POÉTICA Y FORMA MINIMALISTA | MIGUEL LESCANO


El eje esencial o común denominador en la creación poética del artista es su vida. El artista trabaja gran parte de su vida en busca de lo “nuevo”. Se entretiene y divaga o simplemente ve pasar la vida en la práctica. Una eternidad de creación. Sumar a la relación de crear imágenes poéticas, con mezclar lenguajes comunicativos, convierte el artefacto en un paradigma dual. Transforma el nuevo sentido de vida. El poeta visual transforma/relaciona el texto escrito en forma. En el libro “Arte minimal. Objeto y sentido”, Francisca Pérez Carreño precisa que: “Una obra de arte es un artefacto. No considerarla así supone poner en duda nuestros criterios más básicos sobre lo artístico.” (136).  Sentido creativo y transformación en faces de ideas. Una raya vertical u horizontal lanzan mensajes: ideas duales, sentidos de color e imágenes contrastadas.  Un mínimo destello de luz en una oscuridad deviene en un caos universal. En el orden perfecto. Un sentido mínimo crea una grandeza explosiva. El arte minimalista es un arte geométrico y de tendencia cromática sutil. Las estructuras minimalistas buscan una paz incierta. Trata de ver el infinito en un blanco panorama. Las composiciones minimalistas son potentes como luz neón. Pero a la vez son simples imágenes. El arte minimalista crea sutiles corrientes de energía. La poética minimalista es pensamiento propio, ligero, como un desierto sin fin. El minimalismo como dice John Perreault: “Tiene “entrañas”. Tiene un secreto. Provocan nuestra curiosidad y, con todo, porque también provocan nuestro temor, encienden nuestra conciencia al obligarnos a considerar  sus interiores y a considerar qué  es lo que su lisa geométrica hace invisible.” (137). En el libro de “Pop al post”. Selección y prologo de Gerardo Mosquera. El minimalismo es energía poética. Es soledad de color invisible.

Referentes:

– Perreault, John. “Del Pop al post”. Selección y prólogo de Gerardo Mosquera. La Habana: Editorial  Arte y literatura. 1993.

– Pérez Carreño, Francisca. “Arte minimal. Objeto y sentido”. Madrid: La balsa de la Medusa. Colección dirigida por Valeriano Bozal. 2013.


TINTA SOBRE PAPEL DE ARROZ. MEDIDAS VARIABLES.  


PARA AMARTE / SOLO TENGO / QUE AMARTE / EN EL VIENTO / DEL NORTE.


TAL VEZ / HE SIDO / UN PEZ.


EL ROCÍO CAE / SOBRE MIS OJOS / DE ACERO HOY.


EN MI / OJOS / INTERIOR.


EL SOL ENGAÑA / ESTA LUZ SIN / LUZ DE MAÑANA / SIN TIEMPO.


MIGUEL LESCANO (Lima 1963). Entre el 2015 al 2017 estudió la Maestría en Escritura Creativa en la Universidad Mayor de San Marcos de Lima. Es autor de los libros: ILUSIÓN Caja de Poesía (2018). DISONANTE. Texto & Imagen (2017). La música dibuja el cielo (2011), Sonrisa Negra (2002) y Lima Sobre Lima (1987).

El maestro Marco Martos manifiesta: Miguel Lescano es el poeta de más abundante cosecha en esta muestra. Artista múltiple, intenta varias formas de expresión, como en otro tiempo lo fue Jorge Eduardo Eielson. Desde la pintura, llega a la poesía, al cartel, al afiche. Artesano del rigor, tiene una caldera interior de la que afloran  los productos más diversos. La imagen que resume su poesía es la del mar, proteico, cambiante, colorido, deslumbrante, sombrío. Es un mar de palabras, incontenible, tumultuoso, que de pronto llega a la calma.  En Lee Poesía. Lima 2018.

El poeta Eduardo Chirinos comenta: Presente desde el título, la música es el verdadero fantasma que recorre las páginas de este libro. No me refiero a la seca y a ratos rasposa musicalidad que respiran estos poemas y le otorgan su sello, sino a la música como deseado (o indeseado) soundtrack de la experiencia poetizada: Debussy, Keith Jarret, Depeche Mode y, en general, el jazz, el huayno y el rock le sirven no solamente como banda sonora de sus poemas (y de las ciudades europeas y americanas que figuran en el libro), sino como pautas rítmicas y culturales que definen su tono. Texto para el libro La música dibuja el cielo. Montana, USA 2011.

Víctor Vich puntualiza: Desde hace varias décadas, la obra de Miguel Lescano destaca por su vitalismo, por su carácter afirmativo, por su opción de choque, por un trazo tosco y vehemente que captura con fuerza la densidad antagónica de la vida peruana. Formado en los circuitos “subtes” y contraculturales de la capital, Lescano sabe bien que todo arte tiene que traer consigo una fuerza desestructuradora, un exceso, un desacuerdo, un lado opaco que desestabilice el optimismo hipócrita del discurso oficial.  Texto curatorial de la exposición DISONANTE en el centro cultural Peruano Norteamericano en el 2018.

 

Leave a Comment

Categorías