RETORNO | HORACIO FIEBELKORN

Horacio Fiebelkorn

RETORNO

Nocturno, por completo. La humedad
sigue su golpe de manos, y el viento revisa
las nucas y gestos dispersos en los vidrios.
Una mirada más y serás un sospechoso. (Los gorriones
caídos que conté, uno por uno, como si fuesen
lo que queda de mis propias alas.)
De espaldas a las luces
está insinuado el camino de retorno
a las hornallas, páginas en espera, el próximo
informe sobre el estado del tiempo.

(De “Tolosa”, Eloísa Cartonera, 2010)


INSOMNIO DE LA MADERA

Todo se durmió, menos la madera
que cubre el interior de estas paredes.
Entre las tablas y el cemento hay ruidos,
tal vez un roedor, insectos, o quizá
es la genuina queja de la madera,
que no me soporta.
De todos modos algo trata de decirme,
acaso esté despidiéndose de mí
en su particular dialecto: “Ya no
te veré, dentro de poco te irás”. Pero calla
con sigilo el destino de la partida,
cuando advierte que ya estoy dormido
y soy parte de la noche.

(De “Tolosa”, Eloísa Cartonera, 2010)


SOBRE EL TIEMPO QUE SE PIERDE EN BUSCAR EL TIEMPO PERDIDO

Los discos de vinilo decían
“33 ½ r.p.m” aunque las bandejas
andaban siempre un poco más lento
o un poco más rápido. De modo tal
que la música nunca fue
lo que nuestro oído creía percibir. Y así
de las miles de veces que escuchamos
“A day in the life”, “Las cuatro estaciones”,
“Lady Jane”, “Los mareados” o
“Visions of Johanna” resultan
largas horas robadas por el tocadiscos
a la pieza original, o en su defecto
versiones prolongadas que agregaban
minutos a la música, voces más gruesas,
bajos más bajos, largos pasillos entre notas.
Acaso la única opción a mano para que vuelva
la música perdida sea girar el disco en sentido inverso
lo que permitirá escuchar,
encriptada y secreta,
la vieja canción del pelotudo.

(De “Elegías”, Determinado rumor, 2011)


PÁJARO EN EL PALO

Un pájaro pega en el palo.
En las avenidas, bajo los árboles,
en los caminos de cintura,
quieren saber qué pasa con el cruce
de un pájaro y un palo,
qué fue del pájaro después del palo,
qué quedó del vuelo, dónde
cayó lo que volaba, qué marca en el palo
dejó aquello que venía y sacudió el aire,
quién puso ahí ese palo, cómo fue,
de dónde vino lo que se estrelló.
Nadie vio nada, nunca se sabe
qué música suena
en el cuerpo de un pájaro
que pega en el palo.

(De “Elegías”, Determinado rumor, 2011)


LA RUEDA

Podría empezar por el final: un colchón
que se pudre en la vereda, los timbrazos
del que afila tijeras o pide ropa usada,
o las bicicletas que madrugan y se dejan ver
desde el balcón. Hay una nube en puntas de pie,
y calles que se pierden. Hay paredes
ropa tendida, y voces que se cruzan.
Hay pasos apurados, cuellos que giran,
cabelleras como melodías que el aire
intenta detener. Hay un nombre que tiene
los ojos abiertos. Así es como escucho
la gran rueda del mundo, en sus palabras
que se demoran en el perfume que
la estación esparce, o el deseo
de terminar donde todo recomienza.

(De “El pantano”, Malisia, 2017)


Horacio Fiebelkorn nació en La Plata en 1958. En los años 90 fue coeditor del tabloide de poesía “La Novia de Tyson”. Publicó entre otros, los libros “Elegías “(Ediciones Al Margen, La Plata, 2008, segunda edición 2011), “Tolosa” (Eloísa Cartonera, Buenos Aires 2010), “Pájaro en el palo. Antología personal” (Civiles Iletrados, Uruguay, 2012), “El sueño de las antenas” (Ediciones Vox, Bahía Blanca, 2013), “Cerrá cuando te vayas” (Club Hem, 2016), “La patada del chancho” (Zindo & Gafuri, 2016), “El pantano” (Malisia, 2017) y “Poemas contra un ventilador” (Caleta Olivia, 2019). Compiló el libro “Poesía – 24 autores”, publicado en el 2019 por Ediciones La Comuna. Textos suyos fueron publicados en Uruguay, Brasil, Chile, México y Cuba. Actualmente dicta talleres de poesía en forma presencial y virtual.

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