RILKE Y LOS PERROS | CARLOS F. GRIGSBY


El rinoceronte es un animal imaginario

como el mamut, el tigre de Tasmania y el dodo.
Al ver uno Marco Polo pensó que miraba
un unicornio: era después de todo
un animal cuadrúpedo de un solo cuerno.
Alberto Durero hizo un grabado de un rinoceronte
que nunca vio, y en lugar de piel gris y gruesa
le puso armadura de caballería pesada
o de ariete. Un buque blindado solitario en la llanura:
el rinoceronte imaginario de Durero
que además tiene rostro triste
como si supiera que los rinocerontes blancos
también se convertirían en animales imaginarios
una vez que se extinguiera
el último macho de la especie.

De manera que ya pueden quedarse ustedes
con sus hipogrifos, sus dragones y sus chupacabras
yo me quedo junto al rinoceronte de ojos melancólicos
y apenas entornados, como los de sus guardianes
que tienen ojeras más largas
que las del primer amor
y que protegen de los cazadores furtivos
a las últimas rinocerontes blancas
que iluminan la noche por abajo
como lo hace la luna por arriba.


Los motivos de Tiresias

Como las flores, como ciertos peces
—el pez payaso, por ejemplo,
puede convertirse en hembra—
Tiresias, ya hecho un hombre,
tuvo el privilegio de ser mujer.

Poco sabemos
de sus siete años como una
pero cuando lo citó
la pareja presidencial
del Olimpo, Juno y Júpiter,
para resolver la apuesta
que habían hecho
sobre quién siente más placer,
si el hombre o la mujer…
Tiresias respondió que la mujer.

Según Ovidio —hombre, blanco
y romano— perder la apuesta
enfureció a Juno y por eso
cegó al pobre Tiresias.
Pero cuesta creer que,
dueña de tan buen olfato
para las dobleces de su marido,
la diosa no detectara
lo contradictorio en esa respuesta.

De hecho Juno lanzó esta pregunta:
«Y si es así ¿por qué decidiste
volver a ser hombre?»

Tiresias titubeó, clavó los ojos
al suelo y dijo: «Es que
me cansé del miedo»

y entonces Juno lo cegó.


Rilke y los perros
I
En una foto aparece Rilke junto al matrimonio Rodin
y dos perros. El poeta parece más cercano
a uno de los canes que al escultor, su ídolo entonces.
¿Por qué? Rodin es el arte mismo; el perro es más humano.

Rilke los mencionó en sus cartas
escribió poemas sobre perros
y los tuvo también como mascotas.
Entre ellos, consideró a Prinz y a Lord
dos amigos de verdad.

II
Hoy vi por la calle un bulldog francés,
negro, de rostro amistoso, a pesar de
su personalidad tímida y nerviosa.
Su dueña vestía una sudadera rosa
y para ella —claramente— pasear
a su mascota es hacer ejercicio.
(El collar del perro también era rosa.)

Reparé en esa suerte
de colonización de una especie
con perversidad cristiana:
deformar al otro
a imagen y semejanza
de uno mismo.

Consideré las alergias con las que
tienen que vivir, los dolores
en las articulaciones, los problemas
oculares. Todo para nuestra satisfacción.

Me desdigo sin embargo al confesar
que hay razas cuya belleza admiro.
El Chow Chow, cruce entre león y oso,
antiguo guardián de templos budistas.
Las razas siberianas, verdaderos perros lupinos.
O los cobradores dorados, mejores nadadores que yo
y seguramente mejores amigos.

Además, siempre me ha divertido
que los perros bajitos se comporten
como los hombres bajitos
siempre ladrando
para compensar por su estatura.

III
A Rilke le parecía aborrecible
cómo los hemos vuelto tan dependientes de nosotros
en patetismo consuetudinario. El perro de hoy
vive al filo de su propio ser: mirada y hábitos
humanizados hasta la aberración.

Después, cuando ya iban de vuelta,
la dueña tiró de la correa con fuerza
mientras el bulldog descubría un árbol
con su hocico, que para ellos debe ser
más que una mano.

Me acordé de aquel Goya
el del perro hundiéndose
en dunas tenebrosas
—dunas del amor humano.


Carlos F. Grigsby (1988, Managua) es poeta, cuentista, traductor y ensayista. Ha ganado el Premio a la Creación Joven Fundación Loewe 2007 por Una oscuridad brillando en la claridad que la claridad no logra comprender (publicado por Visor Libros en 2008) y el Premio de Poesía Ernesto Cardenal in Memoriam Juventud Divino Tesoro 2020 por la plaquette Rilke y los perros.


curador invitado: Pablo Antonio Alvarado Moya (Chinandega, Nicaragua, 2000). Poeta y promotor cultural. Ha publicado poemas y reseñas literarias en diversas revistas, entre otras: El Hilo Azul, del Centro Nicaragüense de Escritores (CNE); Boletín de la Academia de Buenas Letras de Granada (España); MILETUS (Turquía); Abril (EUA); El Camaleón (Guatemala); Temporales (Nueva York University); Ablucionistas (México) Miembro de PEN Internacional/Nicaragua, y del Consejo Editorial de Revista Cultural Chinamitlán. Actualmente, cursa último año de Derecho en la Universidad Centroamericana (UCA).


Leave a Comment

Categorías