen siendo el mejor lugar para estar en casa.
 
Convivium-Inmanencia. Una lluvia de citas mántricas, de palabras bellas, de eclosiones literarias desde cada una de nuestras trincheras. Confinados, bebiendo café cada mañana, para resistir, para pasar el trago amargo de cada día. Ese Pandemonio que asoló al mundo entero. Pero la literatura es suma, es verbo luminoso, es fuerza para pasar el duro pan de la guerra; una guerra donde ese enemigo silencioso fue ganando reino entre las vidas apagadas. El Coronavirus se cargó a muchos de nuestros amigos, de nuestros familiares; a veces lejanos, otras veces muy cercanos. Amigos que se fueron para siempre. Recuerdos que perdurarán, de aquellos buenos gentiles, que seguramente rondarán las casas algo vacías de su armoniosa presencia. Pero, bueno, pasemos saliva. El surco es duro, árido, hosco de roer. Debemos surcar con el arado literario, esta tierra bendita que en su seno acoge al rapsoda y al labriego. Así rompamos lombrices; así haya que apartar del camino a los bichos, a los perros de aguas, a las gárgolas diluviales, a las fieras metafísicas, a las mandrágoras onanistas. ¡Cada infecto día! Los grandes proyectos no sólo están hechos de sudor, sino también de sacrificios, de renuncias. Es una elección de toda la vida el ser escritor. Es la renuncia a todo, al costo de todo. “Uno da todo para no tener nada. Siempre para comenzar de nuevo. Es el costo de la vida maravillosa” (dijo el gran poeta surrealista César Moro). Y, muchas de las veces, cuando no todas las veces, para cosechar manzanas podridas, dádivas mendaces, babas de ruina interior, que por unos cobres eclipsan al amor, incluso; ese amor que ya no está. Para tragarnos las guindas de los chiqueros, para eso es que reclamamos nuestra herencia por adelantado, para tomar nuestras cosas y echarnos a rodar el mundo. Y luego, qué, agachar la cabeza, doblegarnos por el hambre físico, por la sed mántica, por esos “ríos metafísicos para desesperados”, de los que hablaba Julio Cortázar, en Rayuela (1963). Hijos pródigos; lejos ya de este mundo podrido en el que levitamos para cuatro; o peor aun, para uno, o ningún espectador de nuestra propia ruina existencial: El horror al vacío. ¿Nos recibirá algún Padre perdonador? El resultado del acto amado de escribir, vendría a ser -por decirlo de algún modo-, el último picotazo durante esa búsqueda vana del tesoro, dentro del socavón maldito, sepultados en esta gran mierda del mundo. Hallaremos, un día, escarbando el último puñado de tierra, aquellos diamantes poderosos que nos prodiga la literatura. La búsqueda intermitente, el vano intento, la gloria retrasada, el glorioso aluvión de aplausos comprometedores; la palabra exacta, “liberada”; el pensar en ningún lugar y a la vez en nadie, es, todos los lugares del mundo. Y ni el insomnio; ni la maldita peste, ni lo miserables en que convierte a las personas, podrá sofocarnos.
 
El esgrimir, como negro literario, textos variopintos de aceptable catadura, no habrá sido vano. ¡Claro que no! ¡Nada en la poesía es vano! La poesía es más poesía, si está escrita en tiempos de pandemia! En tiempos de penuria existencial, ¿para qué poetas, atormentado Friedrich Hölderlin? Para la Sanación, para la Sana Convivencia, para el Convivium Inmanente.
 
Luis Hernández Camarero decía (cito a Nicolás Yerovi, amigo suyo), que el dios Apolo debiera serlo tanto de la Poesía, como de la Medicina; porque escribir es la cura a todos los males padecidos. Escribir mucho o a ratos, es la cura a las pestes, a las devastaciones, a las inundaciones. Es la panacea a huracanes de indiferencia; a lluvias de mierda, inclusive. La poesía ES la cura. La Sanación. Sino, miremos con nuestra atónita mirada hiperbórea, desencantada, indescriptible, inenarrable, desconfiada, de reojo, al Quijote; ese gran portento de la lengua española. El Quijote, pudo, incluso, resistir censuras, traducciones, fuego. Cervantes iluminó el mundo. Nosotros los poetas también podemos hacer volar esta montaña de la pura maravilla. Ya que pudo resistir una gran lluvia de mierda el gran genio Cervantes -Roberto Bolaño lo dijo-; podrá, también, soportar una muerte a pausas, a cuentagotas, lenta; una modorra inevitable, una lluvia de sal, mil y un años de mala suerte, por así decirlo. Y aquí pervive La Poesía; viva, efervescente, inmortal, sedienta, excitadísima, fulgente, irredenta; como si hubiese sido escrita esta mañana aquella novela del Todos los días escribe, ¡como un maldito demonio!; ¡escribe, condenado a la ruina creativa, la única ruina que para el mundo vale menos que un guiñapo fantasma! ¡Tú nomás escribe!
 
Convivium-Inmanencia: Todas nuestras sangres hermanadas por un solo viento poético y universal. La Rosa Mística, La Rosa del Viento, La Rosa Frágil sepultando al sol que la hace visible. The Rose is The Rose is The Rose.
 
Convivium-Inmanencia, collage disparador de imágenes; dechado lírico frente a la pandemia espantosa, al horror vacui; vacío existencial, a esa distancia que nos aparta; al abrazo partido estrellándonos sobre ese universo paralelo de apariencias y cosas que se repelen y confluyen, en única sanación, desde la cueva de lamentos.
 
¡Gracias, señores activadores de este Gran Convivium Inmanente de Luz, de Poesía!
Convivium-Inmanencia es y será un texto de sanación poética y libertaria. Nos trajo la esperanza, durante meses, de abrigar una vela, para ir caminando de cuarto en cuarto; encendiendo otras cerinas, en peregrinación espontánea hacia la Gran Pensión Estudiantil de Los Poetas del Gran y Eterno Día de Ahora.
 
¡Morir de pie, escribiendo, hasta que la misma muerte se espante!
 
¡Quien tenga oídos para oír, que aguante!
 
¡Ah, nosotros los poetas, somos inmortales!
 
Jack Farfán Cedrón
Poeta. Piura, 1973
 
Cajamarca, 12 de Octubre, 2020
 
(Al conmemorarse 528 años de la
Conquista de América)

Los lectores atentos, juguetones y audaces pueden acceder y hacer suyo ese hermoso gesto creador y de amor por la humanidad que es el Convivium, el mismo que valientemente confronta el miedo, el terror y el odio en Academia.

Jack Farfán Cedrón (Perú, 1973). Entre otros volúmenes líricos ha publicado Pasajero irreal (2005), Gravitación del amor (2010), El Cristo enamorado (2011) y Las consecuencias del infierno (2013). Modera los blogs ‘El Águila de Zaratustra’ & ‘Exquioc’, además de editar la revista digital Kcreatinn Creación y más. En 2012 dio a conocer un volumen de reseñas literarias alrededor de 20 célebres novelas de la literatura universal: El fragor de las quimeras, bajo la producción de Kcreatinn Organización, de la cual forma parte. Algunas de las revistas virtuales en las que han aparecido textos suyos: Letralia (Venezuela); Periódico de poesía (UNAM); Destiempos y Síncope (México); Revista de Letras (España); El Hablador, Fórnix, Sol Negro (Perú); Letras hispanas (USA) y Resonancias (Francia). En 2016 formó parte de los 105 poetas de todo el mundo, invitados al III Festival Internacional de Poesía de Lima, FIP Lima. Blog: http://elaguiladezaratustra.blogspot.pe/
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